La UE arriesga su fu­turo limpio al re­cu­rrir al carbón y al fue­loil en su des­marque del gas ruso

La guerra en Ucrania destapa el fracaso energético de Europa

China con­so­lida un nuevo sis­tema mo­ne­ta­rio, al pagar en yuanes las im­por­ta­ciones de carbón y pe­tróleo rusos

Vladimir Putin y  Xi Jinping.
Vladimir Putin y Xi Jinping.

El mundo no vol­verá a ser igual tras la in­va­sión de Ucrania por Rusia. Como si de una par­tida de aje­drez se tra­tara, en las úl­timas se­manas se han con­so­li­dado di­versas lí­neas de la con­tienda que nada tienen que ver con las armas y mucho con la es­tra­tegia geo­po­lí­tica. El con­flicto ha des­ta­pado la fuerte de­pen­dencia ener­gé­tica de la Unión Europea y ha puesto en en­tre­dicho la po­lí­tica de fuentes re­no­va­bles. Y tam­bién un nuevo orden de pa­gos, que resta pro­ta­go­nismo al dólar y se lo otorga a las di­visas orien­ta­les.

China, el mayor importador de carbón y petróleo ruso, ha comenzado a pagar sus compras en yuanes. Los primeros envíos de carbón se espera que lleguen al país asiático en abril, según la consultora Fenwei Energy Information Service. “Los comerciantes dijeron que este envío de carbón pagado en yuanes sería el primero desde que EEUU y Europa desataron duras sanciones que separaron a algunos de los principales bancos rusos de SWIFT”, señala el diario ZeroHedge. “Los comerciantes también informan que el crudo ruso se compró en yuanes. El primer envío de crudo de grado del Océano Pacífico de Siberia Oriental llegará a las refinerías chinas en mayo”.

El estratega de Credit Suisse, Zoltan Pozsar señalaba la semana pasada en una nota que la guerra en Ucrania ha supuesto el nacimiento de un nuevo orden mundial monetario basado en los productos básicos y que ha bautizado ya como Bretton Woods III. “Las monedas basadas en el Este probablemente debilitarán el sistema del eurodólar y también contribuirán a las fuerzas inflacionarias en el oeste".

Fracaso verde

Mientras tanto, Europa escenifica el fracaso de su política de energías limpias. En un artículo publicado en OilPrice.com, Irina Slav asegura que ha guerra “ha puesto de manifiesto las deficiencias de las energías renovables”, mientras los elevadísimos precios de los metales clave y el largo periodo de tiempo que requieren los proyectos han hecho que Europa esté recurriendo a los combustibles fósiles para resolver su crisis energética. Por si esto fuera poco, “la UE planea reemplazar el gas ruso con importaciones de GNL, carbón e incluso fueloil, y una cantidad relativamente pequeña del gas será reemplazada por energía eólica y solar”.

La Comisión Europea ha elaborado un plan para reducir el consumo de gas ruso que supone una apuesta por el gas y el carbón, en vez de la energía eólica y solar. “La UE buscará reemplazar 50.000 millones de metros cúbicos del consumo anual de gas ruso con GNL de otras fuentes y otros 10.000 millones de metros cúbicos con gas de canalización de otras fuentes”, según el periódico alemán Die Welt. “Eso es un total de 60.000 millones de metros cúbicos del consumo anual de 155.000 millones de metros cúbicos de gas ruso. Según el plan, otros 20.000 millones de metros cúbicos podrían reemplazarse utilizando más carbón, según el comisario de Industria y Mercado Interior, Thierry Breton”.

Mientras Europa dirime qué hacer para desmarcarse del gas ruso, Alemania se prepara para del racionamiento del gas, en tanto el operador de la red eléctrica francesa, RTE, ha llegado a instar en un determinado día a las empresas y autoridades locales francesas a reducir su consumo de energía. En el Reino Unido, se ha producido un incremento del precio de la electricidad que ha llevado a millones de hogares a lo que se denomina “estrés por combustible” en ese país.

El agravamiento en el alza de la inflación por el factor energético ha llevado a Poszar a vaticinar que “la inflación será más alta; el nivel de las tasas también será más alto; la demanda de reservas de materias primas será mayor, lo que naturalmente reemplazará la demanda de reservas de divisas (bonos del Tesoro estadounidense y otros activos del G7). Mientras tanto, la demanda de dólares también será menor, ya que se realizará más comercio en otras monedas”. Como resultado de esto, la prima del dólar, que había sido siempre negativa, se desvanecerá y se convertirá potencialmente en una base de moneda cruzada positiva.

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