ENERGÍA

Las eléctricas españolas, listas para liderar el proceso de electrificación en Europa

España cuenta con los re­cursos ne­ce­sa­rios para lo­grar su in­de­pen­dencia ener­gé­tica

Torres elétricas.
Torres elétricas.

El ca­len­ta­miento global es un he­cho. Los datos son irre­fu­ta­bles y así se han re­co­gido en el re­ciente Día de la Tierra. Ocho de los diez años más cá­lidos de nuestro pla­neta se han pro­du­cido en la úl­tima dé­cada. Y en el re­ciente ve­rano aus­tral se ha re­gis­trado un ré­cord en la pér­dida de hielo ma­rino en la Antártida. En este ate­rrador marco, el gran ob­je­tivo del sector ener­gé­tico es­pañol pasa por con­se­guir la re­duc­ción de un 55% de las emi­siones de gases de efecto in­ver­na­dero res­pecto a los va­lores emi­tidos en 1990.

El paso hacia la electrificación del sistema energético será básico tanto económico como social. Para ello, en esta década será necesario acelerar el proceso de transición energética desde fuentes fósiles hacia renovables con el fin de lograr un kilovatio neutro en carbono antes de 2050.

Pero no es solo eso. Al calentamiento del planeta se unen nuevos retos relacionados con la seguridad de suministro. La crisis del gas tras el período de pandemia y la invasión de Ucrania han puesto en evidencia la imperiosa necesidad de conseguir una Europa energéticamente independiente y sostenible.

Junto a la lucha contra el cambio climático, la transición hacia fuentes renovables locales para reducir la dependencia energética del exterior será una pieza clave en este proceso.

La década de la electrificación

Al respecto, los expertos afirman que a mediados de este siglo es preciso que se haya duplicado el peso de la electricidad sobre el total del mix de la energía final que, según diferentes escenarios, deberá alcanzar entre el 50% y el 60%, pero el cambio de ritmo no puede espera y se tiene que dar en esta década a la que los expertos empiezan a denominar la “década de la electrificación”.

Klaus Schwab, economista jefe del Foro Económico Mundial, ha señalado recientemente que “la electricidad debe abrirse paso en sectores como el transporte, la industria y la edificación en lo que se ha de conocer como una cuarta revolución industrial. Si en la pasada década la aparición de Internet vino a revolucionar cada sector de la economía, en la presente década la “e” de eléctrico acompañará las nuevas claves en el desarrollo económico de ciudades, casas y empresas.

De este modo, la transición energética se encargará de tomar el testigo de la transformación digital vivido en las tres últimas décadas. En esta evolución, la sociedad necesita una energía renovable, autóctona, pero que al mismo tiempo siga siendo asequible y fiable. Un esfuerzo estratégico por lo necesario y desafiante que serán los retos que aún quedan por resolver.

Flexibilidad y almacenamiento, claves en un marco regulatorio estable

Endesa, Iberdrola y Naturgy están preparadas para alcanzar el objetivo. Rafael Sánchez Durán, director general de Endesa, ha asegurado que “lo eléctrico está en plena transformación, en la presente década estamos cerrando el carbón y en la siguiente será el gas, en el camino tendremos que resolver aún los retos de la seguridad de suministro con soluciones basadas en la flexibilidad y el almacenamiento. A mediados de esta década habremos recorrido gran parte del camino, eliminado también las barreras a la movilidad sostenible, con soluciones de recarga rápida y ultra rápida que hagan que circulen más de 11 millones de vehículos eléctricos en Europa”.

Iberdrola también quiere subirse a este carro de la energía limpia, dispuesta a asumir un papel de liderazgo en este proceso, tal como ha afirmado el presidente de la compañía, Ignacio Sánchez Galán, en distintos foros internacionales. Con este objetivo a la vuelta de la esquina, será esencial “contar con marcos estables a largo plazo y eliminar cualquier obstáculo o cuello de botella al despliegue de las inversiones en energías limpias, logrando un suministro eléctrico más limpio, más barato y más seguro en beneficio de los ciudadanos de todas las regiones de Europa”.

Un modelo basado en la colaboración y las alianzas locales

Pero la capacidad inversora y de transformación serían insuficientes si no vienen acompañadas de un modelo basado en la colaboración y alianzas con el entorno local. La transformación de redes y mix eléctricos son solo una parte.

El consumidor de la década anterior, insiste Sánchez Durán, deberá evolucionar hacia un ser “prosumidor eficiente” que, incluso en los “mercados transactivos futuros”, formará parte de la seguridad de suministro gracias a las redes inteligentes.

Será una década de grandes avances y de enormes esfuerzos, señalan los expertos. En este camino España cuenta con los recursos necesarios: el sol, el viento y el agua, que deberán ser un gran aliado como fuente de energía inagotable y las empresas españolas cuentan con la experiencia y la capacidad necesarias para alcanzar la meta.

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