La falta de in­ter­co­ne­xiones eléc­tricas con Europa ha per­mi­tido dar un cierto trato de favor

Bruselas topa el precio del gas como quería Sánchez pero la solución beneficia más a Francia

España salva in ex­tremis li­mitar el gas hasta 50 euros en su in­tento de bajar la luz

Pedro Sánchez, en Bruselas.
Pedro Sánchez, en Bruselas.

Un de cal y dos de arena. España y Portugal han lo­grado un acuerdo con Bruselas para topar el precio del gas en el mer­cado eléc­trico. Pero el Gobierno de Pedro Sánchez no ha con­se­guido, en cam­bio, es­ta­blecer un lí­mite de 30 euros el me­ga­vatio hora para este com­bus­tible como pre­tendía y no ha te­nido más re­medio que aceptar una media de 50 euros en los 12 meses que du­rará el pacto. De esta so­lu­ción in­ter­me­dia, sale be­ne­fi­ciada Francia por las im­por­ta­ciones de elec­tri­cidad más ba­ratas que realice de España.

El escaso potencial de interconexión eléctrica que España tiene con Europa a través de Francia ha sido el arma que el Ejecutivo ha utilizado para obtener el apoyo del resto de países de la Unión Europea -Portugal está en la misma situación- para establecer un tope al precio del gas en circunstancias especiales como las actuales. España apenas supera el 2,8% de interconexión cuando debíamos estar en el 10% desde 2020 y el 15% en 2030. Hasta 2027, no habremos llegado hasta del 10%.

Bruselas se ha comprometido a trabajar en serio para ampliar las interconexiones eléctricas con Francia y que la península ibérica deje de ser una isla energética frente al resto de países de la Unión Europea. La singularidad de la Península en el mix energético que ambos países tienen, comparada con la del resto de países de la UE, permitirá a España disponer de más herramientas que el resto para hacer bajar el recibo de la luz a consumidores domésticos, las grandes industrias electrointnensivas y las pymes.

La Comisión ha pactado una solución intermedia, en la que España y Portugal logran una parte de sus pretensiones como es topar el precio del gas en 50 euros el megavatio hora para las centrales de ciclo combinado y Francia sale también beneficiada. En los primeros meses del pacto el precio del gas se situará en 40 euros megavatio hora con el objetivo de que alcance una media de 50 euros durante los 12 meses que estará en vigor el acuerdo.

Francia sale beneficiada

“La Comisión Europea pedía flexibilidad para no introducir limitaciones adicionales en frontera. El consumidor francés tendrá que pagar lo mismo que el consumidor ibérico en este ajuste”, ha declarado la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera.

Ambos países han anunciado el acuerdo tras mantener una reunión en Bruselas con la vicepresidenta de Competencia, Margethe Vestager. El Consejo Europeo de marzo pasado aprobó que España y Portugal tuvieran el carácter de “excepción ibérica”, y que ha servido a la Comisión para dar esa solución que beneficia a ambos países pero también a Francia.

“Es un buen acuerdo que nos protege de las turbulencias que estamos viviendo del aumento del precio del gas. Nos permite fortalecer la protección de todos los consumidores, favoreciendo que todos puedan verse beneficiados por este instrumento”, ha comentado Ribera.

Circunstancias especiales

Por tanto, han sido las circunstancias especiales con las que cuentan España y Portugal de ser una auténtica isla energética con el resto de países comunitarios las que van a permitir abrir la mano a Sánchez a que ponga en marcha mecanismos para hacer bajar los precios eléctricos. Una situación que España lleva denunciando desde hace años y reivindicando dar solución. Impedimentos políticos, medioambientales y de todo tipo con el país vecino Francia no han permitido cumplir con los compromisos que exige Bruselas.

Según se establece en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), el grado de interconexión del sistema eléctrico ibérico con el resto del Continente Europeo se encuentra muy por debajo de los objetivos marcados por la Comisión. Actualmente, la ratio de interconexión de España es muy inferior al 5% de la capacidad de generación instalada en el sistema. Además, nuestro país es el único de la UE que, junto con Portugal, está por debajo del 10% que tienen la mayoría de los países comunitarios, lo que hace urgente desarrollar nuevas interconexiones.

Tal y como se señala en el PNIEC aprobado por Bruselas, se ha marcado una nueva interconexión con Portugal, que permitirá aumentar la capacidad de intercambio hasta los 3.000 megavatios. Además, se han fijado nuevos enlaces con Francia con el objetivo de llegar hasta los 8.000 MW necesarios.

A años luz del 15% para 2030

Si bien la capacidad de interconexión con Francia se ha duplicado y se ha pasado de una capacidad de 1.400 MW a 2.800 MW, es una potencia muy alejada de los 8.000 MW necesarios para cumplir los compromisos de Bruselas de llegar al 15% en 2030.

Actualmente, y tal y como se encuentran los proyectos que se han aprobado, puede decirse que es una verdadera utopía pensar que podamos llegar a cumplir dichos acuerdos. En el documento del PNIEC, aparecen tres macroproyectos que están previstos para su desarrollo. Un primer proyecto, a través del Golfo de Vizcaya entre Aquitania (Francia) y el País Vasco (España). Una segunda interconexión entre Aragón y Pirineos Atlánticos. Y un tercer enlace, entre Navarra y Landas.

La primera de las tres interconexiones entre España y Francia a través del Golfo de Vizcaya, con un presupuesto aprobado de 1.7500 millones de euros, debía estar concluida en 2025 y es seguro que no estará operativa hasta 2027. Esta interconexión de 400 kilómetros de longitud, mediante un cable submarino de unos 280 kilómetros de longitud, tendrá una capacidad de 2.000 MW, lo que permitiría aumentar los intercambios con la Unión Europea y reducir los costes de generación eléctrica.

Cuando tal desarrollo se produzca, España logrará tener una capacidad de 5.000 MW y alcanzar el 10%, pero faltarán por lograr otros 3.000 MW para llegar hasta los 8.000 megavatios necesarios. Es decir, España lo tiene muy complicado para cumplir los objetivos del PNIEC y las exigencias que Bruselas está demandando: conseguir el 15% en 2030.

Esta circunstancia ha sido la principal razón por la que a Bruselas no le ha quedado otra que permitir que la península ibérica tenga un trato especial. Y es que, hasta que este primer enlace no llegue, España apenas podrá mejorar la gestión de las energías renovables que se están instalando en el país y que podamos exportar mucha más energía a Europa y viceversa, importar energía de Francia, lo que supondría un efecto positivo en la rebaja del precio de la electricidad.

Iberdrola, Endesa y Naturgy han optado por el silencio hasta conocer con detalle el acuerdo de Bruselas con España y Portugal. El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, presenta resultados del primer trimestre de 2021 y cabe esperar que haga alguna declaración al respecto.

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