ANÁLISIS

Las di­fi­cul­tades para el acuerdo y el viaje del Comisario de Asuntos Económicos a Washington pos­ponen el re­sul­tado

Bruselas rechazará la propuesta de Sánchez para limitar el precio del gas a 30 euros

La vi­ce­pre­si­denta del Gobierno Nadia Calviño ad­mite que se con­for­maría si la CE aprueba la mitad

Nadia Calviño, Vicepta. Economía
Nadia Calviño, vicepresidenta económica.

España ad­mite que no será po­sible que Bruselas apruebe su pro­puesta de li­mitar el precio del gas en los tér­minos en­viados por Lisboa y Madrid. Frente a un re­corte cal­cu­lado que re­du­ciría los pre­cios en el en­torno del 80 %, la vi­ce­pre­si­denta Nadia Calviño da por bueno de­jarlo en la mi­tad. Después de la ad­ver­tencia de la Comisión Europea a España sobre la pre­ten­ciosa pro­puesta his­pa­no-­lusa de li­mitar el precio del gas para las cen­trales tér­micas a 30 eu­ros, por pri­mera vez un miembro del Gobierno de Pedro Sánchez ofrece una es­ti­ma­ción ge­né­rica sobre en cuanto que­dará la subida.

Calviño habla de una rebaja del precio final de los consumidores con tarifa regulada del 50 %. No son las estimaciones de Bruselas que sigue viendo enormes dificultades en admitir el principio de excepcionalidad propuesto por Madrid y Lisboa.

Calviño destaca en una entrevista en ‘La Vanguardia’, que desde Madrid están en constante negociación con la Comisión Europea hasta llegar trabajar las 24 horas al día con el Ejecutivo Comunitario, “para que tengamos esa autorización lo antes posible y podamos poner un tope al precio de la electricidad en el mercado mayorista”.

Desde Bruselas se advierte que esta semana no habrá ninguna respuesta concreta a España y Portugal. El lunes es fiesta. Y el martes, el comisario Europeo de Asuntos Económicos, el interlocutor principal de Bruselas en este asunto, viaja a Washington para la reunión de Asamblea Conjunta de primavera del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.

España recibirá otra mala noticia desde Washington. El FMI, cuya directora gerente, Kristalina Georgieva, adelantaba el jueves que rebajaba las previsiones económicas a 143 países, dará a conocer que rebaja sus estimaciones de crecimiento para España. Estará en línea con lo que han realizado ya los organismos que observan más de cerca la economía española, entre ellos, el Banco de España, la Airef, el BBVA y Funcas.

Lo da por hecho también la vicepresidenta Calviño. Conocedora de la rebaja ha vuelto a insistir en que en cualquier caso España crecerá el doble de lo que lo hará la media de los países comunitarios. Pero no ha querido adelantar más en su entrevista con el diario ‘La Vanguardia’ publicada este domingo.

Y como es habitual en ella, tampoco ha querido precisar mucho más sobre lo que pueda decidir la Comisión Europea sobre como adecuar la propuesta de recorte de los precios en la normativa comunitaria. Indagada por el porcentaje de rebaja en la factura de la luz que se conseguirá con la aplicación de la 'excepción ibérica', ha respondido que esta depende de la hora del día y de la energía que sea necesaria para cubrir la demanda. "Son muchos factores, pero podría llegar a reducirse hasta la mitad", ha señalado.

Está claro que no confía demasiado en lo que pueda permitir la Comisión. Lógico. Tanto desde el sector empresarial español como desde el sector académico europeo, le han recordado que lo que ha propuesto puede generar muchos problemas. Lo conocen muy bien tanto en el ministerio de Economía como en el de la Transición Ecológica.

La pasada semana las grandes compañías volvía a advertir de que el mecanismo propuesto por el Gobierno encarecerá la electricidad para los clientes del mercado libre, que afecta a un 75 % de la demanda eléctrica nacional.

Beneficios para los consumidores

Según el sector, el tope al precio del gas que han propuesto Madrid y Lisboa para bajar el precio del mercado mayorista se ha diseñado para beneficiar a algo más del 25 % de los consumidores, los clientes con tarifa regulada y las grandes industrias que se han mantenido indexadas la tarifa al precio mayorista.

Es decir, la limitación que proponen España y Portugal de limitar el precio del gas tendrá un coste para las centrales de ciclo combinado que tendrá que ser absorbido por todo el sistema eléctrico a través del mercado mayorista al contemplarse el prorrateo con el resto de tecnologías.

Desde el sector académico también se ha hecho notar que la propuesta puede generar problemas a los países que lo han solicitado y a la propia Comisión.

Por una parte se interpreta que va a conllevar un subsidio a las estaciones generadoras de electricidad de gas y carbón. El estímulo del consumo del gas puede conllevar el incremento de los precios y un aumento de la cuenta con Moscú.

Lion Hirth, profesor de política energética de la Hertie School de Berlín y Christoph Maurer, director de la consultora energética Consentec advierten de que podría provocar una caída de los incentivos para la inversión en energías renovables, justo lo contrario de lo que se viene promoviendo desde las instituciones comunitarias y españolas para anticipar incluso la transición ecológica.

Hirth y Maurer añaden que, la configuración del sistema de precio propuesto por España y Portugal de fijar un precio para el mercado interior y otro para la exportación, conlleva un alto riesgo de manipulación del mercado. Y lo es porque las ofertas en la primera subasta no tienen consecuencias económicas directas para los postores. Las plantas de carbón y gas podrían recibir ofertas más bajas estratégicamente para impulsar las exportaciones e inflar los precios.

Concluyen estos expertos que, con los precios fijados de manera efectiva por los gobiernos, como pretenden Madrid y Lisboa, las empresas pueden perder la motivación para cubrirse financieramente, una actividad clave de las empresas del sector energético y que nunca ha sido más importante que ahora, con el riesgo de que los mercados de futuros pueden volverse ilíquidos.

La Comisión Europea conoce muy bien los argumentos de los expertos, así como los del sector que ya logró echar para atrás medidas especiales en 2011. Es compresible la prudencia de la vicepresidenta primera del Gobierno que pasa muy por encima sobre este asunto en sus recientes declaraciones a diversos medios, pese a las dificultades que sufren millones de hogares en España con la subida del gas y la electricidad.

Hay que fijar el marco normativo y luego dejar que los mercados hagan lo que saben hacer mejor que los políticos, sobre todo ahora que la energía, además de seguir siendo escasa, tiene un valor simbólico de defensa de la democracia como en los momentos más críticos.

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