Monitor de Latinoamérica

La cre­ciente for­ta­leza del iz­quier­dista Petro in­quieta a las em­presas ex­tran­jeras

La inversión española se refuerza en Colombia

La in­cer­ti­dumbre elec­toral pone en cua­ren­tena a la eco­nomía pero sin grandes de­te­rioros

Colombia
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Las em­presas es­pañolas man­tienen su apuesta por Colombia y si­guen ga­nando li­ci­ta­ciones e inau­gu­rando pro­yec­tos, como los casos re­cientes de OHLA, Comsa o Grenergy. Pero, ahora, con una in­quieta mi­rada de reojo a las pró­ximas pre­si­den­ciales de mayo. La subida en los son­deos del can­di­dato iz­quier­dista, el se­nador y exal­calde de Bogotá Gustavo Petro, quien perdió en se­gunda vuelta hace cuatro años contra Iván Duque, crea in­cer­ti­dum­bre.

España es primer inversor europeo y segundo mundial tras EEUU, con 14.700 millones de euros (17.211 millones de dólares) en la última década en el país.

El hecho de que, en un país tradicionalmente dirigido por opciones de derecha o centro-derecha, cobre fuerza una eventual llegada al poder de la izquierda, genera desazón en el sector privado e inquietud en los inversores, ante la posibilidad de que en Colombia pueda repetirse el giro acontecido en Perú con Castillo y en Chile con Boric. La encuesta más reciente de intención de voto en la primera vuelta de las presidenciales, del CNC, muestra que Federico ‘Fico’ Gutiérrez y Gustavo Petro dejan a distancia al resto de aspirantes y que, ante un posible segundo turno, la diferencia entre ambos bajaría considerablemente.

Petro, candidato del Pacto Histórico, obtiene un 36,5% de intención de voto en primera vuelta y Gutiérrez, de la coalición de derecha y centro-derecha Equipo por Colombia (que integra a su partido Creemos Colombia), el 24,5%. Rodolfo Hernández es tercero, a 14,5 puntos de Gutiérrez y 26,5 de Petro. Y más lejos están Sergio Fajardo, de Coalición Centro Esperanza e Ingrid Betancourt de Partido Verde Oxígeno. Ningún candidato alcanzaría el 50,1% para ganar en primera ronda, algo que en la reciente historia del país solo logró Álvaro Uribe.

Auge de la izquierda

La campaña se ha tensado por ‘inconsistencias’ en el pre-cómputo de votos y denuncias de fraude en las legislativas de marzo, donde, por primera vez, la coalición de izquierda se situó como una de las primeras fuerzas de Senado y Cámara de Representantes. El Pacto Histórico de Petro y Francia Márquez fue uno de los ganadores, con liberales y conservadores, y el ‘uribista’ Centro Democrático perdió peso. Para los expertos, parte del voto del partido de Uribe y Duque parece bascular hacia Gutiérrez, visto como probable contrincante de Petro. Tras los resultados, Óscar Iván Zuluaga, aspirante del Centro Democrático renunció para acompañar a Gutiérrez.

Al mismo tiempo, y pese a que la reactivación económica parece marchar por buen camino, hay reservas sobre su ritmo. Una incertidumbre que atiza el interrogante de quién sucederá a Duque y cómo afectará al rumbo económico y la llegada de inversión. La agencia Fitch Ratings avisó meses atrás que “la tensión política puede obstaculizar el crecimiento”. Por ahora, Bogotá confía en los indicadores, el atractivo del país para la inversión y la fortaleza institucional.

Según el ‘XIV Informe del Panorama de Inversión Española en Iberoamérica’, Colombia es el quinto país donde las firmas españolas más invertirán 2022, aunque la incertidumbre política por las presidenciales ha hecho que rebajen sus perspectivas económicas sobre el país. No obstante, el colombiano es uno de los cinco mercados donde prevén mejor situación económica en 2022.

En Colombia operan más de 600 firmas españolas que, pese al Covid, no han perdido interés y están presentes en todos los sectores, notablemente en infraestructura, finanzas, turismo, telecos, TI y energía. Allí están Sacyr, Ferrovial, OHLA, Repsol, Acciona, ACS, FCC, BBVA, Mapfre, Santander, Naturgy, Telefónica, Inditex, Enel-Endesa, Indra, Ortiz, NH, Hotusa y Meliá, y un creciente número de firmas de renovables y pymes. Durante la última visita de Duque a España se firmó un nuevo Acuerdo de Protección y Promoción Recíproca de Inversiones y se cerraron siete proyectos por 2.100 millones.

Gran presencia española

Bogotá ha hecho de la inversión exterior uno de los pilares para la reactivación y prevé que la IED haya crecido un 46% en 2021, a 11.175 millones y que aumente un 16% en 2022, a 12.953 millones gracias al tirón en sectores como industrias 4.0 y tercerización de servicios, agroindustria, renovables, turismo e infraestructura y agroindustria. La IED, que en 2019 anotó el mayor monto en seis años, cayó el 46,3% en 2020 a 7.690 millones, la cifra más baja desde 2010. España siguió ocupando en 2020 el segundo lugar como emisor de IED, con más de 1.811 millones de dólares, por detrás de EEUU (2.086 millones). El acumulado inversor español hasta 2020 ascendió a 23.872 millones, mientras que el de Colombia en España se elevó a 6.727 millones.

El pasado marzo, OHLA se adjudicó la concesión de una autopista (Accesos Norte 2), con una inversión vinculada de 315 millones), imponiéndose a Sacyr. La operación se incluye en el plan Concesiones del Bicentenario, en el que figuran contratos ferroviarios, portuarios, fluviales y viales. Comsa se ha hecho con la implantación de sistemas inteligentes de transporte en el túnel de Toyo (Antioquía) que será más largo de Latam. Grenergy Renovables acaba de inaugurar el parque solar Tucanes, uno de los seis proyectos que construye en el país. Y el pasado otoño Indra, elegida para el escrutinio electoral en Colombia este año, se reforzaba allí al comprar Consultoría Organizacional. Las buenas relaciones no han estado exentas de litigios empresariales, tanto en el pasado como el caso más reciente que enfrenta a Canal de Isabel II con el Gobierno colombiano, que ha decidido expropiar y vender las acciones de la filial Triple A de la compañía, que ha pedido ayuda al Ejecutivo español. Ni de desinversiones: Telefónica ha cerrado la venta del 60% de su filial de fibra en Colombia a KKR, dentro de sus planes de reducción de deuda.

La reactivación económica de Colombia en 2021 fue una de las más dinámicas del área y se prevé que mantenga su ímpetu en 2022, pero a menor ritmo. Tras una caída del 6,8% en 2020 por el Covid, el PIB avanzó a un ritmo del 9,5% en 2021 y el FMI otea para este 2022 un crecimiento del 5,8%, impulsado por el consumo de los hogares y la recuperación de la inversión y las exportaciones”, un avance que la OCDE ‘afeita’ al 5,5% y que Cepal limita al 3,7%.

En su primer informe del país desde que entró en la OCDE, este organismo destacó días atrás que Colombia ha superado los peores efectos de la crisis, pero advirtió que el crecimiento dependerá de la forma y eficacia con la que se adopten reformas para “ampliar protección social e impulsar la productividad”. La OCDE, que avisa sobre la inflación, destaca la mejora del empleo y apoya el ajuste fiscal que entraña la reforma tributaria, hace notar que el 60% de los trabajadores está en la informalidad y que Colombia tiene el nivel más alto de pobreza y desigualdad de Latam, pese a las medidas adoptadas por el Covid.

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