OPINIÓN

La rebaja impositiva de Feijóo en tiempos de inflación, una alternativa creíble

La in­fla­ción no suele fa­vo­recer a la po­bla­ción de rentas bajas

Alberto Núñez Feijoo
Alberto Núñez Feijoo

A raíz de la en­tre­vista con el pre­si­dente del Gobierno Pedro Sánchez, el prin­cipal can­di­dato de la opo­si­ción Alberto Nuñez Feijóo, re­cién ele­gido pre­si­dente del Partido Popular, se la­men­taba de no haber sido es­cu­chado en sus pro­puestas sobre fis­ca­li­dad: una re­duc­ción en el IRPF para los con­tri­bu­yentes con rentas más bajas a efectos de com­pensar la mayor re­cau­da­ción con­se­cuencia de los efectos de la in­fla­ción. No se trata de nin­guna pro­po­si­ción in­vo­lu­cio­nista ni tam­poco re­vo­lu­cio­na­ria. Sencillamente se trata de una fór­mula que me­jo­raría la renta dis­po­nible de los ciu­da­danos de bajos in­gre­sos.

Una alternativa a otras fórmulas de distribución a base de mejoras o subsidios para los más desfavorecidos. Expertos fiscales del PP y funcionarios de los ministerios de Economía y Hacienda harían bien en discutir está propuesta del señor Feijoo. La vicepresidenta Calviño que ha escuchado el mensaje no puede por menos que ponerse manos a la obra para calibrar su carácter redistributivo y por supuesto su incidencia en la recaudación fiscal en una economía con un elevado déficit presupuestario y un alto endeudamiento público.

La preocupación expresada por el candidato Feijóo no va en la dirección de salvaguardar los intereses de los más ricos sino de corregir las desigualdades. La inflación no suele favorecer a la población de rentas bajas mientras que sí favorece a los ciudadanos de mayores ingresos.

El economista francés, Tomás Piketty, en su exitoso best seller “ El Capitalismo en el siglo XX”, año 2008, sostenía que los rendimientos del capital superan los del crecimiento de la producción ( su famosa fórmula r > g ). Una década después publicó ”Una Breve Historia de la Igualdad”, en la que corrige sus conclusiones para afirmar que en el largo plazo, al margen de lo sucedido en cualquier decenio, la tendencia en la evolución de la renta demuestra que su crecimiento ha sido superior a los rendimientos del capital. Una innegable confirmación de la corrección de la desigualdad en el largo plazo.

The New York Times le pregunta si, en los actuales Estados Unidos, no está creciendo la desigualdad cuando el número de bimillonarios ha pasado de 66 en 1990 a los 700 actuales. Entretanto, el salario del trabajador medio lo ha hecho en un 12%. La desigualdad ha crecido exponencialmente.

Piketty asiente, a la vez que contra argumenta, subrayando la superación de la resistencia institucional a la creación de un impuesto progresivo sobre la renta. Inicialmente una propuesta de esta índole se consideraba inconstitucional en los Estados Unidos. Se necesitó un largo y encendido debate hasta conseguir su aceptación.

En la actualidad, insiste Piketty, no sólo los demócratas sino también muchos votantes republicanos están a favor de la progresividad del impuesto sobre la renta. Asimismo, en las democracias capitalistas, las instituciones han construido un eficaz andamiaje para la distribución de la riqueza en favor de los menos favorecidos: infraestructuras, educación gratuita, sistema sanitario, rentas mínimas, seguro de paro, pensiones de jubilación…

Desgraciadamente hay millonarios que apenas contribuyen al bien común mediante todo tipo de fórmulas para evadir el pago de los impuestos. No obstante, la evolución del PIB, así como los salarios y los ingresos del americano medio, han crecido como nunca se había visto a lo largo de los últimos 100 años.

Recordemos, insiste Piketty que, en el periodo de máxima prosperidad en los Estados Unidos, mediados del pasado siglo, coinciden con un tipo en el IRPF del 90 - 80%. El mensaje de Reagan ampliado por Trump,“ dejar que los ricos sean cada vez más ricos” no ha funcionado. Biden propone ahora aumentar la presión fiscal sobre los millonarios.

La propuesta de Núñez Feijoo cómo contrapartida por la ampliación de la base tributaria generada por la inflación, no está en contradicción con la política distributiva del actual gobierno el presidente Sánchez. El dilema más ayudas a los menos favorecidos vía una rebaja impositiva frente a mayores prestaciones públicas, no deja de ser una ocasión interesante para ser analizada entre los economistas de Feijoo y los ministerios de Economía y Hacienda.

Políticamente una señal de entendimiento entre los dos principales partidos sería bien recibida por una ciudadanía que vive difíciles momentos económicos. Tiempos revueltos que exigen y reclaman cordialidad entre los dos principales partidos de una democracia amenazada, como alerta Moisés Naim, por el populismo, la polarización y las postverdades y además por la inflación.

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