Muchos ges­tores apuestan por la li­quidez porque los mer­cados son im­pre­vi­si­bles

La volatilidad expulsa al inversor final de unas bolsas hiperespeculativas

Hay com­pras se­lec­tivas en sec­tores muy cas­ti­gados con buenos fun­da­men­tales

Bolsas
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La pri­mera pre­misa para in­vertir en bolsa hoy no es tener las ideas cla­ras, ni si­quiera tener la bi­lle­tera bien car­gada de li­qui­dez. De lo que se trata es de tener el co­razón bien fuerte para so­portar unos ni­veles de vo­la­ti­lidad que al­gunos de los más viejos del parqué dicen que no ha­bían su­frido an­tes. Muchos han de­ci­dido echar el cierre tem­po­ral­mente a sus car­teras hasta que pasen las in­cle­men­cias. Hoy, el Ibex 35 lo mueven casi al 100% los ope­ra­dores a corto.

Si para el inversor final la bolsa puede ser una trampa perfecta, para los 'traders' se ha convertido el bocado más apetitoso posible. "Se pueden cazar movimientos del 2% en cuestión de minutos en la apertura de la sesión. Sólo hay que aprovechar los momentos en los que aprieta el papel más nervioso, sobre todo en el inicio de las sesiones. Para nosotros es un escenario perfecto", señalan en un 'broker' que estos días ha disparado la operativa por cuenta propia.

Las cifras son espectaculares. Por ejemplo, el pasado lunes Sabadell la cotización de Sabadell se movió en una horquilla enorme entre los 0,63 y los 0,69 euros. Por encima y por debajo del cambio medio de 0,65 euros el intercambio de acciones fue extraordinario a la caza y captura de plusvalías muy rápidas. Pero la otra cara de la moneda es que el inversor final está empezando a desaparecer de escena ante la escalada de la volatilidad.

"Estamos empezando a notar un descenso de las operaciones provenientes de inversores finales. Muchos estuvieron muy activos en las últimas sesiones de febrero, cuando una parte del mercado apostaba por una guerra corta y un rebote rápido. Pero a medida que se alarga el conflicto estos inversores van desapareciendo, lo que explica en parte este aumento de la volatilidad", señalan en un 'bróker' español que cifra en un 20% la caída del negocio procedente de sus clientes habituales.

Clima geopolítico

Con el ambiente cada vez más enrarecido en lo geopolítico, muchos inversores finales han hecho ya efectiva su apuesta por la liquidez. La guerra se ha llevado ya cerca de 7.000 millones de euros de los fondos de renta variable europeos. La ola desinversora crece por lo tanto, aunque los expertos creen que lo peor de ese vuelo hacia la seguridad ya ha pasado. Por lo tanto, la aportación de los inversores institucionales al volumen de negocio total será cada vez menor. Los picoteos de los inversores a medio plazo en valores muy castigados y con buenos fundamentales no pueden contrarrestar ese efecto.

O, lo que es lo mismo, el mercado está quedando cada vez más en manos de los inversores más especulativos. "La volatilidad no es nueva. Ya estaba muy presente antes de la invasión de Ucrania, porque los cambios en la política monetaria del BCE y de la Fed habían provocado un enorme nerviosismo en los mercados. Es verdad que ahora está desbocada y así va a seguir mucho tiempo. Se pueden batir todos los récords", advierten en una gestora anglosajona.

Con estas cartas sobre la mesa, las casas de bolsa se temen una larga temporada de ausencia de los inversores finales. "El Ibex 35 cae cerca de un 20% desde los máximos del año y es de sobra conocido cómo impacta eso en el inversor español. El susto se les va a quedar en el cuerpo durante bastante tiempo y tardaremos en recuperar una cierta normalidad, porque la situación es muy compleja en todos los ámbitos", asegura un veterano bolsista.

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