Vodafone que­dará sin pa­reja en España y re­chaza los avances del galo Iliad en Italia

Orange y MásMóvil fuerzan una reordenación urgente de las 'telecos' en España y Europa

En Italia el líder his­tó­rico TIM se­grega ac­ti­vi­dades ante la ame­naza de la Opa de KKR

Orange España
Orange España

Sería ex­ce­sivo ha­blar de sor­presa en re­la­ción con el anuncio del pre­visto ma­tri­monio entre Orange España y MásMóvil, te­niendo en cuenta que la se­gunda ya re­pre­sen­taba un 20% de los in­gresos de la pri­mera, por la in­fra­es­truc­tura pres­tada. Pero sin duda con­firma la tra­di­cional agre­si­vidad de los grandes ope­ra­dores fran­ce­ses, em­peñados en re­bajar los ni­veles de com­pe­ten­cia, no solo en España sino tam­bién en Italia, cuyo actor his­tó­rico Tim vive una pe­sa­di­lla, por la Opa hostil del fondo nor­te­ame­ri­cano KKR, y donde el galo Iliad, ya con una cuota de mer­cado del 10%, ofrece 11.000 mi­llones de euros por su ope­ra­ción de Vodafone.

Mirada desde Europa, Francia sobre todo, la operación de más de 20.000 millones de euros (8.100 millones corresponden a Orange España y 11.500 millones a Más Móvil, incluyendo unos 6.000 millones de deuda), va mas mucho más allá de un simple matrimonio sin gananciales. Según expertos galos, de lo que se trata - Orange no tiene por costumbre entrar en operaciones sin tener el control garantizado-, la futura empresa funcionará, de hecho, como una “adquisición aplazada”, pendiente de la aprobación de las autoridades de la competencia.

El plazo para dicha adquisición sólo empezará a contar dentro de tres años. Largo de lo fiáis: para entonces lo que ambos grupos tienen ya pactado será financiar parte del coste de la operación con una salida a Bolsa, prevista para final del 2023, tras la cual Orange España quedará con el control total de la resultante, con un volumen de sinergias previstas de 450 millones de euros. Dicha operación en Bolsa funcionará como una “puerta de salida” para los fondos KKR, Providence y Cinven, que desde 2020 controlan conjuntamente el 85% del capital de MásMóvil.

Acuerdo sin precedentes

El acuerdo con MásMóvil fue la mejor solución encontrada por Orange para mantener a flote su presencia en España, donde sufría lo indecible por la competencia excesiva del mercado, y considerada en París como el “talón de Aquiles” del grupo. En 2021, su volumen de negocios cayó un 4,7% hasta 4.720 millones de euros (y si no fuera por el alquiler de la infraestructura de red a Más Móvil, el retroceso hubiera sido del 8%), y con un resultado del 12%.

La lectura que se hace en París de la operación anunciada es que será el regalo de despedida del CEO Stephane Richard, que, pese a su carisma, para finales de abril deberá ceder el bastón de mando a Christel Heydemann. No por su gestión, que fue muy positiva y hasta revolucionaria (apostó en la entrada en los mercados africanos y del Oriente Medio, que son ahora los motores principales de crecimiento del grupo) sino por su condena a un año de prisión, por su implicación política en el “caso Tapie”. En 2008, mientras dirigía el gabinete de la ministra de Economía Christine Lagarde, cometió un delito de favorecer a un conocido de la ahora presidente del BCE y ex gerente del FMI.

De concretizarse la operación, Orange/Más Móvil sumará unos 27 millones de clientes, de los cuales 20 millones proceden del móvil, y pasará a ser líder del mercado español, con un 43,4% del mercado. Cabe pensar, no obstante, que Telefónica no tendría por qué sentirse amenazada, y menos aún penalizada, con el “share” actual del 28,6%, y hasta es posible que saque provecho de la nueva situación, ya que habrá a todas luces menos espacio de maniobra para las ofertas de bajo precio y, por lo tanto, mayor margen de crecimiento e igualmente de beneficios para los operadores de referencia.

Acercamientos previstos

Cabría pensar también en la posibilidad de algún tipo de acercamiento, más o menos lejano, entre Telefónica y Vodafone. Según fuentes galas, más tarde o temprano, Bruselas deberá adoptar una actitud más realista en relación con las fusiones en un sector como las telecomunicaciones que sufren un exceso de competencia. La fusión Orange España/MásMóvil será la más importante registrada en el sector desde 2016, cuando la Comisión Europea decidió vetar el proyecto de matrimonio en Reino Unido, entre O2 y Three Hutchison.

Vodafone está siendo presionado por sus accionistas para que comparta riesgos y ponga en venta sus posiciones en mercados considerados poco rentables, como son el español, el italiano y el portugués. En España tuvo la posibilidad de llegar a algún tipo de acuerdo con Orange o con Más Móvil, con lo que hasta podría considerarse como una sorpresa el matrimonio anunciado ahora entre MásMóvil y Orange España. En Italia, Vodafone rechazó una oferta de 11.000 millones de euros por parte de Iliad (la operación “low cost” del galo Free), pero según los analistas franceses e italianos, es muy probable que ambas operadoras acaben negociando.

Italia el mercado más incierto

El mercado italiano es quizás el que concentra una mayor atención, principalmente por el mal momento que atraviesa el operador histórico TIM (antigua Telecom Italia). Su nuevo plan estratégico fue mal acogido por los inversores, que pasaron factura a la acción, que en solo tres sesiones (3, 4 y 7 de marzo) perdió un 35% de su valor. Hasta el punto de que Tim tiene ahora su valor de mercado -en mínimos históricos-, de unos 6.000 millones de euros, frente a la OPA de 10.800 millones presentada por KKR, al que no ha dado todavía ninguna respuesta.

Quien si lo ha hecho, y con contundencia, fue el principal accionista de la operadora italiana. El grupo francés Vivendi, controlado por el empresario Vicente Bolloré, desechó la oferta de KKR de 0,505 euros por acción, porque representa menos de la mitad del precio medio que pagó y al que tiene contabilizado por su 23,75%. Fue Bolloré el que ha forzado la dimisión del CEO Luigi Gabitoso elegido en 2018 y que habría solicitado la oferta de KKR por su cuenta y riesgo, o sea, sin consultar a los accionistas.

Fue también Bolloré el que llamó al máximo responsable de la operación TIM Brasil, Pietro Labriola, para que tomara el mando del grupo, donde llevaba ya dos décadas. De ahí, el nuevo plan estratégico que fue mal acogido por los inversores. Así, con el objetivo de creación de valor para los accionistas, TIM seguirá ahora la misma estrategia ganadora aplicada en TIM Brasil, con la creación de dos nuevas entidades jurídicas. ServCo concentrará las actividades de servicios (redes móviles, plataformas de servicios, centros de datos), mientras que NetCo se hará con los activos de red fija, el negocio mayorista, y con la red de cable submarino Sparkle.

Sin embargo, lo que explica la reacción negativa de los mercados, fue el hecho de que el anuncio del nuevo plan estratégico coincidió con la publicación de los malos resultados de 2021 y la decisión tomada por el consejo de suspender la distribución de dividendos.

Un subrayado añadido

Cabe subrayar, al respecto, que la operadora italiana había registrado en 2020 un resultado positivo de 7.200 millones de euros, no tanto por la evolución del negocio, sino por haber contabilizado como beneficio neto un “regalito” fiscal de 6.000 millones. Y con el ejercicio de 2021 pasó todo lo contrario: tuvo que contabilizar 4.100 millones por depreciación de activos, 3.500 millones por la nueva legislación aplicada a la amortización de minusvalías, y 548 millones de provisión por pérdidas en el negocio de los derechos futbolísticos del “calcio” con Dazn.

Sin embargo, lo que explica la reacción negativa de los mercados, fue el hecho de que el anuncio del nuevo plan estratégico coincidió con la publicación de los malos resultados de 2021 y la decisión tomada por el consejo de suspender la distribución de dividendos. Es que no cabía otra alternativa: TIM registró el último año una perdida histórica de 8.600 millones, lo que representa más de la mitad del volumen de negocios anual (15.300 millones, un 3,1% menos que en 2020) y se sitúa casi al nivel de la deuda de 17.600 millones.

El dibujo del nuevo plan estratégico tiene todavía piezas sueltas. Empezando por la futura configuración accioniarial de la nueva sociedad jurídica ServCo, que pasará por la fusión de la infraestructura de red de Tim con la del rival Open Fiber, controlada por la caja de depósitos CDP, o sea bajo paraguas estatal. El Estado italiano controla en la CDP el 60% del capital y también tiene un 10% de Tim. Otra fuente de incertidumbre es como quedará el accionariado de ServCo, con la entrada prevista de KKR y de otros fondos de inversión, hasta el punto de que TIM ya no descarta quedar en minoría, lo que había sido hasta ahora una cuestión tabú.

De lo que no cabe duda es que TIM Brasil, será uno de los mejores activos de la futura ServCo. El último año su volumen de negocio creció un 4,6% hasta 18.000 millones de reales, con un resultado neto positivo de 2.200 millones de reales (+17,6%). Y las previsiones de cara al futuro son todavía más favorables: TIM Brasil podría ganar terreno a sus principales rivales, Vivo de Telefónica y Claro de América Móviles, porque fue la que más apostó en la adquisición de los activos móviles de Oi (espectro y clientela), los cuales aportarán a la operadora de TIM, en términos anuales, un 15% más de ingresos y un 20% más de Ebitda.

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