La guerra de Crimea, hace ocho años, ya en­ca­reció un 600% los pre­cios

El control ruso de Odessa agravaría aún más la crisis de los semiconductores

La pro­duc­ción de gas neón, vital para la fa­bri­ca­ción de chips, ha que­dado sus­pen­dida en la zona

Microprocesadores, chips en la jerga común.
Microprocesadores/chips.

La guerra de Ucrania es un bomba por mu­chos mo­tivos pero hay al­gunos im­pre­vistos que están por llegar aún. La crisis de los se­mi­con­duc­to­res, por ejem­plo, se ha agra­vado como con­se­cuencia de la in­va­sión rusa. El gas neón re­sulta fun­da­mental en la fa­bri­ca­ción de chips y en Odessa, al sur de Ucrania, se en­cuentra el mayor fa­bri­cante de este pro­ducto del mundo. Hace va­rias se­manas que se ha sus­pen­dido su pro­duc­ción en la zona, lo que ha su­puesto un nuevo revés para la fa­bri­ca­ción de pro­ce­sa­dores frente a todo Occidente.

La pandemia del coronavirus desencadenó una fuerte demanda de semiconductores, lo que llevó a retrasos en el suministro, agravados después por los problemas de logística en el mercado. Ahora, la situación ha empeorado, porque la firma Iceblick, que produce el 65% del gas neón del mundo, ha parado sus actividades debido al conflicto.

Durante la crisis de Crimea ya se produjo un episodio de reducción en el suministro de este producto, lo que condujo a un encarecimiento de los precios que alcanzó el 600%. La fabricación de semiconductores se realiza tomando chips de silicio y grabándolos con láser. El problema para Estados Unidos y Europa es que el láser se alimenta de gas de neón procesado.

El diario digital ZeroHedge advierte de los peligros que se avecinan. “Básicamente, estamos hablando de cerrar gran parte de la industria mundial de semiconductores. Piense en eso por un segundo. Solo en su automóvil hay más de 1400 semiconductores”. Este medio alerta también de que “las cadenas de suministro tardan décadas en construirse, pero pueden fracturarse en cuestión de semanas cuando se imponen sanciones extremas, como se ha hecho con Rusia”.

Empresas amenazadas

El caso del gas neón no es el único en el que los países occidentales muestran una debilidad tras el conflicto bélico. Un tercio del paladio que utilizan los semiconductores procede de Rusia.

El corte en el suministro hundiría empresas como Intel, que obtiene el 50% de su gas neón de Europa del Este, indica la publicación geeknetic.es China, Estados Unidos y Canadá constituyen el grupo de países que podrían sustituir la producción de los países en guerra. El problema es el mismo que el del gas: la elevada dependencia de las materias primas, que dificultaría encontrar suministradores alternativos para tan elevada producción.

El diario Wall Street Journal ha cifrado en 464.000 millones de dólares la industria de semiconductores. La escasez de chips de la pandemia, la ruptura de las cadenas de suministros y la guerra han provocado efectos en los fabricantes de vehículos y electrodomésticos, incluso en los productores de equipos médicos y los dispositivos para fumar, se asegura desde la publicación latercera.com Esta situación va a frenar incluso el crecimiento de la industria de los teléfonos inteligentes, que está previsto que sólo crezca un 6% interanual.

Pero algunas compañías han logrado que sus cuentas de resultados no se vean afectadas por la coyuntura. Es el caso del Grupo Stellantis, que cuenta con las marcas Peugeot y Fiat que anotó un beneficio de 13.400 millones de euros el año pasado, a pesar de haber vendido 1,6 millones de coches menos. O del Grupo Renault, que incrementó su beneficio el 6,3% a pesar de reducir sus ventas por la crisis de los semiconductores

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