La guerra en Ucrania ha agra­vado la de­pen­dencia ener­gé­tica del con­ti­nente eu­ropeo

El hidrógeno tendrá que esperar para sustituir a corto y medio plazo al gas ruso

El ele­vado precio de pro­duc­ción lo des­carta como fuente al­ter­na­tiva, y pre­ci­sará el apoyo de los go­biernos

Suministro de Gas
Suministro de Gas

Europa lleva meses su­friendo la de­pen­dencia ener­gé­tica del gas ruso. La guerra en Ucrania ha dis­pa­rado hasta lí­mites in­sos­pe­chados esta de­bi­li­dad, lo que ha con­du­cido a va­lorar la po­si­bi­lidad de en­con­trar fuentes al­ter­na­ti­vas. El hi­dró­geno es una de las prin­ci­pales op­cio­nes, pero los ex­pertos la des­cartan de­bido al ele­vado precio de pro­duc­ción, salvo el hi­po­té­tico caso en que los go­biernos pro­ce­dieran a sub­ven­cionar esta fuente ener­gé­tica.

Mientras, el presidente del Banco Mundial ha realizado unas declaraciones muy poco tranquilizadoras, al señalar que habrá alternativas al gas ruso en cinco años. La invasión rusa de Ucrania ha cogido a contrapié a los países europeos, que podrían tener problemas para volver a llenar sus tanques de almacenamiento antes de que llegue el próximo invierno.

La posición de España resulta algo más relajada que la de los principales países europeos, ya que sólo importa de Rusia el 10,5% del consumo que realiza de gas. Otros países se encuentran mucho más acuciados: Alemania compra a Rusia el 49% de esta energía que consume, Italia el 46% y Francia el 24%.

Una de las alternativas al gas natural es el hidrógeno. Pero se trata de una energía cuyo futuro resulta incierto. “El hidrógeno verde ha estado atrayendo cada vez más la atención, ya que se considera la forma más limpia de producción de hidrógeno, pero el hidrógeno verde tiene problemas como el hecho de que la electricidad proviene de la energía solar y eólica intermitentes, y que gran parte de la energía utilizada para producir hidrógeno a través de la electrólisis, se pierde, lo que limita la eficiencia del proceso, lo que a su vez lo encarece”, asegura OilPrice.

Un billón de dólares

Algún analista ha señalado recientemente que la búsqueda desesperada de fuentes alternativas al gas natural conducirá al hidrógeno a convertirse en una industria con un valor de un billón de dólares.

“Las empresas están construyendo electrolizadores anticipándose a un mayor apoyo gubernamental al hidrógeno. El año pasado, por ejemplo, Shell construyó un electrolizador en Alemania para producir 1.300 toneladas del elemento al año. La compañía admitió que el hidrógeno verde cuesta cinco veces más que el hidrógeno derivado de combustibles fósiles, pero señaló que las mejoras de escala y eficiencia pueden reducir los costos, al igual que el apoyo gubernamental adicional”, advierte OilPrice.

España no parece que vaya a pasar demasiados apuros en esta crisis del gas natural. Su consumo lo tiene asegurado con los contratos que mantiene con empresas de Estados Unidos y de Argelia. Pero los países más poderosos de Europa no han dejado de presionar a Qatar para que sustituya el gas ruso. Algo que constituye una quimera, ya que el país árabe ha advertido que a corto plazo sólo podría desviar el 15% de su producción, lo que sería insuficiente.

En el ámbito del hidrógeno, las empresas Engie y Emirati Masdar llegaron a un acuerdo de 5.000 millones de dólares para producir hidrógeno verde en Emiratos Árabes con el objetivo de alcanzar una producción de 2 gigawatios en 2030.

Mientras tanto, la tensión del suministro está alcanzando cotas insospechadas. El presidente del Banco Mundial, David Malpass, señalaba a la cadena de televisión CBS que "en el corto plazo, existe una presión al alza, incluso en el gas natural licuado que Estados Unidos envía a Europa, aunque Europa necesitará mucho más, pero está disponible".

El nivel de las reservas europeas de gas supone una gran incertidumbre. “Los datos de Bloomberg muestran que los almacenamientos subterráneos alemanes "están agotados" en un 70,6%, mientras que los franceses lo están en un 77,1%. La retirada de gas del almacenamiento europeo dura hasta finales de marzo y, en algunos casos, principios de abril. Las inyecciones de gas comienzan poco después para reabastecer el continente durante los meses de verano y antes del próximo invierno”, asegura el diario digital ZeroHedge.

“Gazprom ha indicado que podría haber restricciones diarias sobre las inyecciones debido a las capacidades tecnológicas de la infraestructura de oleoductos. Luego también existe el riesgo de daños en los gasoductos que transportan gas desde Rusia a través de Ucrania. Además de esto, los mercados europeos competirán con la creciente demanda de los mercados asiáticos”, señalan las mismas fuentes.

Artículos relacionados