Se in­ten­si­fica la san­gría ener­gé­tica aunque el ritmo ex­por­tador au­menta un 21%

China se convierte en el primer proveedor de España, por delante de Alemania y Francia

Los datos del co­mercio ex­te­rior en enero de 2022 de­mues­tran una in­ci­piente de­riva preo­cu­pante

Trabajadores en China
Trabajadores en China

Frente a la ava­lancha de no­ti­cias in­quie­tan­tes, la salud po­lí­ti­co-e­co­nó­mica de España en los pri­meros meses de este en­dia­blado 2022 y los datos sobre la evo­lu­ción del co­mercio ex­te­rior, no co­rro­boran el es­tado de alarma en las ca­lles, como el de este do­mingo en Madrid. Pero la realidad per­siste hasta que punto de que el dé­ficit de los in­ter­cam­bios con China se mul­ti­plica mien­tras la po­tencia asiá­tica se con­vierte en el prin­cipal pro­veedor de España -por vez pri­mera en la his­to­ria- al tiempo que se dis­para el precio de los pro­ductos ener­gé­ti­cos, lo que ya es reite­ra­tivo.

En 2021 el valor de las exportaciones avanzó a una acelerada tasa Interanual del 21,2% sobre el año anterior. Un salto de esta envergadura no se había registrado en los últimos 10 años. El más alto hasta ahora se produjo en 2017 con una marca del 7,7%. Lástima que los portavoces gubernamentales no expliquen estos registros así como las razones que soportan la excelente salud de nuestras exportaciones.

Las importaciones por su lado también crecieron, y muchísimo, en 2021. Otro record en el decenio con un salto interanual del 24,8 %. Sin duda los precios de combustibles y carburantes han tenido un destacado protagonismo, si bien las importaciones de bienes de equipo siguen indicando una saludable industrialización de nuestra economía. Las imágenes televisivas de las industrias lácteas deben constituir una sorpresa para quiénes se aferran a la idea de un país que no acaba de sacar la cabeza en la etapa de la recuperación

Superávit por cuenta corriente

El mayor valor de las importaciones sobre las exportaciones en 2021 no ha impedido que la balanza de pagos por cuenta corriente haya registrado un superávit de 8.428 Millones de euros. Inquietud y expectativas encontradas en enero de 2022 cuyas cifras son inquietantes, pero no descorazonadoras. Las importaciones han crecido en un 42,2% sobre enero de 2021 pero las exportaciones no se han venido atrás con un avance interanual del 24,8%; sin que ello no pudiese impedir que la tasa de cobertura exportación/importación bajase hasta el 80,7%, la más baja del decenio.

Los precios del renglón energético son la razón número uno y China la razón número dos del déficit global. Un déficit comercial global en enero de 2022 de 6.123 millones de euros, un récord en los últimos 10 años.

España mantiene un superávit comercial con la U.E e incluso se aumenta, mientras se agranda el déficit con los países no comunitarios, que pasa de 3.3 mil millones en enero de 2020 a 6.7 mil millones de euros en enero de 2021 de los que 3.2 mil millones obedecen a la cuenta energética.

Junto a la onerosa factura energética en enero de 2021 aparece otra inquietante sorpresa: China. Nuestras compras al proveedor asiático ascienden al 11,9 % del total de la factura de las importaciones españolas procedentes del resto del mundo. China se convierte en el primer proveedor de España por delante de Alemania, 9,6% del total o Francia 9,1%.

En este inquietante mundo globalizado los intercambios con China merecen ya una reflexión muy firme por parte de nuestras autoridades de tutela. En efecto, en enero de 2022 las compras a China crecieron en un 47,7% mientras nuestras ventas bajaron en un 36,1%. Un mes no hace ni verano ni invierno, pero la alarma es tan estridente que reclaman un equipo ante incendios bien preparado.

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