La Comisión re­procha al es­pañol su total ig­no­rancia del fun­cio­na­miento de la Unión

Sánchez tropieza otra vez en Bruselas: no habrá precios energéticos antes de mayo

El pre­si­dente pasea por la UE sus as­pi­ra­ciones a un fu­turo cargo in­ter­na­cional y se ol­vida de la energía

Pedro Sánchez, en Bruselas.
Pedro Sánchez, en Bruselas.

La Comisión Europea no pre­sen­tará su nuevo mo­delo para es­ta­blecer los pre­cios de la luz hasta el mes de mayo. El pró­ximo Consejo Europeo que se ce­le­brará en Bruselas los pró­ximos jueves y viernes de esta se­mana solo dará la in­di­ca­ción po­lí­tica para ini­ciar el es­tudio del cambio de mo­delo del sis­tema ac­tual, sobre todo para que se pueda poner un tope a los pre­cios que tienen que pagar par­ti­cu­lares y em­presas en si­tua­ciones ex­cep­cio­na­les. Es algo que el mo­delo ac­tual no per­mite.

Los viajes que está realizando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para reunirse con otros líderes europeos en su intento de consensuar una reforma del mercado energético para que sea aprobada esta semana, de momento no servirán para que los consumidores vean reducir el coste de los precios de la energía a corto plazo.

Como le reprocha la oposición, Sánchez puede conseguir su objetivo de consolidar sus aspiraciones de hacerse en un próximo futuro con un cargo en el ámbito de la política internacional. Pero a día de hoy, las únicas medidas para rebajar los precios de la luz y de la energía en general, están en manos del conjunto de su gabinete, como ya han hecho otros ejecutivos europeos al bajar los impuestos a la energía.

Junto a la oposición, Bruselas también reprocha el presidente del Gobierno el modelo presidencialista europeo y nacionalista que defiende Sánchez, lo que le lleva a no tener en cuenta las importantísimas funciones del Ejecutivo Comunitario, la Comisión, a quien compete - según los tratados- la capacidad de propuesta de nuevas políticas, así como, en su caso, la modificación de las existentes, como es el caso de la política energética.

La UE tiene su propio calendario

Este olvido de Sánchez de los importantes cometidos de la Comisión Europea es el responsable, en parte, de la pérdida de peso de España dentro del propio ejecutivo comunitario, que, en el caso concreto de la revisión del modelo de fijación de precios de la energía, ha dado la espalda a las propuestas españolas en varias ocasiones.

España ya recibió un primer rechazo directo cuando lo propuso la vicepresidenta tercera del gobierno y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. Fue el pasado 26 de octubre, cuando España recibió una más que gélida respuesta del consejo europeo de energía de los Veintisiete. El Consejo extraordinario de ministros de Energía desdeñaba la propuesta del Ejecutivo de Sánchez que había reclamado a Bruselas la libertad para poder fijar sus propios precios de la electricidad al margen del sistema europeo, ante la extraordinaria situación provocada por la meteórica subida de los precios del gas. Problema que se ha agravado de forma exponencial con la agresión de Rusia a Ucrania

La comisaria europea de Energía, Kadri Simson, respondía a la propuesta española diciendo que no estaba claro que la novedosa alternativa planteada por España fuera mejor que el diseño actual del mercado de la electricidad. Además, insistía Simson en advertir de eventuales problemas de competitividad, seguridad, previsibilidad y de casación de oferta y demanda si un país se distanciaba del actual sistema de la UE.

Como argumento de autoridad, recordaba que junto a la Comisión se sumaban un importante grupo de Estados miembros que apoyan firmemente el diseño actual del mercado de la electricidad, entre los que se encuentran nueve países de los Veintisiete, capitaneados por Alemania, Austria, Países Bajos y Finlandia. Sus votos suman el número necesario para bloquear cualquier iniciativa en contra de sus intereses.

Todos ellos sostuvieron entonces que no podían apoyar ninguna medida que entrara en conflicto con el mercado interior del gas y la electricidad, como por ejemplo una reforma ad hoc del mercado mayorista de la electricidad.

Pedro Sánchez no ha acudido a entrevistarse con ninguno de los líderes europeos que siguen apoyando las propuestas de la Comisión. Hasta ahora, el presidente ha recibido en Madrid al primer ministro de Croacia, Andrej Plenkovic. Ha visitado en Bratislava el primer ministro eslovaco, Eduard Heger, y en Bucarest al presidente rumano, Klaus Iohannis.

Fracasa la mini cumbre

Además, en Roma mantuvo una mini cumbre con los primeros ministros de Italia, Mario Draghi; Portugal, António Costa; y Grecia, Kyriakos Mitsotakis.

Al finalizar la reunión aseguró que no podemos esperar más allá del 25 de marzo, en alusión a la fecha en que acabará el Consejo Europeo de Bruselas que abordará esta cuestión, para tomar una decisión sobre el cambio del sistema de fijación de precios de la luz. Tras lo que decida el Consejo Europeo, el Consejo de Ministros en Madrid, acordará medidas nacionales para hacer frente a las consecuencias económicas y sociales de la guerra en Ucrania en su reunión del 29 de marzo.

España, junto a Portugal, propone poner un tope al precio de la electricidad de 180 euros por megavatio/hora en el mercado mayorista, en el entorno del 67 % por debajo del récord alcanzado el pasado 8 de marzo.

Pero la Comisión Europea no tiene previsto plantear su nuevo modelo de fijación de precios hasta el mes de mayo y ya ha rechazado en dos ocasiones la propuesta española. En una de ellas advertía a España que poner un tope a los precios va en contra de los principios que constituyen la base de la libre competencia de la Unión Europea.

Bien es cierto que, en la Declaración de Versalles, hay dos puntos que hacen referencia a los precios de la energía. El primero recoge que los líderes invitan a la Comisión a elaborar un plan que garantice el suministro y precios asumibles de energía, pero se refiere para el próximo invierno.

El segundo punto de la declaración de Versalles dice que abordaremos de forma urgente, considerando opciones concretas sobre la base de la Comunicación de la Comisión, para lidiar con el impacto de esos precios sobre nuestros ciudadanos y empresas, especialmente las pymes. Y aunque fija el próximo Consejo Europeo del 24 y 25 de este mes para discutir, la propuesta definitiva de la Comisión no llegará hasta el mes de mayo.

Pedro Sánchez parece ser consciente de que, a los españoles, muy preocupados por una eventual guerra del fin del mundo, al menos tal como lo conocíamos hasta ahora, también les importa poder llegar a fin de mes. En los últimos días ha dado muestra de estar más interesado por el espectacular aumento de los precios energéticos, a los que hay que sumar también la subida de los precios y el temor por el desabastecimiento de algunos productos alimenticios.

Europa tiene la oportunidad de cambiar el sistema de precios que en los últimos meses ha mostrado muchas fallas. Pero el presidente del Gobierno tiene también en su mano medidas para rebajar esos precios, aunque sin duda una rebaja de los ingresos fiscales le obligará a ser más exigente con el control de los gastos, que a todas luces, al día de hoy, no ha sido su objetivo prioritario.

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