Manuel Azuaga, pre­si­dente eje­cu­tivo, se juega su fu­turo en la asam­blea de so­cios

La cúpula de la nueva Unicaja se lía a codazos en vísperas de la junta de accionistas

Menéndez gana en­teros como sus­ti­tuto de Azuaga en la pre­si­dencia en 2023

Braulio Medel
Braulio Medel

Los juegos de poder han con­ver­tido a Unicaja en una olla a pre­sión, con nu­me­rosos frentes abier­tos, ca­mino de cum­plir su primer año de fu­sión con Liberbank. El con­sejo del quinto mayor banco es­pañol por ac­tivos es un her­vi­dero tras las re­cientes di­mi­siones de Manuel Conthe y Ana Bolado Valle. Una ten­sión ge­ne­rada por el re­parto de si­llones desde la fu­sión que está sal­pi­cando tam­bién a la Fundación, donde cuatro pa­tro­nos, crí­ticos con la ges­tión de su pre­si­dente Braudio Medel creen que se está en­tre­gando el banco a la an­tigua cú­pula de Liberbank.

Fruto de estas tensiones se producía a mediados de febrero la salida de Manuel Conthe como consejero independiente. Su renuncia parecía abrir una espita por donde aliviar la presión pues daba la oportunidad para sentar en su silla a la familia Domínguez, propietaria del 5% del capital a través de su vehículo de inversión Indumentaria Pueri.

Sin embargo, apenas una semana después se producía también la renuncia de la consejera independiente Ana Bolado Valle. Una persona considerada por muchos como pieza clave en el proceso de estabilización de la entidad debido a su dilatada experiencia en el sector y con capacidad para calmar las aguas desde su privilegiada posición como presidente de la Comisión de Nombramientos.

Estas dimisiones dejan a la entidad en una situación complicada, no solo porque lejos de apaciguarse las luchas internas parecen acentuarse, sino además porque deja a Unicaja de momento por debajo del número de consejeros independientes requerido. Una situación crítica a la espera de que se resuelva en breve.

La junta de accionistas de abril fecha clave

La mitad del Consejo de Unicaja Banco, incluido el presidente ejecutivo de la entidad malagueña, Manuel Azuaga, se juega su sillón en próxima junta de accionistas. La lista de consejeros cuyo mandato expira en abril de 2022, incluye a siete de los quince miembros que forman el consejo de la entidad malagueña una vez materializados los cambios derivados de fusión el pasado año.

Este será el paso previo al cambio del modelo de gobernanza previsto para el verano de 2023. Tras este cambio el puesto de presidente perderá funciones ejecutivas y se decidirá si el consejero delegado, Manuel Menéndez, que ocupó ese puesto en Liberbank, continúa o no en el cargo.

Todo ello estaría dando lugar a una lucha de ambiciones personales entre el andaluz Manuel Azuaga, actual presidente ejecutivo y el asturiano Manuel Menéndez, con Braulio Medel, presidente de la Fundación Bancaria Unicaja que controla algo más del 30% del banco, de por medio en las "negociaciones" entre unos y otros.

No hay que olvidar que el reglamento de Unicaja establece que el presidente ejecutivo precisa de la aprobación de dos tercios del consejo para renovar al frente del máximo órgano de gobierno.

Menéndez tendría un as en la manga

Fuentes cercanas a la entidad apuntan a que se están realizando reuniones a varias bandas para recabar los apoyos necesarios, pero a día de hoy no hay evidencia de que el Consejo pueda presentar una propuesta definitiva a la junta para resolver el actual nudo gordiano y devolver la calma al banco.

En principio, Menéndez, con el apoyo de la Fundación, se decanta con la mejor mano en este juego de poder. A Azuaga se le renovaría el mandato con la condición de abandonar el puesto en la remodelación prevista para el verano de 2023.

Sin embargo, todo se encuentra en el aire. De hecho, esta situación que está salpicando a la Fundación, donde cuatro patronos han pedido amparo al Protectorado de las Fundaciones Bancarias por irregularidades en este manejo de poder. Conflicto que ha obligado al Ministerio de Economía y del Banco de España a llamar a capítulo a todos los actores implicados.

Bajas voluntarias, ICO y la guerra, asuntos que requieren fuerte atención

Entre tanto, la entidad sigue inmersa en un sinfín de batallas diarias que pueden poner en riesgo su salud financiera. De momento, ha resuelto la salida de algo más de 1.500 trabajadores mediante bajas voluntarias, pero eso ha dejado una mayor carga de trabajo y cierto descontento a la plantilla actual.

Más problemático aún parece las previsiones de la entidad sobre un potencial aumento del crédito dudoso a lo largo de este año debido al final de la carencia de los préstamos avalados por el ICO.

A ello se suma ahora, el duro golpe sufrido por el sector bancario ante las sanciones internacionales a Rusia, en especial las referentes al aislamiento de sus principales bancos del sistema bancario internacional. Problemas que, según muchos operadores, son los que en realidad deberían estar ocupando la atención de la cúpula directiva en vez de las luchas internas por las cuotas de poder.

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