Ureta, Carceller, Zulueta, Masaveu... la lista de ca­za­dores de pre­cios bajos es in­ter­mi­nable

Directivos y consejeros se sirven de la corrección bursátil para adquirir acciones propias

Algunos bancos y em­presas han apro­ve­chado la co­rrec­ción para au­mentar sus au­to­car­teras

Demetrio Carceller
Demetrio Carceller

La guerra de Ucrania y las idas y vueltas de los bancos cen­trales a cuenta de sus po­lí­ticas mo­ne­ta­rias y de re­ti­rada de es­tí­mulos han con­ver­tido las bolsas en un gran tio­vivo. La fuerte co­rrec­ción en­ca­jada por los ín­dices du­rante las ocho se­siones pos­te­riores a la in­va­sión y la enorme vo­la­ti­lidad ge­neral han dis­pa­rado la ac­ti­vidad de con­se­jeros y di­rec­ti­vos, que se han me­tido en una gran ca­rrera de com­pras y, en mucha menor me­dida, de ventas de ac­cio­nes.

Muchas empresas han sufrido lo indecible en el parqué. Una de ellas, entre las más jóvenes porque debutó en bolsa en la primavera del año pasado, es Línea Directa. La aseguradora desgajada del Grupo Bankinter cae un 10% en lo que va de 2022 y ha vuelto hasta niveles muy cercanos a los empezó a cotizar hace casi un año. Pero la compañía no se puede quejar de la respuesta de algunas de las manos fuertes presentes en el accionariado ni de sus consejeros.

Uno de estos últimos, John de Zulueta, acaba de comprar 40.000 títulos de la aseguradora a precios entre los 1,46 y los 1,47 euros, muy lejos de los máximos del año pasado, cuando la compañía volaba y firmaba máximos históricos por encima de los 1,90 euros. Pero el presidente de honor del Círculo de Empresarios, que ya había adquirido otras 159.000 acciones en el tramo final de febrero, no es el único que ha aprovechado la caída para hacer una apuesta fuerte por el valor en estos momentos de máxima incertidumbre en bolsa.

Grupo Masaveu ha sido el gran defensor del valor, comprando importantes paquetes de acciones de forma regular desde que empezó el conflicto de Ucrania y haciéndose cada vez más fuerte como tercer accionista de Línea Directa, por detrás de Bankinter y de Jaime Botín. Pocas compañías han tenido tanto apoyo de sus inversores mejor informados desde que el 24 de marzo Rusia inicia su ofensiva militar.

Ureta, Carceller y más

En estos últimos días de recuperación de los índices tras la violenta sacudida bajista de finales de febrero y el arranque de marzo, la actividad no ha cesado entre la alta dirección de las empresas cotizadas. Juan Carlos Ureta y Jesús Sánchez-Quiñones en Renta 4; el director de terciario de Metrovacesa, Enrique Gracia; el consejero de Vidrala, Eduardo Zabala; Demetrio Carceller en Ebro o Juan Negri en Viscofan, entre otros, han amasado acciones de sus empresas.

Como a nivel estratégico lo ha hecho y sigue haciendo a gran escala Criteria en el capital de Telefónica, otro de los valores que ha recuperado atractivo en bolsa tras la corrección provocada por el conflicto de Ucrania. El holding ha intensificado la compra de acciones de la operadora, donde tiene cerca del 1,3% del capital y escenifica mejor que nadie la ventana de oportunidad que la caída de los precios ha abierto para algunos de los inversores de referencia de las compañías.

"Hace apenas tres semanas, había un gran ramillete de empresas buenas que estaban ya a unas valoraciones que echaban un poco para atrás a los inversores. Pero la caída las ha devuelto a niveles otra vez atractivos para tomar posiciones a medio y largo plazo. Los consejeros y directivos, que estaban bastante tímidos hasta este momento, se han puesto manos a la obra", aseguran en fuentes bursátiles que creen que este movimiento puede continuar.

Para estos inversores, la caída es una oportunidad de demostrar su apoyo a las empresas a las que representa. Y, claro está, también de hacer un buen negocio. En otra modalidad, las empresas también están haciendo acopio de acciones propias aprovechando la caída. El sector más activo en este punto es el financiero, donde Sabadell y BBVA han adquirido potentes paquetes de títulos a los precios más bajos de este año. ...

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