Los ac­cio­nistas de la an­tigua Telecom Italia fuerzan a un re­ti­cente Vivendi a mo­di­ficar su pos­tura

TIM acepta negociar con KKR y reabre el melón de las fusiones de las telecos en Europa

Bolloré, prin­cipal ac­cio­nista a través de Vivendi, se vol­caría en el ne­gocio edi­to­rial, in­clu­yendo Prisa

Telecom Italia
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Forzado por la brutal caída bur­sátil como con­se­cuencia de la in­va­sión rusa de Ucrania, el con­sejo de TIM ha acep­tado abrir “negociaciones for­ma­les” con el fondo nor­te­ame­ri­cano KKR, sobre la OPA no so­li­ci­tada de casi 11.000 mi­llones de euros por la an­tigua Telecom Italia. Incluso su prin­cipal ac­cio­nista (el antes re­ti­cente grupo francés Vivendi, con­tro­lado por Vicente Bolloré), ha su­mado su 24% del ca­pital al ór­gano ges­tor, sin saber si­quiera si el 'private equity' re­ba­jará la oferta ini­cial del pa­sado no­viem­bre, que de re­sultar exi­tosa abriría el melón de la reor­de­na­ción del sector en toda la Europa co­mu­ni­ta­ria.

Lo que más llama la atención, sin duda, es la cambiante posición de Vivendi, que opuso una total resistencia a la OPA hostil norteamericana. Vicente Bolloré, principal accionista de TIM a través de Vivendi, rechazó negociar una oferta que apenas llegaba a 0,505 euros por acción, menos de la mitad del precio medio al que pagó y que Vivendi contabiliza Vivendi. La unanimidad con la que el consejo de TIM decidió este lunes abrir “negociaciones formales” con KKR supone un cambio radical del accionista francés, sin duda presionado por los pequeños accionistas y fondos de inversión presentes en la operadora.

Fue precisamente Vicente Bolloré el que forzó la dimisión de Luigi Gabitosi, que llevaba tres años al frente de TIM y que sin consultar a los accionistas de referencia habría cometido el pecado mortal de solicitar por su cuenta y riesgo la oferta de KKR. Del mismo modo, Bolloré tuvo igualmente mucho que ver con la elección del nuevo CEO, Pietro Labriola, (el sexto en cinco años!) que dejó TIM Brasil para asumir la dirección del grupo donde lleva dos décadas, con el objetivo de replicar en Italia el éxito propio en Brasil.

De ahí el nuevo plan estratégico aprobado el pasado 2 de marzo, que supondrá la creación de dos nuevas entidades jurídicas, ServCo y NetCo. La primera concentrará las actividades de servicios, el negocio móvil, Tim Brasil, centros de datos y activos similares. Y la segunda formada por las infraestructuras de red, el negocio mayorista y la sociedad de cable submarino Sparkle. Una reestructuración que estaría en línea con la planteada por KKR, que, para tener mayor margen de maniobra, desea excluir a la operadora de la bolsa, algo impensable para el actual consejo de TIM.

Reacción de los mercados

Lo cierto es que la reacción de los mercados, tras el anuncio del plan estratégico, fue todo lo contrario de la esperada por TIM. En solo tres sesiones (3, 4 y 7 marzo), la acción cayó un 35%, hasta un mínimo histórico de 0,236 euros, con que la prima de la oferta de KKR alcanzó el 75%, frente al 46% que el fondo había ofrecido cuatro meses antes y que había quedado sin respuesta. Ayer, tras el anuncio de que TIM está dispuesto a negociar, la acción ganó un 10%, pero quizás no lo suficiente para que KKR esté dispuesto a mantener su oferta inicial.

Con el desplome bursátil, el valor de mercado de TIM apenas llega a los 6.000 millones, o sea casi 5.000 millones por debajo de la oferta de KKR, no por el nuevo plan estratégico, sino por las pérdidas de 8.600 millones en 2020, lo que representa más de la mitad de los 15.300 millones de su volumen de negocio. En 2019, había tenido un resultado neto positivo de 7.200 millones, gracias a un regalo fiscal de 6.000 millones, mientras que en 2020 registró 4.600 millones por depreciación de activos y otros 3.500 millones por un cambio de legislación sobre las minusvalías.

Según los analistas, el desplome de la acción de Tim también tuvo que ver con la especulación pura y dura. Muchos de los inversores que se dieron prisas en desprenderse de los títulos de la operadora habrán sido los mismos que habían entrado de nuevo tras el anuncio de la oferta no solicitada de KKR, con que con la mencionada prima del 46% supondría un buen negocio, y casi sin riesgos. Pero, aunque Bollaré seguía exigiendo al menos 1,05 euros por acción, KKR no se daba por enterado.

Plan estratégico

En todo o caso, TIM tiene claro que su futuro pasará por el nuevo plan estratégico, que según Labriola será más positivo para los accionistas actuales en el caso de que sea el encargado de conducir la nueva estrategia de creación de valor. Mucho mejor que la reestructuración propuesta y gestionada por KKR, que sacaría a TIM de bolsa y cuya estrategia implicaría una profunda reestructuración, con repercusiones sociales negativas. Ese es uno de los aspectos que más preocupa no tanto a Bolloré, sino mucho más al segundo mayor accionista, el Estado italiano, que mantiene un 10% del capital.

De hecho, el gobierno italiano tendrá mucho que decir al respecto: el éxito del plan estratégico de TIM está relacionado con el despliegue de la red de fibra óptica, con que el futuro de NetCo pasará por un proceso de fusión con el grupo rival OpenFiber, cuyo mayor accionista, con un 60% del capital, es una institución financiera pública. Así, según los analistas italianos, una TIM aún más pendiente de los intereses nacionales (el despliegue de la red de fibra óptica, donde Italia lleva gran retraso), no debería caer en manos de un fondo extranjero como KKR.

Hasta al momento, Vicente Bolloré mantuvo de cara al público una posición próxima las autoridades italianas. Hasta el punto de defender un mayor apoyo público a la sostenibilidad financiera e industrial del operador nacional. Pero nadie descarta la posibilidad de que cambie su posición y aunque asó sea y KK mejore su oferta, quedará muy lejos del euro de media que Bolloré pagó por su 24% en TIM, y que hizo que en el ultimo año Vivendi volviera a contabilizar una pérdida de 788 millones por su exposición en Italia.

Salida de Bolloré

Es posible, por lo tanto, que Bolloré no descarte salir de Italia para dejar a sus hijos un imperio aún más saneado. Un imperio en el que la posición en Italia no tiene quizás tanta importancia estratégica como otras actividades de las cuales se está deshaciendo a toda prisa. Empezando por el negocio logístico y portuario en África, que representó en 2020 un volumen de negocio de casi 10.000 millones de euros y que estudia vender por 5.700 millones al grupo MSC, con el que inició negociaciones exclusivas hasta final del mes.

Donde Vivendi ahora pone mayor empeño estratégico, quizás, es en las actividades de la comunicación y de edición, que representaron en 2021 un volumen de negocio de 9.567 millones de euros, y donde tiene en curso una operación de gran calado, la OPA sobre el grupo Lagardère, que pondrá en sus manos los emblemáticos activos de prensa y también a decenas de prestigiosas editoriales, que unidas a las que ya tiene en Editis, que pondrían ser vendidas al grupo Prisa, para esquivar las reglas comunitarias de la competencia.

Reordenación telecos

Pero al margen de lo que pase con la posición de Vivendi, que será clave para el éxito o fracaso de la Opa norteamericana, de lo que no cabe duda es que el futuro de TIM, con el nuevo plan estratégico, afectará a todo el sector, que está en un hervidero. Así, tras el cierre de la operación de Orange y MásMóvil en España y de lo que pase con Tim, cabe especular sobre otra posible operación mayúscula en Italia, donde el cuatro grupo galo Free, con solo aun un 10% de de cuota del mercado, ofreció hasta 11.000 millones por la operación local de Vodafone.

El grupo británico ha rechazado la oferta francesa, pero no ha cerrado las puertas a una eventual negociación, que, según los expertos, seria ahora más probable, al no haber podido alcanzar un acuerdo con Orange en España y a expensas de lo que pueda hacer eventualmente Telefónica. No es ningún secreto que la dirección británica y los fondos de inversión seguirán esperado una buena propuesta por sus operaciones en España, Italia y Portugal, que tienen en venta y para las que necesitan algún socio, para compartir riesgos.

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