Monitor de Latinoamérica

El país es­pera ob­tener 29.000 mi­llones de dó­lares por pri­va­ti­za­ciones este año

Brasil: rebajas fiscales y más privatizaciones

Bolsonaro se en­frenta a una eco­nomía es­tan­cada y a la ‘resurrección’ de Lula

Inversión en Brasil.
Billetes y monedas brasileñas

La eco­nomía bra­si­leña está lejos de su mejor mo­mento. Para para tratar de re­ani­marla, el Gobierno del pre­si­dente Bolsonaro pla­nea, entre otras me­didas de im­pulso, atraer más ca­pital ex­tran­jero al país me­diante una exen­ción del im­puesto a la renta a los ex­tran­jeros que in­viertan en bonos cor­po­ra­tivos na­cio­na­les. La meta es re­ducir el coste de fi­nan­cia­ción para las em­presas lo­cales cuando los tipos de in­terés suben.

Abriendo la puerta a más inversión extranjera en los mercados de capitales, Brasil espera atraer dólares y fortalecer el real, algo que ayudaría a aliviar una inflación de dos dígitos.

España es, con un stock de 48.000 millones de euros, el segundo inversor extranjero en Brasil, país que es el cuarto destino global de la inversión española. En Brasil están instaladas más de 500 empresas, entre ellas gran parte de las compañías del Ibex-35, presentes en todos los sectores, notablemente en telecos, finanzas, industria, energía, infraestructuras, comercio y turismo.

El brasileño es un mercado muy relevante en facturación e ingresos para Santander, Iberdrola, Naturgy, Telefónica y Mapfre, pero es también importante para firmas como Repsol, Acciona, Ferrovial, Dia, ACS, Aena, Sacyr, Red Eléctrica y Globalia. Y para un creciente número de pymes.

Propuestas oficiales

El titular de Economía, Paulo Guedes, ha corroborado que se está elaborando una norma para “ampliar el acceso de las empresas brasileñas al capital extranjero” a través de incentivos tributarios alineados a los que se aplican a inversiones en valores y deuda pública. La iniciativa, a incluir en una “reforma menor del mercado de capitales”, es “alinear el trato fiscal dado a los bonos corporativos con el que ya se aplica a la inversión en acciones a no residentes”.

Hoy, los extranjeros pagan un impuesto del 15% sobre las ganancias de capital por los bonos del sector privado, pero están exentos de impuestos cuando invierten en el mercado de valores y en deuda pública. Los brasileños pagan un impuesto del 15%- 22,5% por los rendimientos de los bonos corporativos. Una medida similar se adoptó ya en 2006, cuando Lula eximió a los extranjeros de pagar impuestos sobre la renta por sus inversiones en bonos públicos, lo que ayudó al Gobierno a prolongar vencimientos de deuda e impulsar entradas.

No se excluye una recesión

Brasilia tiene, además, sobre el tapete otra serie de medidas para estimular la economía y elevar los ingresos del Estado, como un nuevo plan para impulsar la financiación en infraestructura con alianzas público-privadas y la aceleración del proceso de privatizaciones en 2022, año en el que Brasilia espera unos 29.035 millones de dólares con más de 50 privatizaciones, casi el doble del montante obtenido por concesiones o ventas entre 2019 y 2021.

Para este año, Brasil tiene previstas privatizaciones y concesiones de más aeropuertos, carreteras, ferrocarriles, puertos y saneamiento. Brasilia confía en privatizar este primer semestre el gigante Electrobras, la mayor eléctrica de Latam, operación por la que el Estado podría obtener 12.000 millones. También está previsto enajenar el Banco do Brasil, cuatro puertos, un canal y 24 terminales marítimas y realizar concesiones en el puerto de Santos, el mayor de la región, así como la subasta de otros 18 aeropuertos (entre ellos Santos Dumont en Río y Congonhas en Sao Paulo) y 14 concesiones viales.

Las presidenciales de octubre elevan la presión sobre Bolsonaro para insuflar energía a la mayor economía de Latam, que en 2022 apenas crecerá el 0,5%, previsión que el FMI, que urge a reformas estructurales, deja en el 0,4%. Brasil creció el 4,7% en 2021, tras decrecer el 4,1% por la pandemia en 2020. Antes del Covid, Brasil ya sumaba años de avance mediocre. El PIB cayó el 3,8% en 2015 y el 3,6% en 2016. Y creció el 1,3% en 2017 y 2018 y el 1,1% en 2019.

Año electoral

Brasil se situó en recesión técnica en el segundo trimestre de 2021, tras la retirada de los estímulos fiscales por el Covid y el ajuste monetario practicado por el banco central. Además, y según el último informe sobre clima de negocios en Latam que elabora FGV, y que muestra una caída de 1,6 puntos en los últimos tres meses por el empeoramiento de las condiciones macro y el ambiente político en la región, Brasil destaca “entre los países con las peores proyecciones de crecimiento del PIB”, un tímido 0,3%.

En este marco, Bolsonaro, candidato a la reelección y que tendrá en Lula da Silva a su gran oponente, planea nuevos apoyos fiscales, gasto que algunos analistas creen que tiene como meta asegurarse apoyo político y no tanto apuntalar la economía, y que temen que el presidente caiga en la tentación de relajar la disciplina presupuestaria. De hecho, en los mercados inquieta la intención expresada por Bolsonaro de reducir el precio de los combustibles con rebaja o eliminación de impuestos, lo que reduciría los ingresos del Estado.

Aunque la campaña no ha arrancado formalmente, Bolsonaro y Lula mantienen ya continuos enfrentamientos verbales. A siete meses de las presidenciales, y aunque es aún muy pronto para predecir nada, la última encuesta, de MDA Pesquisa, señala que en una primera vuelta Lula (PT) obtendría el 42,2% del voto y Bolsonaro, el 28%. El resto de candidatos queda muy rezagado.

La estrategia de Lula es robar el centro político a Bolsonaro y el rechazo que el mandatario genera puede ayudarle. Aunque no ha concretada aún su plan económico, los mercados juzgan que será pragmático y creen en sus señales de moderación y de control del déficit (pese a que sus asesores apuntan a un mayor gasto) y a un rumbo diferente al seguido por su correligionaria Rousseff.

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