Monitor de Innovación

Una IA de Google Deepmind es capaz de es­cribir có­digo al nivel de los pro­fe­sio­nales hu­manos

Programas que programan: la singularidad tecnológica, más cerca

El sis­tema se basa en los es­tratos más avan­zados del 'deep lear­ning'

Google, Facebook.
Google, Facebook.

Empezar un texto de este tipo con una re­fe­rencia a la 'Skynet' de 'Terminator' o a 'Matrix' sería un re­curso tan ma­nido como pre­vi­si­ble, así que elijan la dis­topía fu­tu­rista que más les guste. Deepmind, com­pañía bri­tá­nica de Inteligencia Artificial (IA) in­te­grada en Google, ha dado un paso de gi­gante hacia el punto de no re­torno en que las má­quinas serán ca­paces de rea­lizar cual­quier tarea con más efi­cacia que sus crea­dores hu­ma­nos: un pro­grama capaz de ge­nerar có­digo con el mismo nivel de in­genio y crea­ti­vidad que los in­for­má­ticos de nuestra es­pe­cie.

A Alphacode, que así se llama el invento, se le ha reconocido este logro, sin parangón en la historia de la informática, después de un testeo en el que superó al programador promedio. Caeremos en el tópico de decir que ha demostrado gran parte de las capacidades que la ciencia ficción atribuye a las máquinas pensantes que acaban tomando conciencia de sí mismas: ha conseguido realizar tareas de programación que exigen dones (hasta ahora) exclusivos de los seres humanos, como pensamiento crítico, lógica y comprensión lingüística.

Las tripas del 'monstruo'

La mente artificial de la máquina nace de los modelos más punteros de 'deep learning', basados en algoritmos tan avanzados que son capaces de aprender de forma independiente, sin tutelaje o supervisión humana algunos.

Un desarrollo cognitivo de última generación que habilita a las 'almas de silicio' para embeber la semántica inherente a las tareas que se les atribuyan y afrontar su resolución de forma autónoma, estructurando los procesos con una lógica multinivel (matemática, lingüística, visual y creativa).

Hitos como el de Alphacode despiertan los temores de no pocas voces autorizadas, que advierten de los peligros de la llamada singularidad tecnológica, es decir, la hipótesis de un eventual 'punto de no retorno' en el que las máquinas pensantes superarán al ser humano en todos los aspectos.

El término fue acuñado como una analogía informática a la singularidad astronómica de los agujeros negros, objetos cósmicos supermasivos con un colosal tirón gravitacional del que es imposible escapar a partir de un cierto punto, en el que las leyes físicas dejan de ser válidas.

De igual modo, creaciones como Alphacode, capaces de equipararse e incluso sobrepasar a las personas en la resolución de problemas complejos, generan el debate de un momento futuro en el que ya no habrá marcha atrás, cuando el progreso tecnológico produzca a una generación de máquinas que adelantarán a los humanos en la jerarquía social y laboral.

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