INVERSIÓN EN EL EXTERIOR

México afronta un ejer­cicio 2022 es­pe­ran­zador pero con un fuerte re­punte de la in­fla­ción

Las ataques de López Obrador podrían frenar el interés español en Banamex

Santander y BBVA han de­cla­rado estar in­tere­sados y/o atentos a la venta

Banamex, en venta.
Banamex, en venta.

La nueva sa­lida de tono de Andrés Manuel López Obrador, pre­si­dente de México, contra la pre­sencia de em­presas es­pañolas en el país az­teca ha sem­brado dudas y no poco des­con­cierto en el Gobierno y em­presas es­paño­las. Aunque al­gunos di­rec­tivos le han que­rido restar im­por­tan­cia, afir­mando que son ideas per­so­nales ex­pre­sadas en voz alta y no un sentir ge­neral del país, lo cierto es que estas afir­ma­ciones han he­lado la sangre a más de uno y po­drían ge­nerar po­si­bles cam­bios de es­tra­tegia hacia po­si­ciones más con­ser­va­doras y pru­dentes en España.

Además de Iberdrola, empresa a la que se considera el foco del ataque principal de Obrador por los cambios normativos en el sector eléctrico que impulsa el Gobierno mexicano, los expertos han señalado a otros tres: BBVA y Mapfre, por su histórica presencia en México, y ahora al Banco Santander, que incluso podría replantearse su expresado interés por Banamex, entidad que el Citigroup norteamericano ha puesto a la venta por un cambio de su estrategia corporativa global.

Ya el presidente de Mapfre, Antonio Huertas, se refirió a las rebuscadas declaraciones del presidente de México y, en la presentación de resultados de 2021, restó importancia a las mismas por entender que había sido una consideración muy personal, más que un ataque presidencial a los legítimos intereses españoles en México, presentes desde hace décadas. "Hay empresas españolas en México y mexicanas en España, lo que es normal en un mundo globalizado y de libre comercio", vino a decir Huertas, cuya aseguradora que preside tiene una fuerte presencia en el país azteca.

Pero lo que nadie duda es que los conocidos cambios de humor de López Obrador en su fobia a España y a los intereses españoles, podrían provocar un cambio radical en el escenario que estaban observando los analistas para algunas inversiones futuras españolas. Aunque no deja de ser un mercado de gran calado, como es el mexicano, la inversión siempre es reticente cuando surge inestabilidad política.

Venta de activos

En esta situación, el interés mostrado por la entidad presidida por Ana Botín por la filial mexicana del Citigroup podría experimentar cambios. Desde el momento en que la presidenta del Santander hizo público su interés, en el mercado surgieron algunos interrogantes sobre las posibles fórmulas para abordar dicha operación, incluso antes de que la entidad descartara posibles ampliaciones de capital.

La venta de activos en Estados Unidos, como es el negocio de hipotecas, no parece suficiente para afrontar una operación tan compleja como ésta, valorada entre unos 11.000 y 14.000 millones de euros. Los analistas señalan que el Banco Santander estaría dispuesto a vender también otros activos no escalables o no lo suficientemente rentables para la inversión inmovilizada, aunque precisaría de muchos para que salieran las cuentas.

Los expertos de Renta 4 ya han señalado que las probabilidades de que la operación se lleve a cabo son realmente escasas y más después de las dudas sembradas por López Obrador. Teniendo en cuenta estas valoraciones y que el Santander no cuenta con exceso de capital por encima del 12%, la única salida para abordar la compra sería una ampliación de capital. Algo descartado por activa y por pasiva por Ana Botín. Esto tranquilizaría al mercado, que no desea ampliaciones de capital en el primer banco español. De hecho, Ana Botín insistió en la política de la entidad de recompras de capital, lo que beneficia al accionista.

Una posibilidad remota, pero muy jugosa para el Santander

En cualquier caso, la posibilidad de adelantar por la derecha al BBVA en un mercado con un alto potencial de crecimiento hace salivar a muchos. Según cifras del mercado, que varían según la fuente, la filial del BBVA en México, Bancomer, gestionaría activos por unos 2.303.000 millones de pesos con datos de 2020, seguido de lejos por Banorte, que superaría ligeramente a sus dos otros competidores; Citibanamex, con una gestión de unos 1.520.000 millones de pesos y finalmente el Santander, con unos 1.459.000 millones de pesos.

De producirse la fusión, Banamex y Santander superarían de largo al BBVA y se convertirían en el principal banco del país, con uno de los mayores potenciales en Latinoamérica.

Opinión de las agencias de rating

México, cuya economía apenas ha experimentado los efectos de la pandemia, es un país prometedor. La agencia de medición de riesgos Fitch prevé un retorno gradual de la movilidad para el 2022 que animará el crecimiento con un PIB del 2,8% en 2022, frente a un crecimiento previsto del orden del 5% en 2021. Estos avances permitirán dejar atrás la caída del 8,3% registrada en 2020.

Entre las preocupaciones sobre la economía destacan el repunte de la inflación, lo que podrá acelerar el ajuste monetario en un momento de cierta debilidad del mercado laboral. Algo que, sin embargo, impulsaría el negocio bancario. A lo que ahora se añade la falta de certidumbre política y un estado de derecho seguro. Algo que no está ofreciendo López Obrador a la inversión extranjera a la que acusa, en el caso de España (y en menor medida a la norteamericana), de saqueadora.

BBVA se desmarca relativamente

En la presentación de los resultados, Carlos Torres, presidente del BBVA, no quiso entrar sobre posibles operaciones corporativas de sus competidores en México. En cualquier caso, sí mostró su satisfacción por la fortaleza de la entidad en el país con una cuota de mercado muy superior al del resto de competidores.

En este sentido, reiteró el foco de la entidad en su “estrategia basada en el crecimiento de clientes en una época de disrupción sin precedentes que presenta grandes retos en innovación y sostenibilidad, factores donde somos pioneros”. Restando así importancia a su pérdida de peso frente a otros competidores tras ser relegado al tercer lugar en España por tamaño de balance, muy por detrás del Santander y superado ahora una vez completada la fusión de Bankia por CaixaBank.

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