ENERGÍA

Día Mundial de la Energía: los retos pendientes en 2022

La in­cer­ti­dumbre del final de la fi­nan­cia­ción a los com­bus­ti­bles con­ta­mi­nantes

Central nuclear de Almaraz.
Central nuclear de Almaraz.

Este 14 de fe­brero se ce­lebra el Día Mundial de la Energía y el Medioambiente. Un día para la re­fle­xión ante los grandes retos del sector ener­gé­tico a lo largo de este 2022. Aunque la Agenda 2030 y la Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo son las que mar­carán las pautas ge­ne­rales a se­guir, en 2022 hay una serie de ob­je­tivos re­le­vantes en el corto plazo en el cambio hacia un mo­delo ener­gé­tico más sos­te­nible que afec­tarán a un sector con muy alta re­pre­sen­ta­ción en el mer­cado es­pañol.

De acuerdo con la firma del con el acuerdo de COP26, a finales de año se pondrá fin a la financiación pública del carbón, el petróleo y el gas y se destinarán más de 20.000 millones de euros al fomento de energías limpias.

Eso supone un cambio sustancial en el escenario medioambiental en este nuevo año, que se presenta con grandes retos encima de la mesa después de un 2021 muy complejo, marcado por los récords de subidas de precios y la inestabilidad.

Conviene recordar que el pasado ejercicio se asentaron las bases hacia la descarbonización, se publicó el informe del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) y se celebró la cumbre del clima de Glasgow.

Esto indica que la revolución de las energías verdes no ha hecho más que empezar y su expansión es, a la vez que inevitable, la única forma de mirar al futuro de la recuperación. Tras muchos cambios políticos y administrativos, parece que España está en el camino correcto hacia un marco regulatorio consolidado hacia las renovables y el objetivo es claro: la transición energética.

Desde IMEnergy, empresa líder en el diseño, ingeniería, suministro y construcción de plantas energéticas, han analizado la actualidad de las renovables en España y cuál será su evolución a lo largo de 2022 con seis puntos clave a tener en cuenta.

El primero de ellos será el adiós definitivo a la financiación de combustibles fósiles. Después de varios compromisos a nivel europeo por la lucha contra el cambio climático centrados en terminar con la financiación de combustibles fósiles, con el acuerdo de COP26, los 30 países firmantes, entre los que figura España, se han comprometido a poner fin a la financiación pública del carbón, el petróleo y el gas en el extranjero para finales de 2022 y a destinar un total aproximado de 20.400 millones de euros al fomento de energías limpias.

En segundo lugar, habrá que prestar especial atención al PERTE (Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica) de Energías Renovables, Hidrógeno Renovable y Almacenamiento (ERHA), con el que se pretende desarrollar el liderazgo del país en materia de energías limpias y que permitirá movilizar una inversión total superior a 16.300 millones de euros.

De ahí se da el salto al tercer punto, las inversiones para la transición ecológica. Las renovables se han convertido en las energías con mayor grado de inversión. Los Presupuestos de 2022 han crecido un 3,8% más que el pasado año e integran los 27.633 millones de euros correspondientes a los fondos europeos Next Generation UE. España destinará un 40% de esa cantidad a los sectores de industria, energía, I+D+i y digitalización, según el anteproyecto de Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2022 aprobado por el Consejo de Ministros extraordinario.

Otro de los grandes retos del sector serán las subastas. Para el próximo mes de abril, el Gobierno ha lanzado la convocatoria de una nueva subasta de renovables para el impulso de las energías verdes, en la que pondrá en juego un total de 500 megavatios (MW). Esta nueva subasta da cumplimiento al calendario de 2020 a 2025 que establece la Orden TED/1161/2020 para la asignación del Régimen Económico de Energías Renovables (REER) de un mínimo de 200 MW de energía solar fotovoltaica y termoeléctrica, 140 MW de biomasa y 20 MW para otras tecnologías.

El quinto punto en la lista de retos será el crecimiento de la potencia instalada. Durante el 2021, se instalaron 227 gigavatios (GW) de capacidad de energías verde en todo el mundo, de acuerdo con la empresa de investigación energética Rystad Energy, un dato récord que espera un crecimiento del 20% durante 2022, llegando a las 270 GW adicionales.

Por último, pero no menos importante, será el aumento de la producción de las energías renovables. Las renovables se abarataron el pasado año y, además, multiplicaron su contribución al mix energético español. La energía solar se convirtió en la fuente de la electricidad más barata. Hasta el 46,6% de la electricidad que demandó España entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2021 fue producida por fuentes limpias de energía, y renovables, y autóctonas como el sol o el viento, según datos de Red Eléctrica de España (REE). Si los datos continúan este nivel de crecimiento, España estaría cada vez más cerca de cumplir con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) para 2030.

De este modo, “España tiene todo el potencial necesario para cubrir la demanda y el suministro energético renovable de Europa”, destaca José Manuel Suárez, CEO de IMEnergy. “2021 fue un año muy importante para las energías renovables y el inicio de un gran cambio en políticas medioambientales. En 2022, va a seguir siendo crucial aplicar diferentes cambios para poder cumplir con las agendas de 2030 y 2050, claves para la recuperación del país”.

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