Importa casi todo su gas de Estados Unidos y Argelia, pese al cierre del Magreb

España se defenderá mejor ante la eventual escasez de gas por el conflicto en Ucrania

Casi la mitad del con­sumo en Alemania e Italia pro­viene de Moscú y en Francia re­pre­senta la cuarta parte

Gasoductos con Argelia.
Gasoductos con Argelia.

La ame­naza cre­ciente de una crisis ener­gé­tica que po­dría desatarse si Estados Unidos o Europa es­ta­blecen san­ciones contra Rusia cons­ti­tuye uno de los nudos gor­dianos de la de­li­cada si­tua­ción en torno a Ucrania. Los es­fuerzos por en­con­trar al­ter­na­tivas a la ex­ce­siva de­pen­dencia del gas ruso se mul­ti­plican a ambos lados del Atlántico. Por si no fuera com­pli­cada esta ta­rea, Qatar ya han ma­ni­fes­tados que no aten­dería de forma uni­la­teral las ne­ce­si­dades de gas de Europa en una co­yun­tura de es­ca­sez.

Qatar busca garantías de que el gas natural que pudiera desviar a Europa en un escenario así no sería objeto de reventa, indica la agencia Reuters, y ha instado a los países europeos a convertirse en clientes habituales del país árabe, lo que podría cambiar de forma más permanente las dependencias del gas en Europa. Europa ha sido un tradicional mercado para el gas ruso, hasta el punto de que en estos momentos mantiene una dependencia abierta del suministro de Moscú.

Macedonia depende al 100% de esta fuente de energía, mientras en Finlandia compra el 94% del gas a Rusia y Bulgaría, el 77%. El caso de los estados más poderosos de Europa no resulta menos acuciante: la dependencia de Alemania es del 49%, la de Italia del 46% y la de Francia del 24%.

“Rusia ha sido históricamente el mayor proveedor de gas natural de la Unión Europea. Después de las disputas de gas entre Rusia, Ucrania y Europa de 2006 y 2009, seguidas de las tensiones a raíz de la crisis de Ucrania de 2013-14, la UE ha tratado de reducir su dependencia de las importaciones de gas natural ruso. Sin embargo, Rusia sigue abasteciendo en torno al 40% del consumo de gas de la UE”, asegura el think tank belga Bruegel, una organizacións que busca el progreso de la sociedad a través de la reflexión, la investigación, la presentación de informes.

España, mejor

España se encuentra en una mejor situación respecto al suministro del Kremlin, ya que sus importaciones de gas ruso sólo alcanzan el 10,5%. Sus principales socios suministradores son Estados Unidos y Argelia. Aún así, el coste de la electricidad mantiene en pie de guerra a usuarios y administraciones desde hace meses, con unas tarifas disparadas que diversas fuentes achacan a maniobras del Kremlin para cerrar el grifo de este combustible y mantener la tensión éntrelos países europeos.

En todo caso, España es el sexto país con mayor pobreza energética de la Unión Europea según datos recientes de la oficina de estadísticas de la Unión Europea, Eurostat. Se encuentra sólo por detrás de países como Bulgaria, Lituania, Chipre, Portugal y Grecia. Casi el 11% de los españoles no fue capaz de tener su casa caldeada en 2020. Esas familias se vieron obligadas a elegir entre el confort de la calefacción o una alimentación más variada.

El Reino Unido se encuentra en una posición diferente en Europa. La mitad de su suministro de gas procede de fuentes nacionales, mientras que el resto lo importa sobre todo de Noruega y también de Qatar.

Pero la situación de este país es inversamente proporcional a la del resto de estados europeos. “Aluminium Dunkerque, ha anunciado reducción de producción), un fabricante de silicio como Ferroglobe apagó dos hornos en España, químicos como la compañía italiana de AdBlue, un aditivo que reduce las emisiones de los vehículos diesel, anunció un cierre temporal hace meses, o fertilizantes ya han reaccionado a los precios altos” de la energía, advierte Bruegel.

“Más allá de las restricciones basadas en el mercado, los países de la UE necesitan planes de emergencia, que podrían incluir obligar a las industrias no críticas a cerrar en un escenario de emergencia. Simultáneamente, también podría exigirse la reducción de la calefacción en edificios comerciales, de oficinas y viviendas”, señalan las mismas fuentes.

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