Máxima ten­sión en plena am­plia­ción de ca­pital del banco suizo

La banca pierde pie en bolsa con un ojo puesto en la ampliación del Credit Suisse

Los in­ver­sores re­cogen be­ne­fi­cios tras el subidón del 8% de no­viembre

Credit Suisse
Credit Suisse

Más vale pá­jaro en mano… Los in­ver­sores están ace­le­rando las rea­li­za­ciones de be­ne­fi­cios en el sector ban­cario en estos pri­meros com­pases del úl­timo mes del año. Tras la subida cer­cana al 8% de los bancos es­pañoles en no­viem­bre, los ges­tores están ase­gu­rando las ga­nan­cias rá­pidas de las úl­timas se­ma­nas. La con­signa es no poner en riesgo lo con­se­guido no vaya a ser que un cisne negro se cruce en el ca­mino.

Y aunque algunos quieren ver el vaso medio lleno de la mano de la ayuda salvadora del dinero saudí, quien más quien menos está preocupado por la situación de Credit Suisse. La entidad suiza, otrora icono de la banca europea de máxima calidad, está en la encrucijada. Tiene que sacar adelante una ampliación de capital de 4.000 millones de euros que es absolutamente clave para su futuro. Una operación que finaliza esta misma semana.

La acción del banco suizo ha resucitado de la mano de las últimas filtraciones periodísticas. Parece que el príncipe saudí Mohammed bin Salman está dispuesto a poner sobre la mesa 500 millones de dólares para dar un empujón a CS First Boston, una división muy codiciada que también estaría monitorizando Bob Diamond, el antiguo jefe de Barclays. El presunto interés ha sacado a Credit Suisse del encefalograma plano en bolsa.

Pero la gran duda es si se trata de un alivio ficticio en bolsa. Primero, porque las especulaciones deben confirmarse. Y segundo, porque el rebote se ha producido desde niveles ínfimos de cotización, desde mínimos históricos. Por delante queda nada menos que cerrar la ampliación de capital y detener la sangría de la salida de depósitos -nada menos que 90.000 millones de euros sólo en octubre- que desde la entidad aseguran que ya es una realidad.

Confianza en el mercado

Pero lo cierto es que la confianza del mercado está bajo mínimos. Los ‘credit default swaps’ del banco siguen aún muy cerca del récord histórico de finales de noviembre, cuando tocaron los 444 puntos. Por lo tanto, la desconfianza sigue siendo máxima más allá del rebote con marcado carácter especulativo del valor en bolsa. Con estas cartas sobre la mesa, los inversores en banca prefieren esperar acontecimientos.

“Vamos a ver qué pasa con la ampliación de capital. De momento rebajamos posiciones tácticamente en banca hasta que se aclare un poco la situación. Credit Suisse es una buena excusa para realizar beneficios, claro está, pero es también un claro elemento desestabilizador si las cosas no salen bien”, señalan fuentes bursátiles que creen que la subida cercana al 8% de la banca en noviembre fue demasiado rápida.

Los gestores creen que ahora el margen de subida en lo que queda de año es muy inferior. De momento, el sector está corrigiendo en este arranque de mes, a pesar de que el viento sopla teóricamente a favor: vienen más subidas de tipos de interés relevantes -hasta el 5% parece en Estados Unidos a lo largo de 2023- en medio de algunos datos macro que apuntan a cierta reactivación económica a uno y otro lado del Atlántico.

Pero, de momento, manda la prudencia. Los bancos españoles atesoran una ganancia media en torno al 10% en lo que va de año que es un tesoro en un año tan exigente en bolsa como 2022. Y los gestores saben que no es cuestión de tirarlo todo por la borda por querer estirar un poco más la cuerda. Máxime si un gigante venido a menos como Credit Suisse protagoniza el mes crucial de su larga historia como entidad financiera.

Artículos relacionados