Han com­prado va­lores por 19.000 mi­llo­nes, mien­tras la deuda ha cre­cido en casi un cuarto de bi­llón de euros

Los extranjeros rechazan financiar la mayor deuda española en la pandemia

Los no re­si­dentes re­ducen en casi ocho puntos sus te­nen­cias de tí­tulos es­pañoles en tres años

Tesoro Público
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Los in­ver­sores no re­si­dentes han de­ci­dido adoptar una pos­tura de pru­dencia en cuanto a la deuda es­pañola, y apenas han fi­nan­ciado el alza del en­deu­da­miento pú­blico es­pañol en los úl­timos tres años. Como con­se­cuencia de ello, la po­si­ción de los in­ver­sores ex­tran­jeros en tí­tulos pú­blicos del Reino de España se ha re­du­cido desde los ni­veles del 48,79% de que dis­po­nían a fi­nales del año 2019, para si­tuarse en el 41,04% en el mes, lo que su­ponen 7,75 puntos me­nos.

El fuerte esfuerzo realizado por la administración española para mantener a flote la economía, por el parón que supusieron el confinamiento y la lucha contra la enfermedad, se ha cifrado en un incremento del endeudamiento público de nada menos que 232.969 millones de euros, según los datos de la Secretaría General del Tesoro. Es una situación que han vivido todos los países occidentales y que supone un fuerte desequilibrio de sus finanzas públicas.

En este periodo, los inversores extranjeros apenas han contribuido al crecimiento de la deuda mediante compras de letras, bonos y obligaciones por importe de 19.292 millones de euros. Esto supone poco más del 8% del formidable crecimiento de la deuda de los últimos tres años.

En diciembre del año 2019, los inversores no residentes poseían una cartera de títulos españoles por un importe global de 480.094 millones de euros, lo que suponía el 48,79% del total de la deuda emitida por el Estado. Ahora se encuentran en la zona del medio billón, en concreto 499.376 millones de euros, y su prudencia a la hora de financiar el déficit español les ha llevado a reducir su posición hasta el 41,04%.

Costosas medidas

El Gobierno de España adoptó una serie de medidas para evitar que la crisis sanitaria derivara en una recesión económica. Entre las decisiones más importantes acometidas se encuentran la moratoria en el pago de hipotecas a trabajadores afectados por la crisis sanitaria y la adopción de expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) que no consumían desempleo y permitieron cobrar el paro a trabajadores que no habían cotizado el mínimo.

Estas y otras actuaciones dispararon el déficit del Estado en 115.200 millones de euros durante el primer año de la pandemia, equivalente al 10,27% en el déficit público. En el ejercicio 2021, los números rojos del Estado alcanzaron los 82.819 millones de euros.

El endeudamiento del Estado supone una deuda indirecta de cada español. Es la expresión de la financiación del déficit público. Los intereses de la deuda son la variable que ejerce una mayor influencia en los ciudadanos. Aumentan la partida de gastos presupuestarios, lo que provoca una reducción en la capacidad de gasto en determinadas áreas, que suelen ser las de Sanidad y Educación.

Salvo durante la crisis de los años 2011 y 2012, los inversores extranjeros han mantenido unas tenencias de deuda española en el entorno del 44% o 43% hasta ese máximo alcanzado en 2019, para decantarse por la prudencia a partir de entonces.

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