Información y Comunicaciones y Construcción, sec­tores con mayor subida de ventas pre­vistas

Las empresas ven un final de año algo mejor aunque son pesimistas para 2023

La con­ten­ción in­fla­cio­nista sus­tenta el op­ti­mismo aunque an­ti­cipan un es­tre­cha­miento de sus már­genes

Banco de España
Banco de España

Las em­presas es­pañolas afrontan un final de año con me­jores pers­pec­tivas de las que mos­traban des­pués del ve­rano. Según la úl­tima en­cuesta del Banco de España sobre la evo­lu­ción de su ac­ti­vi­dad, las em­presas me­joran su es­tado de ánimo y, de es­perar una caída en las ventas en el úl­timo tri­mestre preven ya que su fac­tu­ra­ción se es­ta­bi­lice. El ba­lance final de­pen­derá de cómo evo­lu­ciones real­mente la Campaña de Navidad.

La contención de las presiones inflacionistas y la rebaja de las incertidumbres sobre la pandemia y, especialmente, sobre a la política económica, son la base de este cambio de perspectivas. En cambio, para el comienzo de 2023, especialmente en lo referido a empleo, las previsiones son menos favorables, aunque en los tres últimos meses del año en curso se mantendrá en crecimiento pese a lo esperado después del verano.

La evolución de las ventas será más positiva en los servicios de información y comunicaciones mientras la Construcción, muestra señales claras de recuperación tras un ejercicio poco brillante, en el que los líderes del sector han basado sus (brillantes) beneficios en concesiones, utilities y servicios públicos fundamentalmente.

Por contra, la peor evolución trimestral es para Agricultura que profundiza la mala evolución del tercer trimestre y Hostelería -con un buen año en general-. Comercio e Industria mantienen la línea descendente del trimestre anterior.

Las empresas encuestadas perciben un cierto alivio de las tensiones inflacionistas. La principal preocupación deriva del encarecimiento de sus ‘consumos intermedios’; especialmente los energéticos. De hecho, para el 75,3% de las compañías han visto cómo se encarecen sus consumos intermedios en este último trimestre del año. Esa proporción de empresas baja en 5,5 puntos porcentuales la registrada en el trimestre anterior. A corto plazo, la mayoría de las encuestadas estima que en el primer trimestre de 2023 se mantendrá esa presión de los precios. Algo especialmente significativo en la formación de los precios.

Las empresas reconocen que este encarecimiento de sus consumos intermedios, al no ser trasladado a precios íntegramente, afecta a sus márgenes. Es más, el 33,5% de ellas asegura haber subido sus precios; lo que representa una reducción de tres puntos porcentuales de las cifras del trimestre anterior. Esta merma de márgenes se aprecia especialmente en la industria y en servicios, como hostelería, que más habían subido sus precios en el último cuarto del año.

Para el primer trimestre de 2023, el porcentaje de las empresas que subirán sus precios crece hasta el 44,9%; es decir, un aumento de 11,4 puntos porcentuales. No obstante, según señala el informe del Banco de España, estas subidas de precios serán inferiores a los de sus consumos intermedios, lo que mantendrá la “compresión de los márgenes empresariales”.

Los efectos de la guerra

La inversión parece ser la primera víctima empresarial de la guerra en Ucrania. Cerca del 80% de las empresas señala al encarecimiento de la energía como la mayor influencia del conflicto en su actividad y más de la mitad se consideran afectadas por el corte del suministro de gas ruso. Además, las dificultades de suministro asociadas al conflicto bélico afectan a más del 45% de las empresas, mientras que el impacto sobre la demanda, tanto nacional como internacional, se mantiene relativamente contenido a menos del 30% de los encuestados.

Por dimensión empresarial, no se aprecian diferencias en el efecto del aumento de costes, aunque las sociedades de menor tamaño son las que más acusan la reducción de la demanda nacional y las que más retrasan sus decisiones de inversión.

Por todo ello, casi la mitad de las compañías encuestadas ha decidido retrasar o reducir sus inversiones ante los cambios de las perspectivas económicas tras el estallido del conflicto bélico. Aunque por tamaño empresarial, no se aprecian diferencias en el grado de afectación por el aumento del coste de sus insumos, las sociedades de menor dimensión son las que más acusan la reducción de su demanda nacional y reconocen haber aplazado decisiones de inversión.

Sea como fuere, la actividad inversora mejora levemente en el último trimestre. Cerca del 18% de las empresas confirma el aumento de su inversión frente al 12,4% que lo hizo en el tercer trimestre. Por sectores, el mejor comportamiento de la inversión se produce en algunas ramas de Servicios como Hostelería, Actividades Administrativas, Transporte, Actividades Científicas y Técnicas e Información y Comunicaciones. En el lado contrario, Agricultura, Construcción, Comercio y Hostelería reducen su esfuerzo inversor. Por dimensión empresarial, las empresas de mayor tamaño aumentan sus inversiones como hicieron en el tercer trimestre mientras que el resto de compañías las reducen.

Por su parte, el empleo mantiene la línea positiva del tercer trimestre aunque las propias empresas esperaban en septiembre que bajaría. De hecho, el 65,3% de los encuestados considera que la ocupación se ha mantenido estable y el 19,2% espera aumentos de empleo durante este trimestre; frente al 15,5% que espera reducir sus plantillas.

Grandes números aparte, el 34% de las empresas señala la escasez de mano de obra como un factor negativo para su actividad. En términos agregados, ese porcentaje es dos puntos porcentuales mayor que el del trimestre anterior. Y se agudiza en Hostelería y Construcción donde es señalado con un problema por el 62% y el 49% de las empresas de las empresas respectivamente.

Para el primer trimestre de 2023 las pesimistas previsiones empresariales podrían convertirlo en el primer trimestre en que se destruya empleo desde principios de 2021.

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