BOLSA

CAF, reticencias a las presiones políticas

CAF no acaba de res­ponder a las in­si­nua­ciones del Gobierno vasco, que es­taría bus­cando la fu­sión de la com­pañía con Talgo para lo­grar un gran grupo in­dus­trial fe­rro­viario con el que com­petir mejor contra los gi­gantes del sec­tor. Unas in­ten­ciones que no acaban de con­vencer al mer­cado.

Y mucho menos a los accionistas de CAF formados en gran mayoría por los propios empleados. Cartera Social, la sociedad instrumental constituida por los trabajadores que se benefician de los derechos que tienen sobre los títulos mientras sigan trabajando en la compañía hasta que se jubilen o la abandonen, controla cerca del 25 % del capital frente al BBVA y Kutxa que poseen algo más del 14 % cada una.

Este alto compromiso de los empleados con el grupo, no solo como meros inversores sino en lo que significa para garantizar la continuidad del proyecto y su arraigo con la empresa. explicaría buena parte de las reticencias a la hora de analizar una posible fusión, incluso a pesar de que las entidades financieras fueran proclives a sucumbir a las presiones políticas.

En este sentido, los trabajadores temen que las intenciones reales no sean tanto las de crear un grupo industrial más competitivo -CAF ya ha demostrado su alta capacidad para desenvolverse en los mercados internacionales frente gigantes como el grupo francés Alstom-, sino la de intentar salvar a Talgo de una mala situación financiera marcada por la caída de los ingresos y el fuerte aumento de la deuda que le han llevado a recortar su guía para este ejercicio.

El proyecto no es nuevo. Viene planteándose desde hacer año al tener negocios complementarios que pueden generar altas sinergias, CAF es buena en trenes de corta y media distancia y Talgo despunta en alta velocidad, pero que genera reticencias entre sus trabajadores que perderían el control sobre la empresa, pues el nuevo grupo quedaría bajo el paraguas del Gobierno vasco a través de las entidades financieras.

De hecho, todos estos dimes y diretes no están consiguiendo distraer a la compañía con una cartera récord de 12.000 millones de euros. No obstante, su cotización cae más de un 20 % en el año, sin conseguir revertir la tendencia bajista iniciada a mediados del pasado ejercicio. Una debilidad técnica que los expertos no creen que vaya a cambiar en el corto plazo.

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