Los cré­ditos du­dosos des­cienden más del 11% a sep­tiem­bre, un total de 6.000 mi­llones

Los buenos datos del crédito, decisivos para que la banca aceptara el pacto hipotecario

El es­tan­ca­miento del mer­cado de prés­tamos en el tercer tri­mestre es ya más que una realidad

Banca
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Cargado de po­lé­mica -política pero sobre todo téc­nica para los bancos afec­ta­dos-, el plan del Gobierno de lucha global contra la in­fla­ción, me­diante me­didas de alivio por la subida de los tipos de in­te­rés, cuenta ya con el be­ne­plá­cito del sector fi­nan­ciero. Se be­ne­fi­cia­rán, según el Gobierno, un mi­llón de fa­mi­lias du­rante dos años. Es el se­gundo es­fuerzo que el Ejecutivo pide a la banca en poco tiempo. Antes les ha for­zado a un po­lé­mico im­puesto a sus be­ne­fi­cios ex­tra­or­di­na­rios, apro­bado este jueves en el Congreso de los Diputados y ya ca­mino del Senado.

La aceptación del nuevo Código de Buenas Prácticas, ya aprobado por el consejo de administración de CaixaBank y anunciada por los primeros ejecutivos del Santander y del Sabadell es voluntaria; aunque una vez suscrito, el cumplimiento se hace obligatorio.

Exigencias de negocio

Las exigencias políticas al sector son, pues, de negocio, fiscales y reputacionales; porque negarse a firmar supone un riesgo evidente de daño a la marca. Pero si de algo saben los bancos es de números. Y los números de este año avalan el cumplimiento de esta nueva petición política sin riesgo para la entidad ni sus accionistas. El conjunto del sector financiero español podrá hacer frente a las medidas acordadas con el Gobierno (duras para su cuenta de resultados) gracias a que las carteras de crédito han mejorado sensiblemente durante 2022.

De hecho, según los datos publicados por el Banco de España, los créditos dudosos han bajado el 11,3% en los nueve primeros meses del año (más de 6.172 millones). Solo en septiembre, cuando el Euribor despegaba con total evidencia, el descenso de los créditos de mala calidad caía el 2% (en 993 millones de euros). Eso supone que el saneamiento interanual (de septiembre de 2021 a septiembre pasado) supera los 6.385 millones de euros; lo que supone una rebaja del 11,6%.

Además, el sector ha conseguido que el Gobierno limite las provisiones de la banca por las hipotecas que se acojan a estas medidas de ayuda. Algo que, evidentemente, juega a favor de los bancos para que sus accionistas no hayan del sector ante un coste de capital que podría aumentar sensiblemente.

Tras dos meses de negociaciones, el nuevo Código de Buenas Prácticas de las entidades bancarias hará que el millón de familias de rentas medias (de 29.400 euros de ingresos anuales hacia abajo) que estima el Gobierno serán beneficiados por la medida, sean menos vulnerables a la escalada del Euribor, consecuencia de las subidas de tipos decididas por el Banco Central Europeo (BCE).

Sin daños colaterales

El propio gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ‘bendijo’ el acuerdo al señalar la importancia de que esa ayuda a las familias “fuera compatible con no generar una presión excesiva sobre el balance del sector bancario y seguir manteniendo una cultura de pago que es tan importante para que, de una manera estructural, el mercado hipotecario inmobiliario funcione adecuadamente”.

El presidente de CaixaBank, José Ignacio Goirigolzarri, aseguraba, atrás el anuncio de su adherencia al acuerdo, que “somos los principales interesados en apoyar al conjunto de la sociedad y, especialmente, a nuestros clientes en dificultades”; mientras el primer ejecutivo de la entidad (con el 13% de participación pública), Gonzalo Gortázar, subrayaba el hecho de que CaixaBank “se encuentra en una posición muy sólida para seguir ayudando a familias y empresas, y para contribuir a que el impacto del deterioro económico que se pueda producir sea más moderado”. No en vano, el banco con sede en Valencia es el que mayor cuota de mercado hipotecario tiene en España.

Y es que hace falta ‘músculo’, para hacer frente a medidas como la eliminación por un año de las comisiones de cancelación de hipotecas o del cambio de los créditos con tipo variable a tipo fijo. Además de “la congelación de la cuota y el alargamiento hasta siete años del plazo de amortización del crédito”, según destacaba el Ministerio de Economía al anunciar el acuerdo con las dos patronales bancarias españolas, la AEB y la CECA.

El acuerdo se hará extensivo a todas las hipotecas suscritas hasta el 31 de diciembre de este año, por ello es esencial la clasificación de los créditos. Un aspecto que no solo afecta a las provisiones del crédito sino al propio hipotecado. Tanto, que tras conocerse el acuerdo bancagobierno, el consejero delegado del Banco Santander, José Antonio Álvarez, destacaba varios aspectos clave: uno, la adhesión de su entidad al acuerdo y, dos, la necesidad de ‘afinar’ en aspectos como la calificación de los créditos ya que -señaló- cuando un cliente es calificado como ‘stage 3’ o ‘dudoso’ “tendrá dificultades para acceder al crédito en el futuro”. Y eso no le interesa a nadie para evitar que el mercado se vea dañado en el futuro por los malos ‘ratings’ de los particulares.

Estabilidad del mercado

A todo ello, la banca tampoco es insensible al hecho de que el mercado inmobiliario ya ha mostrado, a septiembre pasado, los primeros signos de enfriamiento con una subida cero en los precios de tasación durante el tercer trimestre. Eso supone que el precio de la vivienda en términos interanuales se ha desacelerado de forma muy marcada a lo largo de 2022, con avances del 6,7% en el primer cuarto del año; del 5,5% en el segundo y del 4,7% entre julio y septiembre, tal como CaixaBank Research ha detectado en su último informe del mercado.

El mismo servicio de análisis prevé “que esta tendencia se acentúe en el tramo final del año y en los primeros trimestres de 2023, como consecuencia del aumento de los tipos de interés que está llevando a cabo el BCE para frenar el aumento de la inflación”. Pero no solo los previos se ven afectados ya que la demanda de vivienda también empieza a mostrar “cierto agotamiento", con tasas de variación interanual que, aunque se mantienen en positivo, “pierden vigor”. En lo que va de año, la compraventa de viviendas creció el 6,9% interanual en septiembre frente a tasas superiores al 30% con que empezaba el ejercicio actual. Pese a todo, de septiembre de 2021 a septiembre de este año se han comprado 644.000 viviendas, "una cifra no igualada desde verano de 2008” según CaixaBank Research.

La oferta de vivienda, por su parte, mantiene el pulso bajo. Los visados de visados de obra nueva (109.000 viviendas de agosto a agosto) es inferior a la creación neta de hogares (206.000 anual hasta el tercer trimestre). Para los analistas de la primera entidad española, el fuerte aumento de los costes de construcción es el principal freno a la recuperación de la oferta pospandemia. Y aunque los propios analistas detectan que el alza de los costes “parece haberse frenado (15,1% interanual en agosto, frente al pico del 19,5% en mayo) y el descenso de los precios de los metales industriales en los mercados internacionales apuntan a unos avances más contenidos”, la ralentización del crecimiento económico y el aumento de la incertidumbre “no favorecerán la recuperación de la oferta".

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