OPINIÓN

Cuando los datos económicos son más optimistas que las peleas verbales en el Congreso

OCDE, FMI... se mues­tran más es­pe­ran­zados sobre la evo­lu­ción de la eco­nomía que los le­gis­la­dores es­pañoles

Pedro Sanchez, Spain.
Pedro Sanchez, Spain.

Las no­ti­cias ne­ga­tivas em­piezan a es­fu­marse y se in­tuyen al­gunas muy op­ti­mis­tas. En el caso de España, la OCDE pro­nos­tica un cre­ci­miento del PIB en 2022 en torno al 4,7%. El pró­ximo año el avance del PIB sería mucho más mo­desto, en torno al 1,2%, pero po­si­tivo, en cual­quier caso.

El FMI por su parte aprueba la decisión de un impuesto a eléctricas y bancos en años de subidas de tipos de interés y alzas de los precios de los hidrocarburos. Los agentes económicos prosperan; la bolsa lleva 5 meses al alza y ello mientras bajan las alarmantes perspectivas de inflación con la contrapartida de unas exigencias menores por parte de los Bancos Centrales.

El dólar ha caído desde su máxima cotización frente al euro de los últimos 20 años. La apreciación del dólar obedecía en gran medida a la subida de los tipos de interés establecidos por el banco de la Reserva Federal. El alza de tipos en EEUU significaba rendimiento más atractivo de la deuda pública; es decir, un buen incentivo para los movimientos financieros.

El dólar que cotizaba por encima del euro ha pasado a un cambio de 1,04 dólares por euro. Los inversores interpretan esta oscilación en las cotizaciones en función de la caída de la inflación en EEUU y la consiguiente rebaja en las exigencias monetarias. En paralelo la economía estadounidense se ve sometida a inquietantes vientos de cara como son los que provienen de la evolución negativa del sector de la construcción y las empresas manufactureras.

La caída de la cotización del dólar implica, además, buenas noticias para los países en vías de desarrollo que están endeudados en esta moneda. Una buena noticia también para la economía mundial. Una ayuda, incluso, para contener la inflación de las economías de esos países endeudados en dólares que tendrían que atender a una factura elevadísima en moneda propia.

En las últimas semanas, los “traders” han recortado sus previsiones sobre la fortaleza del dólar a la vez que las comunicaciones de los bancos más importantes, como el HSBC a los clientes preferenciales, insistían en esta misma dirección.

El euro ha pasado de cotizar a 96 céntimos de dólar a 1,04. La Libra y el Yen, igualmente se han apreciado respecto a la moneda estadounidense.

Los vientos de cara inflacionistas que amenazan el crecimiento de la economía mundial parecen calmarse, mientras surgen vientos más favorables gracias a la reducción de los precios de los hidrocarburos. En suma, muchos indicadores de una moderación de los precios.

Noticias que contrastan todas ellas con las bárbaras confrontaciones verbales en el Congreso de los Diputados. Enfrentamientos que no celebran el 7-0 de la selección española ni mucho menos las tranquilizadoras noticias económicas.

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