Es el mo­mento de co­nocer qué em­pren­de­dores aportan valor y cuáles no

Las tecnológicas sufren en canal el final de la era del dinero fácil

La subida de los tipos com­plica el ma­nejo de la deuda de estas com­pañías y lleva a miles de des­pidos

Microsoft.
Microsoft.

El cambio de ciclo en los tipos de in­terés tiene ya un claro chivo ex­pia­to­rio. Las em­presas tec­no­ló­gi­cas, que se han be­ne­fi­ciado en los úl­timos años de lo que se co­noce ya como la era del di­nero fá­cil, han en­ca­jado el fuerte golpe que su­pone pasar de tomar pres­tado a los tipos más bajos de la his­to­ria, a tener que aprender a ges­tionar una deuda con los tipos ofi­ciales al 3,75% en Estados Unidos o al 2% en Europa.

“Gracias al aumento de los costos de la deuda, los empleadores deben reducir los costos, pero muchos de ellos pronto también deberá afrontar una disminución de los ingresos. Dado que una multitud de indicadores apuntan hacia una recesión que se aproxima (la curva de rendimiento ahora es la más invertida desde 1982), es probable que esto sea solo el comienzo”, asegura Ryan Mcmaken, editor en jefe del Instituto Mises, una organización de Alabama que defiende la economía libertaria, al estilo de la escuela austríaca.

Las empresas tecnológicas registraron un fulgurante crecimiento durante la pandemia, al ofrecer servicios que ciudadanos confinados jamás habrían pensado que les devolverían el optimismo en momentos tan difíciles. La otra cara de la moneda la escenificaron los bancos centrales, con políticas de tipos cero, dinero barato y fácil.

Ahora se ha producido una inversión de la tendencia. Los grandes visionarios de internet tienen ahora que rendir cuentas. Los buenos gestores, con buenas ideas, pero también aquellos que se han encumbrado gracias al crecimiento de sus empresas a través de préstamos. En Estados Unidos se están precipitando los damnificados: Twitter ha despedido a 3.700 empleados, Stripe, Microsoft y Snap han echado a la calle a 1.000 trabajadores cada una de ellas. Salesforce y Zillow han prescindido de cientos de empleados, asegura McMaken en un artículo publicado en el Mises Wire.

Espada de Damocles

La subida de los tipos de interés ha sido una consecuencia obligada después de 14 años de tipos cero establecidos por los bancos centrales para sortear primero la gran crisis financiera por la quiebra de Lehman Brothers y después por la pandemia del coronavirus. La recuperación económica ha desencadenado un movimiento inflacionista, agravado después con la invasión de Ucrania por parte de Rusia, que ha elevado los precios de la energía y de los fertilizando, provocando además un colapso de la oferta de grano en mercados alimenticios.

“El fin del dinero fácil también separará a los verdaderos innovadores y emprendedores —personas que construyen valor real— de los fraudes que hablan mucho y que sólo parecen inteligentes o productivos cuando pueden pedir más dinero barato para dar una patada a sus empresas fracasadas y estancadas”, asegura McMaken de forma contundente.

Y lanza una advertencia cuando señala que a menos que el banco central y los gobiernos intervengan para proporcionar rescates y apoyos, la industria se enfrentará a un ajuste de cuentas muy necesario. “Esto ayudará a eliminar más de una década de malas inversiones y burbujas que apuntalan a empresas pesadas e ineficientes que nunca podrían sobrevivir sin el crédito artificialmente barato proporcionado por las compras de activos y la política de tipos de interés ultrabajos del banco central”.

Artículos relacionados