Los pro­duc­tores agroa­li­men­ta­rios ne­go­cian con la in­dus­tria re­ducir el plazo de pagos

Una de cada cinco empresas ya ha tenido este año impagos significativos

Más de 171.000 com­pañías con­si­deran que la mo­ro­sidad ame­naza su con­ti­nuidad

Impagos
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Si es cierto que las ex­pec­ta­tivas y la con­fianza son la clave de la eco­no­mía, tam­bién lo es que el am­biente macro y los cons­tantes men­sajes ne­ga­tivos entre los que em­presas y par­ti­cu­lares desa­rro­llan su ac­ti­vi­dad, ayuda poco a la re­cu­pe­ra­ción. Y menos si ello im­plica im­pagos y au­mento de mo­ro­si­dad. De mo­mento, en lo que lle­vamos de año, el 60% de las em­presas sufre im­pactos ne­ga­tivos de la mo­ro­sidad en su cuenta de re­sul­ta­dos.

Y otro 12% (tres puntos porcentuales más que el año pasado); es decir, 171.000 empresas, anticipan que corren el riesgo de cerrar por el impacto de los impagados.

Estas son algunas de las conclusiones más relevantes de la oleada de otoño del Estudio de la Gestión del Riesgo de Crédito en España, realizado por Crédito y Caución e Iberinform, en el que han participado los gestores de más de 700 empresas de todos los tamaños y sectores.

Además del riesgo para la propia viabilidad (subrayado por el 12% de los encuestados), la empresa ha de hacer frente a las muy diversas consecuencias de los impagos como es la pérdida de ingresos (destacada por el 48% de los ejecutivos, tres puntos mas que en 2021). El aumento de la morosidad alcanza niveles superiores en aquellos todos los aspectos de la actividad empresarial afectados por la subida de los tipos de interés: el 29% del tejido empresarial sufre a el aumento de sus costes financieros (ocho puntos más que en 2021),mientras el 18% tiene que frenar su expansión comercial (cinco puntos más) y el 15% se ve obligado a limitar sus nuevas inversiones (cuatro puntos más).

Bajo el genérico concepto de ‘Consecuencias significativas’ de la morosidad para su empresa se coloca el 60% de los empresarios y ejecutivos consultados por los promotores del estudio. Porque el impacto de un impagado comercial es mayor cuanto más pequeño sea el margen de beneficios con que opera ya que multiplica el número de ventas con clientes solventes que son necesarios para compensar dicha pérdida.

Y eso, en un marco de estrechamiento de márgenes comerciales, por el aumento de los costes de producción y la fuerte subida de tipos, pone las cosas cada vez más difíciles a autónomos y pequeños y medianos empresarios.

Clientes menos solventes

Pero el problema de la morosidad no es aislado. Lo peor es que tal como destaca el estudio, el 91% de las empresas que operan en España sufren ya el deterioro de los niveles de solvencia o liquidez de sus clientes. Eso supone un empeoramiento de cinco puntos porcentuales respecto a los niveles de hace un año.

¿Por qué ese deterioro? Ente los diferentes factores destacados por Crédito y Caución e Iberinform están los elevados costes energéticos (68%), la inflación (67%), los problemas en las cadenas de suministro (43%) que, de un modo u otro afectan también al margen de las operaciones; los costes financieros (36%) y las tensiones geopolíticas (35%). Los efectos económicos derivados de la gestión del Covid 19 ocupan ya un lugar discreto (solo lo mencionan el 21% de las empresas) entre las causas del deterioro de la liquidez y la solvencia de los clientes.

Esta situación es especialmente delicada en el sector agroalimentario que ha visto como el 46% de las astutas a empresas (B2B) están en morosidad e incluso, la tasa de impagos alcanza el 8% de las ventas. Y no solo eso, la industria agroalimentaria no solo paga mal, también lo hace tarde pese a la normativa existente.

Según el último Barómetro de Prácticas de Pago difundido por Crédito y Caución, los plazos de pago pactados por la industria agroalimentaria se sitúan, por término medio, en 45 días. Por ello, las empresas ya negocian con sus clientes plazos de pago más corto ante la percepción de un mayor riesgo de impago.

Morosidad vs. Rentabilidad

Obviamente, la morosidad se verá directamente afectada por el endurecimientos de las condiciones de financiación o refinanciación -según el caso- de las líneas de liquidez o de las deudas de las empresas. Por ello, los efectos de los costes financieros se intensificarán a medida que se endurezca la política monetaria.

De hecho, el 83% de las empresas prevé que la subida de los tipos de interés afectará a su capacidad de acceso a la financiación para acceder a financiación. El estudio incluye también la opinión de los más de 700 empresarios y ejecutivos sobre el impacto que la subida del precio del dinero y, con ella, el posible endurecimiento de la política crediticia de las entidades financieras. Aunque un 17% de ellos considera que el impacto será nulo, mientras el 32% prevé que la subida de tipos tendrá un impacto “bajo” en su empresa. Frente a ellos, El 36% opina que un dinero más caro tendrá un efecto “moderado” en su capacidad de financiación y el 15% restante es de la opinión más pesimista al considerar “alto” el efecto en contra de su capacidad para conseguir financiación externa.

Con este marco de actuación y si se descuentan los efectos de la inflación, el 37% de las empresas consultadas por Crédito y Caución e Iberinform consideran que cerrarán el ejercicio con caídas de la facturación (frente al 31% que creen que sus ingresos aumentarán (el 32% espera mantener ingresos).

Por el lado del beneficio, una mayoría, del 49% espera la caída de sus beneficios; mientras el 30% cree que se mantendrán y el 21% que 2022, crearán con un aumento en su rentabilidad.

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