El sis­tema ha so­bre­vi­vido gra­cias a la ob­so­les­cencia pro­gra­mada y a la crea­ción de ne­ce­si­dades fic­ti­cias

El mal de nuestro tiempo: cuando todo el mundo ya tiene de todo

Y cuando, ade­más, el que quiere com­prar no tiene di­nero y las ma­te­rias primas son li­mi­tadas

crecimiento economico
crecimiento economico

La etapa de la in­fla­ción des­bo­cada y el en­ca­re­ci­miento de los pre­cios de la energía por la in­va­sión rusa de Ucrania han lle­vado al mundo al borde del pre­ci­picio y au­guran una era de vacas fla­cas. La época del cre­ci­miento en las eco­no­mías ha lle­gado a su fin y los países eu­ro­peos se en­cuen­tran en una si­tua­ción de re­ce­sión o, como es el caso de España, ante un tri­mestre de cre­ci­miento ne­ga­ti­vo... eso sí téc­ni­ca­mente.

Hay tres cuestiones por las que resulta lógica una situación como la actual, el hecho de que los hogares cuenten con todo lo que necesitan, que los posibles compradores actuales de bienes y servicios no tienen dinero para pagar y que la extracción de materias primas hace imposible que la maquinaria de la economía del gasto siga funcionando.

“La lógica del "crecimiento" es consumir más materiales, no menos. Considere el principal producto de consumo a nivel mundial, el automóvil. Constantemente se nos dice que el valor de los avances en seguridad y comodidad son los impulsores de los precios más altos de los vehículos, pero la realidad es que los avances más importantes ocurrieron en la década de 1970. Desde entonces, los vehículos se han vuelto mucho más grandes y pesados, y consumen más recursos para obtener ganancias marginales”, se asegura en la publicación digital OfTwoMinds.

Este medio asegura que no existe una expansión infinita del consumo. Se dan tres circunstancias que impiden que eso sea así. Por un lado todo el mundo tiene ya de todo en los países desarrollados y eso es lo que ha impuesto la obsolescencia planificada, mientras el marketing se encarga de que los ciudadanos compren aquello que no necesitan.

Falta de calidad

Al final “muchos bienes de consumo son de una calidad mucho menor que las generaciones anteriores de productos y servicios” y “el único motor real del crecimiento en las economías desarrolladas” son las compras de sustitución de moda y los trucos de marketing.

Una segunda circunstancia es que aquellos a los que les vendría bien más cosas no tienen dinero. Los 500 millones de chinos que han accedido a la clase media han permitido el mantenimiento del sistema durante 30 años.

“Pero el resto del mundo en desarrollo tiene más dificultades para duplicar la asombrosa avalancha de capital en China que financió su transición al "taller del mundo". Las corporaciones globales podrían vender bocadillos, refrescos y teléfonos móviles baratos a las economías en desarrollo, pero los vehículos y los pisos de gran altura requieren expansiones de ganancias, flujos de capital y crédito que no pueden generarse con magia financiera”, señala OfTwoMinds.

La expansión de la deuda en todos los países ha posibilitado un mayor gasto, un crecimiento del consumo, las ganancias y los impuestos. Ahora que después de la pandemia los niveles de deuda se han incrementado en todos los países, la cuerda del crecimiento se ha roto.

Un tercer inconveniente que va a limitar la era del crecimiento eterno es el hecho de que los nuevos productos exigen un mayor consumo de materiales y aunque los avances tecnológicos puedan lograr un mayor rendimiento, la extracción de materias primas parece haber alcanzado una situación de colapso.

Artículos relacionados