OPINIÓN

El cantonalismo fiscal versus centralidad

Ayuso y Bonilla han roto la unidad fiscal de la Patria Común. ¿O no?

Nadia Calviño y María Jesús Montero, ministras de Sánchez..
Nadia Calviño y María Jesús Montero, ministras de Sánchez..

El can­to­na­lismo tiene raíces pro­fundas y ex­ten­didas en España. Esta vez no ha sido el Cantón de Cartagena sino uno mu­chí­simo más grande: Andalucía. El ob­je­tivo, que­rido o no que­rido, con­siste en li­berar fis­cal­mente a unos cuantos con­tri­bu­yentes adi­ne­rados a la vez que se le­vanta un ban­derín de en­gan­che, para otros con­tri­bu­yen­tes, ca­ta­la­nes, por ejem­plo, que quieran do­mi­ci­liarse en Andalucía. El ejemplo de la Comunidad de Madrid ha sido todo un éxito elec­to­ral: un pa­raíso fiscal con cañas y tapas en lugar de mas­ca­ri­llas.

Lo sorprendente es que el cantonalismo fiscal es reclamado por el partido político más exigente con la unidad de España. ¿Cómo explicar esta aparente paradoja? Quizá, además del desafío al gobierno central, habrá que buscar explicaciones en la competición nunca cerrada por el liderazgo del PP. Núñez Feijóo no ha ganado las elecciones, sencillamente porque no se han celebrado, pero si fracasara en el intento la candidatura a la presidencia se dilucidaría entre Díaz Ayuso y Moreno Bonilla .Es una simple hipótesis.

El presidente de la comunidad andaluza es un leal compañero de viaje de Feijóo, así que había que echar otro órdago a Pedro Sánchez con el Patrimonio, y demostrar que Ayuso no es la única que le hace frente.

En otras latitudes los impuestos estatales de carácter federal, IRPF y patrimonio, cuando existía este último, no se han cedido a los entes locales. Aquella generosidad autonómica del gobierno de Felipe González quizá no fue demasiado acertada.

Patria común

En todo caso, la unidad fiscal de la patria común está rota. El cantonalismo irrumpe con ímpetu asociado a una promesa de bajada de impuestos. Nada importa la intensidad de la inflación. El electorado acepta las dadivas fiscales sin pensar en lo que pueden acarrear. Los bancos centrales no comulgan con ese beatifico sermón mientras se pronuncian por mantener su independencia y su responsabilidad económica en tiempos de desorbitadas subidas de precios.

Recordemos que la independencia de los bancos centrales fue la contrapartida a las políticas expansionistas de los gobiernos cuando se aproximaban las elecciones. Independencia y responsabilidad de los bancos centrales para contener la inflación y recomendaciones políticas incluso en los Tratados, como en el de la UE, para que los precios no rebasasen la cota del 2%. Cuando los gobernantes en estos tiempos, es el caso del Reino Unido, apuestan por una bajada de impuestos desentendiéndose de los desequilibrios presupuestarios, la estabilidad de sus monedas, como le ha sucedido a la libra, no hace más que cuartearse.

Aquí, en España, no habrá devaluación de la peseta, el país está en ell euro, pero sí una subida de los tipos de interés para colocar la deuda y un incremento de la prima de riesgo con el bono alemán. ¿Qué pasará con los créditos hipotecarios y con los tenedores de deuda española?

Los votantes españoles -según reflejan las encuestas- se inclinan por una rebaja de impuestos mientras confían en que un cambio de gobierno detendría las subidas de los precios y mantendrá la actividad económica.

En el terreno de lo anecdótico fiscal el gobierno trata de contrarrestar la desaparición del impuesto al patrimonio gravando a las grandes fortunas. En mi opinión hubiera sido más sencillo abolir en todo el territorio español el impuesto del patrimonio, que nunca debió ser cedido a los entes locales.

Puede ser un buen lío esto de patrimonio exento y grandes fortunas gravadas en este mundo, incluido el europeo, donde proliferan toda suerte de paraísos fiscales desde Portugal a Holanda, sin contar la vecina Andorra. Solo es cuestión de tiempo que el impuesto del patrimonio desaparezca y que la tributación se fije en los rendimientos del capital como ya se fija en las rentas del trabajo. Eso es lo que pasa en casi toda Europa.

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