Mejora la car­tera de pe­didos y las pre­vi­siones pero la ac­ción ni de in­muta

OHLA, agobiada por la subida de los tipos de interés y su dubitativa gestión

Los pe­queños ac­cio­nistas si­guen preo­cu­pados por la cons­tante mengua en la co­ti­za­ción de sus tí­tulos

Juan Villar-Mir y Juan A. Fernández Gallar (OHL)
Villar-Mir y Fernández Gallar (OHL).

El sector de la cons­truc­ción pura y dura tiene poco re­co­rrido en una eco­nomía ma­dura como la es­pañola, El au­mento de los tipos de in­terés es, pre­ci­sa­mente, una de las preo­cu­pa­ciones de OHLA des­pués de ce­rrar su re­es­truc­tu­ra­ción hace algo más de un año y perder de vista al pa­trón de pa­trones de la em­presa, el no­na­ge­nario Juan Villar-Mir. El in­cre­mento de los costes fi­nan­cieros pre­visto para el pró­ximo año está obli­gando a lo com­pañía a adoptar me­didas ur­gentes para ga­ran­tizar su su­per­vi­ven­cia, muy com­pro­me­tida tras años de du­dosa ges­tión.

Una de los grandes objetivos ahora mismo del grupo constructor y de servicios pasa por reducir el coste su coste financiero. Entre las principales prioridades se encuentra la refinanciación de la emisión de 444 millones de euros en bonos con vencimiento en 2025, pero que tiene una revisión el año que viene que amenaza con elevar su coste cerca de un 10%.

Otras de las vías en la que trabaja la compañía es en la mejora de los ingresos reforzando la contratación y la cartera de pedidos con el fin de soportar mejor la pesada carga de su apalancamiento. Un esfuerzo que va dando resultados lentamente. A junio de este año, las ventas han crecido un 10,7 %, hasta los 1.452 millones de euros, gracias en buena medida a su negocio en el exterior.

La cartera total del grupo a esa fecha se ha situado en cerca de 7.100 millones de euros, un 22 5 superior a la del año anterior. Esta cifra supone una cobertura de actividad de cerca de 27,3 meses de ventas para el grupo.

De ahí la importancia de noticias como la reciente adjudicación de cuatro nuevos proyectos para el diseño, la construcción y la puesta en operación de cuatro plantas fotovoltaicas en España por un importe conjunto de más de 130 millones de euros.

Todo ello en busca de seguir mejorando su delicada calificación crediticia y poder volver lo antes posible a la senda del beneficio. Sin embargo, los pequeños accionistas siguen preocupados por la constante mengua en la cotización de sus títulos.

En lo que va de año, el valor pierde un 50 % en Bolsa. Las acciones han pasado de los máximos anuales en 1,1 euros a principios de enero ante la positiva inercia de la reestructuración a cotizar por debajo de 0,5 euros por acción en la actualidad. Eso supone volver hacia los niveles más delicados previos a la reestructuración. De hecho, afirman los expertos técnicos, ahora mismo está más cerca de irse hacia mínimos históricos que de un rebote.

Y noticias como el reciente fiasco de la venta de una venta minoritaria del Centro Hospitalario Universitario Montreal (CHUM) no ayudan a mejorar su oscuro panorama. Transcurrido un año sin que se hayan cumplido las condiciones suspensivas a las que se sujetaba su eficacia, las partes han decidido dar por finalizado el proceso, quedando el contrato de compraventa resuelto y sin efecto.

Una situación complicada que está animando la rumorología sobre los posibles intereses espurios de los bonistas y, en especial de la estrategia de los fondos ingleses, sobre una posible OPA a precios irrisorios.

Semana horrible

En Bolsa, OHLA acumula una semana horrible. El viernes acumulaba otra pérdida de más del 7% a media jornada. Su saldo semanal acumula un desplome de más del 18,7%. El miércoles notificaba que había sido incapaz de cerrar la venta del Centro Hospitalario Universitario Montreal (CHUM) en Canadá, lo que hizo que el jueves se hundiera un 12,62% lo que, unida a la de este viernes, hace que marque mínimos desde 1996, con una capitalización de menos de 250 millones de euros.

Por otro lado, y según informa EP,, el jueves trascendió que la Audiencia Nacional había admitido un recurso presentado por OHLA contra la multa de 21,5 millones interpuesta por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en la que también estaban involucradas el resto de constructoras españolas, suspendiendo el tribunal de forma cautelar el pago de la multa y la prohibición de contratar con la Administración Pública.

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