El pre­si­dente vuelve a jugar con ven­taja en su nuevo reto al jefe de la opo­si­ción

Feijóo centrará su debate con Sánchez en el Senado en la 'ineficacia' de los PGE para 2023

Pedro Sánchez sólo ha­blará de las me­didas eco­nó­micas que el Gobierno aprueba el martes

Pedro Sánchez.
Pedro Sánchez.

De nuevo habrá un en­fren­ta­miento de­sigual entre el pre­si­dente del Gobierno y el líder de la opo­si­ción, Alberto Núñez Feijóo, el pró­ximo martes en el Senado. En esta oca­sión se trata de de­batir las me­didas -fundamentalmente, de ca­rácter eco­nó­mico- que pocas horas antes habrá apro­bado el Consejo de Ministros y que ya an­ti­cipó, sin pre­ci­sar, Pedro Sánchez el pa­sado jueves en el Congreso de los Diputados. Son nuevas me­didas eco­nó­micas con el ob­je­tivo de ayudar a com­batir el im­pacto de la crisis ener­gé­tica en la po­bla­ción más vul­ne­ra­ble.

El presidente dispondrá de tiempo ilimitado para detallar las nuevas medidas para luchar contra la crisis energética. Feijóo contará solo con 20 minutos, en los que centrará su crítica total a los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2023," los más caro e ineficaces de la historia", según afirman fuentes del Partido Popular.

En esta desigual debate, Feijóo pasará por alto las medidas que pocas horas antes habrá aprobado el Consejo de Ministros y que ya anticipó, sin precisar, Pedro Sánchez el pasado jueves en el Congreso de los Diputados. De nuevo Sánchez tendrá tiempo ilimitado para explicar sus propuestas y atacar a la oposición. De nuevo, Núñez Feijóo y el resto de portavoces de los partidos de la oposición contarán con escasos 20 minutos; 15 en una intervención inicial y 5 más para la réplica.

Además, no podrán excederse mucho de este tiempo. El presidente del Senado, el socialista burgalés, Ander Gil García, ha demostrado mucha exigencia en el cumplimiento de los tiempos de intervención de la oposición desde que viene desempeñando el cargo. ¡Qué pena! Con la de debates insustanciales que se producen en ambas cámaras resultaría muy pertinente unos acuerdos en el Congreso y en el Senado para que los interlocutores pudieran contar con tiempos similares y en todo caso suficientes para poder exponer sus ideas y replicar al adversario.

Cambios en el reglamento de la Cámara

No será así. El expresidente del Congreso, Manuel Marín, confesaba antes de morir que una de sus mayores frustraciones políticas había sido no poder cambiar el reglamento de la Cámara. Lo quería para hacer los debates más ágiles, con intervenciones equiparables para gobierno y oposición y con materias de actualidad e interés para todos, sin tener que esperar a los trámites parlamentarios que hacen que, cuando se debaten algunas materias, el problema haya desaparecido.

No va a ser este el caso en esta ocasión. Seis semanas después de su primer cara a cara en el Senado al margen de las sesiones de control que duran uso pocos minutos, Sánchez y Feijóo vuelven a encontrarse. Los temas son muy similares. Si entonces fue para debatir las medidas ahorro energético que el Ejecutivo había aprobado en agosto, ahora el presidente del Gobierno y el líder del Partido Popular vuelven a enfrentarse por las últimas medidas económicas y fiscales que, como decíamos, debe aprobar el Consejo de ministros unas horas antes del debate.

Se espera de nuevo un debate bronco, sobre todo por parte del presidente del Gobierno que considera que puede servirle de una nueva oportunidad para tratar de recortar esa enorme distancia que el consenso de los sondeos presenta, situandole fuera de La Moncloa, si se celebraran en este momento las elecciones. Y de nuevo Sánchez jugará con ventaja. La ventaja del reglamento.

La que le hizo a Sánchez salir convencido de que había ganado el debate. Difícilmente podría haber sido de otra forma. Los portavoces disponen de un tiempo tasado, mientras que Pedro Sánchez no tiene límite alguno.

Pese a la recomendación de moderación de barones socialistas, como lo hace en público y en privado el presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, está previsto que Pedro Sánchez vuelva a utilizar el tono bronco del que viene haciendo gala en su réplica.

Sánchez se reserva 10.000 millones para nuevas medidas antes de las elecciones

En la primera intervención va a detallar las ayudas de 3.000 millones anticipadas el pasado jueves. Entre ellas concretará como será el apoyo a las familias que cuentan con caldera centralizada de gas natural que consistirá en una nueva Tarifa Regulada para las comunidades de vecinos con este tipo de calderas, Curiosamente con el objetivo de limitar hasta finales del 2023 fecha prevista para las elecciones generales, el incremento trimestral de los precios, como ya sucede con la tarifa regulada existente.

Según el cálculo del Gobierno, la medida permitirá a 1,7 millones de hogares reducir su factura a más de la mitad de lo que pagaría con las condiciones de mercado actuales.

Se refuerza también el bono social eléctrico. Para los 1,3 millones de hogares que ya cuentan con él. Y para los beneficiarios considerados vulnerables y vulnerables severos aumenta el descuento hasta el 65 % y el 80 % respectivamente.

Además, con carácter temporal, se instaura una nueva categoría de consumidores con derecho a un descuento del 40 % en sus facturas para hogares trabajadores con ingresos reducidos, la cual beneficiará a otros 1,5 millones de familias.

Mejoran también las condiciones del bono social térmico, de modo que en 2022 y 2023 se duplica el presupuesto para los hogares vulnerables, cuyos detalles utilizará Sánchez el martes para defender su idea de que nadie como él en Europa, según sus propias palabras, protege a los más desfavorecidos. Bien es cierto que en las medidas nuevamente vuelve a quedar al margen la clase media española.

Y no es todo. A medida que se acerquen las elecciones el Gobierno anunciará más ayudas. Lo ha anticipado en su envío del proyecto de Presupuestos a Bruselas el pasado sábado. Según un comunicado de Hacienda, el Plan Presupuestario cuenta con un escenario alternativo, con una previsión de recaudación mayor, lo que ofrece unos 10.000 millones de margen adicional anuales de gasto para prorrogar medidas ante el impacto de la guerra de Ucrania en los precios.

Feijóo descalificaba este domingo en una intervención ante miembros de su partido en Canarias, el proyecto del Gobierno asegurando que los Presupuestos presentados por Sánchez “distan mucho de lo que España necesita” y “son el programa electoral más caro de nuestra historia”. Para Feijóo “la economía española ya no tiene margen para pedir más dinero y más impuestos a la gente, para pedirle el doble de impuestos para comprar lo mismo”.

Como en Canarias hoy, Feijóo reiterará el martes que la llegada de Sánchez a la Presidencia ha supuesto un coste para los españoles superior a 200 millones diarios de deuda con el añadido de que para él “lo progresista es pagar lo que se debe y no dejar a nuestros hijos una deuda que no van a poder afrontar”.

Preparados para lo peor

En el PP están preparados para lo peor. Recuerdan con estupor el tono utilizado por Sánchez el pasado día 6 de septiembre cuando el presidente llegó a repetir hasta la extenuación el latiguillo “¿es insolvencia o mala fe?” para tratar de descalificar a Feijóo por cada una de las supuestas meteduras de pata que ha cometido Feijóo desde su llegada a la presidencia del PP para acabar llamándole insolvente.

En la dirección del grupo parlamentario popular dan por hecho que el escribidor de los discursos de Sánchez ya se ha buscado en la historia alguna otra intervención similar al modelo insultante de Sánchez del pasado día 6 para tratar de humillar al adversario el martes 18.

Pero en el debate del martes de nuevo habrá más que medidas económicas. Lo que está en juego no es solo las nuevas medidas para ayudar a combatir la crisis energética, motivo formal por el que ha pedido su comparecencia el presidente del Gobierno.

El PP quiere cuestionar la acción del Gobierno en su integridad, a sus socios y a sus apoyos parlamentarios. Además, quieren ser muy claros en la defensa de las Instituciones del Estado como advertía este domingo desde Canarias su presidente.

Según Feijóo, “cuando un presidente no respeta las instituciones ni a su país, es muy difícil que le respeten a él”. Como hiciera recientemente el Círculo de Empresarios el líder popular quiere denunciar la constante injerencia que desde el Gobierno de la nación se viene ejerciendo sobre muchas de las instituciones que definen la calidad democrática de nuestro país y en el ejercicio de la libertad empresarial.

Será el momento de repasar los ejemplos de degradación a los que Sánchez ha sometido a las instituciones. Feijóo, anticipaba este domingo que “ha cambiado a una directora del CNI por hacer lo que le mandó, y que molestó a los independentistas; a uno del INE porque no le gustaban los datos de inflación y de crecimiento económico; ha colocado a un militante del PSOE al frente del CIS, que son las únicas encuestas que dicen que vamos mal, y ha tomado Indra y RTVE al asalto”.

Como advertía el Círculo de Empresarios en su documento ´En Defensa de las instituciones y de la libre empresa´ “España necesita un Gobierno que gobierne para todos y no para sus propios intereses. El Gobierno de la nación tiene el mandato de sus ciudadanos, y por lo tanto la obligación, de respetar las instituciones, de dejar actuar a éstas al servicio de la sociedad en su conjunto, con la independencia que se les debe suponer en una auténtica democracia”.

El Gobierno no puede pretender que todas las instituciones del Estado estén a su servicio. Ni la oposición le debe permitir que esta concepción profundamente antidemocrática, que socava los principios de nuestro Estado de Derecho y de la separación de poderes, se siga produciendo.

El martes habrá una nueva oportunidad para confirmar la voluntad de los partidos mayoritarios de que estos principios siguen prevaleciendo en nuestro sistema democrático de una Monarquía parlamentaria. Los ejemplos aludidos por la oposición advierten de riesgos reales que deben resolverse.

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