Su papel es fun­da­mental para trans­formar las ma­te­rias primas en pro­ductos ter­mi­nados

La crisis mundial de la energía se convierte en la nueva pandemia

Los ele­vados pre­cios están pro­vo­cando pro­blemas en la pro­duc­ción, como su­cedió con el Covid-19

Energia Nuclear.
Energia Nuclear.

La ines­ta­bi­lidad ener­gé­tica se ha con­ver­tido en una ame­naza la­tente, mien­tras el mundo man­tiene su pugna para acabar con el Covid-19. La lucha para ter­minar con la pan­demia ha hecho que la crisis ener­gé­tica se en­cuentre en un se­gundo plano, pero las con­se­cuen­cias de esta úl­tima pueden ser de­mo­le­do­ras. No solo en cuanto a la pér­dida en la ga­rantía del su­mi­nis­tro, sino sobre todo en cuanto al en­ca­re­ci­miento de la ener­gía. En unos mo­men­tos, ade­más, en los que se está pro­du­ciendo un fuerte re­punte in­fla­cio­nista.

“Los precios de la energía seguirán siendo volátiles debido a la creciente escasez, y los efectos de un shock de gas (en particular) sacudirán los mercados. Arreglar la seguridad energética es un problema a largo plazo, y la política ecológica lo hará más complejo y costoso”, advierte Bill Blain en MorningPorridge.com

Durante años, los mercados no se han percatado de la amenaza que podría suponer esta situación, que ha pasado desapercibida bajo montañas de inversiones ambientales, sociales y de gobernanza, con denominación ESG.

Blain, estratega de mercado y director de activos alternativos de Shard Capital, alertaba recientemente en The Guardian que los inversores no habían valorado en su justa medida la crisis energética invernal que está elevando las facturas y obligando a algunas fábricas a suspender el trabajo. “Los mercados están subestimando enormemente lo que los precios más altos de la energía van a hacer para las ganancias corporativas y el crecimiento en todo el mundo”, dijo.

Europa y buena parte del mundo han diseñado una hoja de ruta hacia una transición ecológica utópica, según el Servicio Geológico de Finlandia. El mundo será incapaz de incrementar la producción de metales como el cobalto, el niquel o litio, porque al ritmo actual se requerirían 78, 183 y 706 años para alcanzar los volúmenes necesarios en el año 2050. Esta situación supone un nuevo descrédito para la clase política, a la que se acusa de hacer promesas porque dentro de 30 años ya no estarán en la administración.

Anacronismo

En la complicada situación actual juegan no sólo el abandono del carbón como fuente de energía, por la contaminación que produce, sino el anacronismo de que mientras Alemania se dispone a cerrar este año sus últimas tres centrales nucleares, Francia la mantiene como principal fuente.

“Los mercados subestiman seriamente lo doloroso y económicamente destructivo que podría ser la volatilidad sostenida de la oferta y el precio de la energía. Hasta ahora hemos tenido un invierno europeo increíblemente suave, simplemente retrasando el impacto. Todos lo sentiremos en el primer trimestre cuando las facturas de energía caigan por el buzón”, indica Bill Blain.

El editor de MorningPorridge se muestra contundente sobre la importancia de la energía. Y eso, sin tener que acudir al conocido mantra de que el presidente ruso Vladimir Putin está cerrando el grifo del gas natural hacia Europa. “La energía importa. Es uno de los tres ingredientes centrales del crecimiento económico. Para que las economías funcionen, se necesita una fuerza laboral dispuesta a fabricar y comprar cosas, acceso a capital para construir la economía y energía para transformar las materias primas en productos terminados. La inflación a largo plazo y la desestabilización económica ocurrirán cuando cualquiera de estos se vuelva prohibitivamente caro”.

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