La pan­demia se salda hasta el mo­mento con un au­mento de 156.000 mi­llones del en­deu­da­miento

Inversores extranjeros y el BCE atesoran el 76% de la deuda española

Los no re­si­dentes cuentan con algo más de medio bi­llón en bonos y el BdE, 368.000 mi­llones

Banco de España
Banco de España

Los in­ver­sores ex­tran­jeros y el Banco Central Europeo (BCE) se han con­ver­tido en los fi­nan­cia­dores del dé­ficit es­pañol. Tres cuartas partes de la deuda emi­tida por el Reino se en­cuen­tran en manos de estos com­pra­do­res. La pan­demia no ha hecho más que con­cen­trar en estos dos agentes el grueso de la deuda es­pañola. Los no re­si­dentes cuentan con el 44% de los bonos y obli­ga­ciones en el mer­cado, en tanto el Banco de España (por de­ci­sión del BCE) dis­pone del 32% de los tí­tulos a medio y largo plazo.

Desde el mes de febrero del año 2020 y hasta septiembre de 2021 (últimos datos disponibles), las tendencias han sido opuestas por parte de ambos inversores, pero el efecto conjunto ha sido el de reforzar su presencia en como financiadores de la deuda. Del cerca de 72% que ambos tenían en deuda se ha pasado ahora al 76%.

Los inversores extranjeros han reducido su participación en el endeudamiento español desde el 50,35% de febrero de 2022 hasta el 43,96% actual. Precisamente, aquél febrero marcó el máximo de tenencia de deuda por parte de los no residentes en España. A pesar de ello, estos agentes (fondos de inversión y de pensiones o compañías de seguros, entre otros) disponen ahora de bonos por nada menos que medio billón largo de euros.

La trayectoria del Banco de España en el mercado de deuda ha sido la opuesta. La autoridad monetaria española ha pasado de contar con el 21,4% de la deuda a elevar esta participación hasta el 31,96%. Dispone en estos momentos de 368.224 millones de euros en títulos a medio y largo plazo emitidos por el Tesoro.

Esta financiación de la deuda por parte de un banco central había estado prohibida durante años. Sin embargo, la necesidad de reactivar las economías europeas llevó al Banco Central Europeo a adoptar la misma política que había empleado la Reserva Federal estadounidense, a base de abaratar el precio del dinero incluso hasta llegar a tasas negativas y proceder a inundar el mercado de dinero a través de compras de deuda pública y privada.

Políticas opuestas

Esta política había comenzado en 2014 y en 2020 se intensificó con el objetivo de evitar el derrumbe de las economías tras un golpe tan tremendo como fue la pandemia del coronavirus, que obligó en España a declarar un estado de alarma, paralizando la economía durante muchas semanas.

Desde febrero de 2020 y hasta septiembre de 2021, el Banco de España ha elevado sus posiciones en deuda en nada menos que 155.000 millones de euros. Por su parte, la decisión de los inversores extranjeros ha provocado que sus tenencias se mantengan prácticamente estables en términos absolutos. Cuentan ahora con algo más de 6.000 millones en bonos frente a lo que atesoraban al comienzo de la pandemia. Desde aquél mes de febrero previo al coronavirus, la deuda emitida por el Estado español se ha incrementado en 158.080 millones de euros.

La ventaja de la política de tipos de interés bajos adoptada por el BdE ha sido el abaratamiento de la deuda. El propio Gobierno ha expresado hace pocas fechas que el coste de los intereses de la deuda se ha reducido, a pesar del incremento de la misma. La formidable ampliación del dinero en circulación ha desencadenado una fase inflacionista que obligará a subir los tipos. Habrá que ver en cuánto podrá afectar esta nueva política a la financiación del déficit español.

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