Monitor del Seguro

No Vida, con la ex­cep­ción de Autos, deja atrás la crisis del COVID-19

El seguro camina con paso firme tras el shock de la pandemia

Vida sigue pre­sio­nado por el en­torno de tipos y los cam­bios fis­cales

Sede de ICEA
Sede de ICEA

Los in­gresos de las ase­gu­ra­doras por la venta de se­guros en 2021 se si­tuaron en 61.835 mi­llones de eu­ros, un 5% más que un año atrás, según los datos pro­vi­sio­nales re­ca­bados por Investigación Cooperativa de Entidades Aseguradoras (ICEA). Este es el dato. Una cifra que lo que cuenta es que el se­guro crece res­pecto al año an­te­rior. Pero tam­bién hay que tener en cuenta que era di­fícil no batir la marca de 2020, ya que fue muy mala de­bido a la pan­demia y al con­fi­na­miento (el se­guro cerró con una caída de las primas del 8,24%).

De hecho, aunque el seguro camina con paso firme tras del shock que supuso la irrupción del COVID-19, todavía no ha recuperado el terreno perdido. La facturación todavía es un 3,65% menor que en 2019. Si bien también hay que destacar que ahora la industria crece a un mayor ritmo (5%) que en el año prepandemia (-0,42%).

De los ingresos logrados en 2021, 38.277 millones de euros correspondieron al ramo de No Vida. El repunte interanual ha sido del 3,30%, y del 4,43% respecto a diciembre de 2019. Por tanto, en este caso sí que el seguro ha logrado dejar atrás la crisis provocada por la pandemia. Eso sí, esta buena evolución ha sido muy desigual. No todos los ramos han contribuido a este buen resultado. Sí lo han hecho, y bastante, los seguros ligados a la actividad empresarial, los de Salud y Multirriesgos.

Empezamos por los primeros, los seguros Diversos englobados bajo el epígrafe ‘Resto No Vida’, que han aportado 9.320 millones de euros. Esta categoría, que agrupa protecciones ligadas a la actividad empresarial, aumenta en primas un 5,57% en el último año, lo que según explican desde Unespa “es fiel reflejo de la gradual recuperación económica”. Respecto a 2019 el avance es del 4,91. Este grupo de seguros incluye, a su vez, ramos muy heterogéneos, prácticamente todos ellos han tenido una buena evolución, destacando el comportamiento de Caución (13,19%), Crédito (11,23%), Pérdidas Pecuniarias (13,53%) o Responsabilidad Civil (9,74%). Accidentes (-0,27%) ha sido el farolillo rojo.

El seguros de Salud, con unas primas de 9.849 millones, han crecido un 4,93% respecto a 2020 y nada menos que un 10,23% en relación al resultado de 2019. Esta evolución, “confirma la senda de crecimiento sólido de este seguro que, cada vez más, gana un lugar en las preferencias del gasto de las familias españolas, a causa de su eficiencia y capacidad de respuesta, en un momento en el que las inquietudes y la percepción de los riesgos ligados a la salud es muy elevada”, comenta Pilar González de Frutos, presidenta de Unespa, en la jornada ‘Perspectivas del seguro y la economía para 2022’ organizada por ICEA.

Las pólizas que protegen inmuebles repuntaron un 4,70% interanual, hasta los 8.117 millones, casi ocho puntos porcentuales por encima del nivel del 2019. Estos seguros Multirriesgos conforman el tercer gran componente de los seguros No Vida (por detrás de Autos y Salud), una modalidad que fue fuertemente golpeada el pasado año por los sucesos climáticos (Filomena, inundaciones, DANAS…). La evolución más positiva corresponden a los Multirriesgos Industrial (5,84%), seguida de los de Hogar (4,86%), Comunidades (3,24%) y Comercio (3,17%).

Pero como mencionábamos antes, no todos los ramos de No Vida han tenido un buen comportamiento. Autos sigue sin levantar cabeza. Cerró 2021 con unos ingresos de 10.990 millones. Esta magnitud es un 0,87% más baja que la registrada al acabar 2020, y un 2,85% menor que el mismo dato de 2019. La presidenta de Unespa explica que este seguro “está sometido a importantes tensiones competitivas, en beneficio de los clientes que, de todas maneras, han visto transferidas a las primas que pagan los beneficios inherentes al descenso del tráfico rodado producido, sobre todo en el año 2020, y a la gran competitividad existente en este ramo”. Esta es la razón de que las primas muestren un descenso, descenso que, según insiste, “es compatible con la moderación de los precios que señala el IPC”.

De cada a 2022, el ramo seguirá presionando. Se verá afectado por un incremento de las indemnizaciones de daños personales vinculadas, por un lado, a las nuevas bases técnicas que afectarán a las indemnizaciones de lucro cesante y de necesidad de ayuda de tercera persona y, por otro lado, al resto de indemnizaciones y gastos que se han visto actualizadas con la tasa de revalorización de las pensiones. Por otra parte, González de Frutos destaca que “tenemos por delante un reto importante a la hora de fijar un entorno adecuado de aseguramiento para los nuevos elementos de movilidad personal que están revolucionando la movilidad urbana, pero que lógicamente plantean problemas de responsabilidad que deben ser resueltos”.

Y ahora le toca el turno al seguro de Vida. La facturación por primas aumenta un 7,88% en términos interanuales; pero si se compara con los datos de 2019 la caída es del 14,41%. Las diferencias entre los dos grandes grupos de pólizas son importantes. Mientras que Vida Riesgo ha aguantado el tipo (crecen un 3,47% frente a 2020 y un 3,1% respecto a 2019), en Vida Ahorro las cosas han ido bastante peor.

Si bien es cierto que en primas han crecido un 9,14% en 2021, en este caso lo más relevante es la evolución del volumen de ahorro gestionado a través de estas pólizas, que se ha situado en 195.707 millones, con un ligero avance del 0,82% más. Es decir, se trata de un producto que lleva tiempo estancado, y que lo sigue estando. Hay varias razones que explican este comportamiento.

Por un lado, el prolongado entorno de bajos tipos de interés. “Seguimos encontrándonos en una situación en la que no existe prácticamente margen financiero para poner en marcha esa máquina llamada interés compuesto, que es la gasolina que alimenta el ahorro a largo plazo”, advierte la presidenta de Unespa, que añade que esta situación es “tanto más preocupante en tanto que hay un factor macroeconómico que ha variado de una forma muy sustancial en los últimos meses: la inflación”.

En este contexto macroeconómico tan negativo para el ahorro finalista a largo plazo han llegado, además, unos cambios fiscales que no han sentado bien a la industria. Modificaciones que califica de giro radical en la política del ahorro dictada desde el Gobierno, y que resume como la retirada del beneficio fiscal al ahorro individual a cambio de la apuesta por construir un pilar de previsión en las empresas. “Pero esta construcción es, hoy, un proyecto. Tenemos, pues, una realidad, y es que se tapona el ahorro individual; y una posible realidad, que es el eventual desarrollo del ahorro colectivo”, afirma Pilar González de Frutos.

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