La ren­ta­bi­lidad de la gran ma­yoría de las em­presas de­bu­tantes ha de­cep­cio­nado

El año de excesos de las salidas a bolsa anticipa un 2022 más exigente

Estados Unidos no podrá se­guir siendo el pa­trón en plena subida de tipos

Requisitos para la salida a bolsa de una empresa
Requisitos para la salida a bolsa.

El año 2021 será re­cor­dado como aquel en el que se ba­tieron todos los ré­cord de sa­lidas a bolsa en el primer mer­cado de va­lores del mundo. Estados Unidos marca ten­den­cia, y los 1.000 debut de los úl­timos doce meses marcan un hito. Sin em­bargo, no es oro todo lo que re­luce -ni mucho me­nos- de­trás de ese in­menso es­ca­pa­rate que es Wall Street. Lo del úl­timo año se an­toja sim­ple­mente irre­pe­ti­ble.

Quien más quien menos cree que 2021 ha sido un año de excesos en el negocio de las salidas a bolsa. Primero, por el elevado número de empresas que han dado el salto al parqué. Segundo, porque se ha exprimido al límite el 'fenómeno SPAC'. Más de 600 de estas empresas de propósito especial creadas para protagonizar operaciones corporativas han debutado. Y tercero, porque se está jugando al máximo con la paciencia de los inversores.

Las cifras son, en cierto modo, espeluznantes. Excluidas las SPAC, no llega al 5% el porcentaje de nuevas empresas cotizadas que han doblado su cotización respecto al precio de salida. Y son muchas, un auténtico ejército de dos de cada tres, las que están en pérdidas. Una situación que, en menor medida, se repite también en Asia y en Europa. ¿Cuánto tiempo más se puede seguir exprimiendo a unos gestores con la mosca detrás de la oreja?

"No mucho", asegura un veterano bolsista español. "Vienen tres subidas de tipos de interés en Estados Unidos y eso lo cambia todo. Ya se ha visto un último trimestre de 2021 mucho más plano de salidas a bolsa a nivel mundial y lo lógico es que en el nuevo año esa tendencia se mantenga. ¿Por qué? Los gestores van a tener algo más donde elegir con tipos al alza y serán más selectivos a la hora de comprar papel nuevo", explica.

Proyectos sólidos

Es decir, que las empresas que quieran salir a bolsa tendrán que llegar con proyectos sólidos y con rentabilidades demostrables. Un buen ejemplo dentro de casa es Acciona Energía. Una operación grande, potente, con un proyecto ya en marcha y bien probado. Otros que han intentado salir con planes de negocio todavía en mantillas -en el sector de renovables especialmente- se han quedado con las ganas.

Pero si España es un mercado de salidas a bolsa que a nivel global se puede calificar de residual, en Estados Unidos se cuentan por decenas las empresas que siguen llamando a la puerta. Pero la demanda no es ahora tan potente como hace tres meses con nuevas cartas sobre la mesa: subida de tipos en el horizonte, una inflación del 6,8% -la mayor en 40 años en Estados Unidos- y oleada de contagios por Covid.

Todo parece indicar que los excesos del pasado inmediato va a dar paso a una nueva etapa de dinamismo controlado y una mucho mayor selectividad por parte de los inversores a la hora de escoger proyectos y el precio de los mismos. Todo hace indicar que los compradores van a ser mucho más exigentes en lo que al recorrido futuro de los precios se refiere. La época del todo vale en las salidas a bolsa toca a su fin.

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