El fe­nó­meno re­cuerda al que se vivió tras el des­plome de marzo de 2020

El pequeño inversor desata una oleada especulativa en la bolsa al calor de las caídas

Las casas de bolsa de­tectan un gran au­mento de la ac­ti­vidad in­tradía esta se­mana

Cellnex en Bolsa.
Cellnex en Bolsa.

El pe­queño in­versor es­pañol de a pie ya no es lo que era. En línea con lo que está ocu­rriendo en todo el mundo, ha afi­lado mucho el col­millo y huele la sangre en bolsa. No es que todos par­ti­cipen del mo­vi­miento, pero sí hay una nueva ge­ne­ra­ción que de la mano de los 'broker' sin co­mi­siones está apren­diendo a ve­lo­cidad de vér­tigo cómo es­pe­cular en el mer­cado en los mo­mentos de mayor vo­la­ti­li­dad. Y este final del mes de enero está siendo muy pro­pi­cio.

Las cifras no engañan. El volumen de contratación en Bolsa se ha disparado en las cuatro últimas sesiones, en las que se han movido conjuntamente cerca de 7.000 millones de euros, una cifra muy superior a la de las primeras jornadas de 2022. Los niveles de intercambio no paran de crecer con el paso de las semanas. Detrás de un trasiego accionarial muy potente subyace un elevado componente especulativo con nuevos actores en juego.

"Hemos visto como a la actividad habitual de los inversores institucionales se suma la del segmento 'retail', que ha disparado el número de operaciones durante esta semana. El lunes, cuando el Ibex 35 se desplomó más de un 3% en línea con todos los grandes índices mundiales, nos entraron gran cantidad de órdenes de compra. Y ha vuelto a pasar lo mismo en estas dos últimas sesiones de rebote consistente y a más", señalan en uno de los mayores 'broker' online del país.

En menor medida -mucho menor al menos por ahora-, los inversores están reproduciendo el mismo patrón de marzo de 2020, cuando el estallido del Covid-19 provocó una caída del 15% en el Ibex, la mayor de la historia. Con la volatilidad disparada y unos precios en algunos casos de derribo, muchos particulares compraron con la esperanza de cazar un rebote de altos vuelos que finalmente se produjo. Fue una apuesta masiva y muy rentable.

De profesión, trader

"Muchos particulares actuaron como auténticos 'traders' y aprendieron a moverse en episodios de alta volatilidad. Eso ha sentado un precedente positivo, porque muchos quieren repetir la jugada. Será difícil que se repita un escenario tan trepidante como aquel, pero está quedando claro que cada vez que la volatilidad se dispara son cada vez más los inversores particulares que entran y salen de la bolsa a toda velocidad", señalan fuentes bursátiles.

El mercado está viviendo un momento enormemente sensible. La crisis de Ucrania, las subidas de tipos de interés que la Reserva Federal prepara para el mes de marzo y los coletazos del Covid-19 están provocando bandazos extraordinarios en las cotizaciones, que disparan las oportunidades de los inversores a corto. Por ejemplo, IAG subió este miércoles casi un 8%, cuando el lunes anterior había perdido un 7%. Es el mayor ejemplo de volatilidad extrema en el Ibex.

La cada vez mayor participación de los particulares en los períodos de máximo nerviosismo en bolsa tiene que ver con el abaratamiento de los costes de intermediación en bolsa. La aparición de una legión de intermediarios sin comisiones -en realidad, consiguen beneficios jugando con los 'spread' de las operaciones- permite a las nuevas generaciones entrar en bolsa a unos precios extraordinariamente competitivos. Lo que hace cinco años era una excepción es ahora cada vez más habitual.

Se trata de un proceso que no tiene marcha atrás. La competencia entre los 'broker' 'online' es cada vez más encarnizada -han detectado un próspero negocio y muchos de ellos preparan nuevas promociones que lanzarán en el transcurso de 2022- y seguirá facilitando la entrada de nuevos jugadores particulares. Muchos de ellos son los grandes animadores de este primer gran episodio de volatilidad en las bolsas del nuevo año.

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