El mayor pe­ligro es la in­fla­ción pero la pre­vi­sión es que se mo­dere poco a poco

Mapfre Economics confía en la rentabilidad mayor del seguro pese al adverso entorno

Rebaja al 5,5% la pre­vi­sión de cre­ci­miento del PIB y alerta sobre los efectos de la in­fla­ción

Informe 2022 Mapfre Economic.
Informe 2022 Mapfre Economic.

La re­cu­pe­ra­ción eco­nó­mica en España, igual que en el resto de las eco­no­mías mun­dia­les, está siendo fuerte y ge­ne­ra­li­zada pero li­ge­ra­mente in­fe­rior a lo pre­visto. Y aunque aún pre­senta im­por­tantes des­equi­li­brios, la ac­ti­vidad -incluyendo la del sector del se­guro y su ren­ta­bi­li­dad- se en­cuentra ya en una se­gunda fase en el tra­yecto hacia “la nueva nor­ma­li­dad”, según se re­coge en el in­forme anual “Panorama Económico y Sectorial 2022”, rea­li­zado por Mapfre Economics y pre­sen­tado este lu­nes.

El estudio recuerda que durante la segunda mitad de 2021 se dieron tasas de crecimiento menos intensas que continuarán durante el presente ejercicio. Factores como las presiones de precios, tanto de las materias primas como de los costes de la energía, la demanda congestionada en bienes de consumo en detrimento de los servicios agravando los cuellos de botella o la renovada incertidumbre por la covid, seguirán condicionado la actividad en 2022.

“A pesar de un balance de riesgos al alza en inflación y a la baja en actividad, la recuperación continuará en el próximo año, si bien a un ritmo menor y con divergencias entre las economías desarrolladas y emergentes, como consecuencia tanto de vulnerabilidades inherentes como a factores de carácter estructural como la dependencia energética, la interconexión con las cadenas de suministro global o la trascendencia económica del sector servicios”, explican los expertos en el informe “Panorama Económico y Sectorial 2022”.

Para Gonzalo de Cadenas-Santiago, director de Análisis Macroeconómico y Financiero del Servicio de Estudios de MAPFRE, “esa inflación elevada, que seguirá siendo persistente, está empezando a influir sobre las decisiones de política monetaria y fiscal, con una respuesta más acelerada en los países emergentes”.

Esto obliga a reducir las previsiones sobre la economía mundial en una décima, del 4,9% al 4,8% para este año, en el escenario base, y contempla un avance del 3,6% para 2023. Por áreas, en Estados Unidos cabe esperar un crecimiento del 4% y del 2,2, respectivamente, mientras que en la zona euro las previsiones se sitúan en el 3,9%, en 2022 y en el 2,7% en 2023.

En el caso de España, estos factores que afectan a la economía mundial están teniendo especial incidencia por, por ejemplo, la relevancia que tiene el sector automovilístico en el PIB, cuando la producción de vehículos se encuentra a la mitad de su nivel pre-crisis, o el turismo, que se ha recuperado sólo parcialmente y sigue también a la mitad de los niveles habituales.

MAPFRE Economics espera, de hecho, un crecimiento del 5,5% para 2022, frente al 6,2% que aventuraba en el trimestre previo y seguirá esa ralentización el año siguiente, cuando estima que la economía crezca un 4,3%.

Entre los grandes retos señalados en el informe “urge resolver el problema energético español si se pretende mantener la competitividad de industria y los servicios. La entrada de turistas también sigue a la mitad de lo habitual, por lo que nuevas preocupaciones por la variante ómicron no le sentarán nada bien a la economía”.

Inflación subyacente

Incluso, aunque la inflación subyacente sigue en niveles razonables, en el 1,7%, conviene recordar que “la persistencia de la inflación vendrá determinada por efectos de segunda ronda mediante subidas de salarios y pensiones. La subida de salarios, si no es moderada, restará competitividad a la economía de cara al futuro”.

En el escenario actual el informe prevé que “la inflación se moderará en los próximos meses a medida que bajen los precios de la energía, pero es posible que esta bajada sea lenta con la OPEP sin voluntad de ampliar mucho la producción y con el mix energético europeo sin soluciones rápidas”.

Este repunte de precios aumenta los riesgos en Europa. “Los precios al productor están en tensión y va a ser difícil que no se trasladen al consumidor. A su vez, los problemas de abastecimiento a las industrias del automóvil y la electrónica se deberán solucionar en los próximos trimestres. La introducción de nuevas restricciones a la movilidad como resultado de la nueva ola de contagios tampoco favorecerá la recuperación del turismo y los servicios. El adecuado uso de los fondos de recuperación europeos, en tiempo y forma, junto con reformas estructurales, siguen siendo la clave para la concreción de las tasas de crecimiento estimadas”, apuntan los responsables del informe.

En Estados Unidos, los factores no varían en exceso, salvo por la particularidad de la política monetaria, con la Reserva Federal acelerando la retirada de estímulos. Precisamente por ese cambio de panorama para los tipos de interés, junto con la subida de los costes de la energía y otras materias primas, MAPFRE Economics ha rebajado de forma considerable sus estimaciones sobre la primera economía mundial: un 4% y un 2,5% en 2022 y 2023, respectivamente, frente al 5,7% y 4,4% para cada año de las estimaciones previas.

“El mercado laboral está fuerte, pero los precios de la energía siguen tensionados, y la inflación tenderá a volverse persistente, aunque baje por efecto de base en 2022. Ya se anticipan subidas de tipos de interés oficiales, lo que repercutirá en las condiciones financieras de las empresas y hogares. Por el lado positivo, está el plan de infraestructuras de un billón de dólares que será un importante impulsor de la actividad económica en ese país”, señalan.

Precisamente, esa reacción de los bancos centrales ante la inflación ha sido más común entre otros países de economías emergentes que también está condicionando en parte la evolución de la actividad. Por ejemplo, la tasa en México ha alcanzado el 7,4% en diciembre, con la subyacente en el 5,9%, lo que indica que la inflación se está anclando en niveles más altos.

Su autoridad monetaria ya encareció el precio del dinero en diciembre, en 50 puntos básicos, hasta el 5,5%, y se espera que acometa nuevas alzas en próximos meses. Para el conjunto de la economía, Mapfre Economics espera que el PIB se modere al entorno del 2,6% para este año (frente al 3% del informe anterior) y el 2,7%, para 2023.

Impacto en el sector asegurador

En este contexto, los expertos de Mapfre Economics consideran que la mayor sensibilidad al riesgo por parte de los agentes económicos provocada por la pandemia es un estímulo adicional en la demanda de aseguramiento, lo que sigue dibujando un panorama positivo en 2022 para el desarrollo del negocio asegurador que nunca ha dejado de ser rentable durante la pandemia.

“Los efectos negativos de la reapertura económica sobre la siniestralidad de algunos seguros como los de autos, vida o salud tienden a corregirse por lo que el panorama de la rentabilidad de las entidades aseguradoras continúa siendo favorable, a pesar del efecto que pueda tener el repunte de la inflación en el corto plazo”, señala Ricardo González, director de Análisis, Estudios Sectoriales y Regulación.

En el caso concreto de España, la escasez de suministros seguirá ralentizando los niveles de producción en determinados sectores de actividad, como es el caso del automovilístico. No obstante, los economistas esperan que la situación mejore en los próximos meses, “lo que puede ayudar a recuperar el negocio de los seguros de autos que viene sufriendo esta situación y que puede estar generando una demanda embalsada que se traduciría en mayores crecimientos en esta línea de negocio cuando se normalice la situación de este sector”.

Según el informe, las primas de los seguros de Vida ahorro y rentas vitalicias tradicionales todavía quedan lejos de los niveles precrisis, pese a las medidas más restrictivas de política monetaria, mientras que el negocio de Vida riesgo puede verse beneficiado de una mayor sensibilidad al riesgo de fallecimiento de hogares y empresas a consecuencia de la pandemia.

De este modo, asegura Ricardo Gonzáles, aunque la inflación puede repercutir de forma muy negativa en el corto plazo y que además se espera un año complejo por las numerosas incertidumbres cabe esperar que la mayor sensibilidad al riesgo y la demanda embalsada ayude a potenciar la venta de seguros y permita estabilizar el ROE”.

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