Los in­ver­sores han in­fra­va­lo­rado tam­bién el pe­ligro la­tente en Taiwan y Ucrania

El temor a la hiperinflación atenaza Wall Street y enturbia los mercados financieros

Si la Reserva Federal subiera los tipos para frenar los pre­cios, los efectos se­rían in­me­diatos en todo el mundo

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La hi­per­in­fla­ción y las ten­siones geo­po­lí­ticas se han con­ver­tido en la bestia negra para los mer­cados fi­nan­cie­ros, como muestra la re­ciente evo­lu­ción ba­jista de Wall Street. La pan­demia sigue azo­tando al mundo en la sexta ola de la emer­gencia sa­ni­ta­ria, los países se en­cuen­tran en fase de re­cu­pe­ra­ción, pero la aten­ción de los in­ver­sores y de los ana­listas de­bería cen­trarse en estas dos cir­cuns­tan­cias que pueden con­ver­tirse en una au­tén­tica bomba de re­lo­jería du­rante este año.

El escenario de la inflación resulta cada vez más delicado. Los precios se han incrementado un 7% en tasa interanual según los últimos datos dados a conocer. Y el problema es que a este descontrol se unen unos precios del petróleo al alza y unos cuellos de botella en el suministro que continúan, con un coste de los fletes de China en máximos históricos. Este cóctel se completa con una tasa de desempleo en máximos de cuarenta años, lo que supondrá un crecimiento de los salarios y más inflación, indican en ZeroHedge.

El estratega jefe de inversiones del Bank of America, Michael Hartnett, lleva meses con una visión negativa sobre la coyuntura económica. Su advertencia ahora, resulta contundente: en los últimos treinta años sólo en 1994 y en 2018 se ha producido la situación actual, que el crecimiento del dinero en efectivo supera al avance de la bolsa y de los bonos corporativos. “La era de la estanflación de 1966 a 1981 vio al efectivo superar a las acciones y el crédito en siete de los dieciséis años”.

Hartnett advierte que “la inflación siempre precede a las recesiones”. Así sucedió con la recesión de finales de los años sesenta, precedida por la inflación de los precios al consumidor; en 1973/74 debido a la crisis del petróleo y los alimentos; la recesión de 1980 por el petróleo, la de 1990/91 por el índice de precios al consumo; la de 2001 por la burbuja tecnológica y la de 2008 por la burbuja inmobiliaria.

Tensiones geopolíticas

La hiperinflación es uno de los grandes riesgos que amenazan los mercados financieros. El otro son los dos grandes focos de tensión geopolítica. “Un aspecto que no parece estar recibiendo tanto enfoque y atención como probablemente debería es la geopolítica y los riesgos específicos que las zonas de tensión global podrían calentarse repentinamente, específicamente Taiwán y Ucrania. Hablando con los clientes ayer, todos tenían una multiplicidad de puntos de vista sobre acciones, covid, crédito, bonos e inflación, pero nadie hablaba realmente sobre los riesgos de desestabilización de la tensión y el conflicto global”, señala Bill Blain en MorningPorridge.combi

“Las hostilidades reales sin duda desafiarían absolutamente a los mercados, desencadenando un vuelo masivo hacia la calidad: comprar oro y bonos del Tesoro. En tal entorno, puede olvidarse de las criptomonedas. La gente querrá activos reales”, asegura Blain, estratega de mercado y jefe de activos alternativos en Shard Capital.

La reflexión de Blain pone los pelos de punta, al asegurar que el poder para las computadoras puede volverse arriesgado, y “los rusos podrían simplemente presionar el botón de destrucción para desbaratar los criptomercados/farsas para fermentar la disidencia interna en Occidente de los furiosos comerciantes de acciones que pensarán que les han robado”.

Y el otro escenario no suficientemente valorado por los mercados es la tensión en Taiwan, porque un ataque podría desencadenar una escalada rápida de la tensión, aunque a ninguna de las partes le importaría retroceder. “El vuelo de 15 minutos de los misiles le da tiempo a los EE. UU. para advertir a Pekín y amenazar con lanzar un primer ataque nuclear. Los chinos simplemente no tienen las ojivas para igualar un ataque estadounidense, aunque están construyendo más rápidamente. Los misiles en el Mar de China Meridional podrían calentarse en unos momentos”, señala el tremendista Blain.

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