La uti­lity ha arran­cado el año con in­ver­siones re­le­vantes en Reino Unido y Norteamérica

Iberdrola necesita soltar lastre tras un ejercicio con muchas dificultades en la gestión

La ope­ra­ción fa­llida de PNM Resources en EEUU y el caso Villarejo gol­pean a la eléc­trica

Encuentro de empleados de Iberdrola
Encuentro de empleados de Iberdrola

Iberdrola re­quiere soltar lastre en 2022 y es­pera afrontar un ejer­cicio mucho más tran­quilo que el año que acaba de con­cluir. El golpe su­frido por el re­chazo del re­gu­lador del es­tado de Nuevo México a la compra de PNM Resources por parte de la fi­lial es­ta­dou­ni­dense Avangrid, la su­puesta im­pli­ca­ción de la eléc­trica en las de­rivas del caso Villarejo y los ata­ques del Gobierno al sector por los altos pre­cios de la luz han sido un coctel de­ma­siado ex­plo­sivo para la eléc­trica que pre­side Ignacio S. Galán.

Para suavizar la situación de intranquilidad que existe en la casa la eléctrica, la utility ha arrancado el año relanzando su política de inversiones en renovables en el Reino Unido y Estados Unidos, dos de las áreas más potentes en su plan de inversión en la energía verde. Acaba de anunciar la compra de 17 de proyectos de energía solar fotovoltaica por más de 800 MW de potencia a través de Scottish Power, con una inversión de más de 600 millones de euros. Y una segunda operación en EEUU de 2.000 MW de eólica marina, consolidando de esta forma su potencial como uno de los mayores promotores de esta tecnología en Norteamérica.

Además, este lunes, día 17, Iberdrola se adjudicó 7.000 MW de energía eólica marina en Escocia en la mayor licitación llevada a cabo hasta la fecha por el organismo de la corona, Crown Estate Scotland, que supondrá una inversión total de 22.500 millones de euros. El grupo ha conseguido el desarrollo de tres proyectos a gran escala: dos, con tecnología flotante, que desarrollará en alianza con Shell y el tercero sobre estructura fija

Esta salida hacia adelante en medio de la tormenta energética y lo que rodea al primer grupo eléctrico español está sirviendo a la compañía que preside, Ignacio Sánchez Galán, para dar un respiro a la acción y mantener el apoyo y la credibilidad de los inversores. El valor vuelve a situarse en la órbita de los 10 euros, todavía lejos del máximo de los últimos 12 meses que llegó a superar los 11,50 euros pero se ha distanciado del mínimo de los 8,44 que ha registrado en su peor momento bursátil.

Vientos en contra

Un informe que acaba de publicar Barclays sobre Iberdrola destaca que la compañía se vio paralizada por los vientos que soplaron en su contra en 2021. El banco insiste precisamente en que el fracaso de la operación de PNM Resources por parte de Avangrid en Estados Unidos y las acusaciones contra Galán e Iberdrola por la relación de la eléctrica con el excomisario José Manuel Villarejo han sido dos golpes duros.

En su análisis, Barclays subraya que las previsiones de inicio en 2022 para la compañía son bastante favorables, si bien esta semana se presenta dura para la compañía, ya que el presidente y CEO de la eléctrica declarará este martes, día 18, en la Audiencia Nacional como imputado por los encargos de la eléctrica a la empresa Cenyt, vinculada al comisario jubilado, José Manuel Villarejo.

Una declaración que Galán ha intentado realizar por videoconferencia a lo que el juez Manuel García Castellón se ha opuesto. Además de Galán, está citado a declarar el exdirector de Iberdrola España, Fernando Becker. Y el lunes 17 lo ha hecho el director general de negocios, Francisco Martínez Córcoles.

Mantener invariable la gestión

Con este viacrucis que se mantiene en la sede de Iberdrola, la compañía trata de continuar con su estructura de gestión invariable en cuanto a la política de inversiones se refiere, seguir potenciando su apuesta por las energías renovables y convertirse en una de las utilities más potentes del mundo energético.

El último plan estratégico de Iberdrola contempla unas inversiones globales de 150.000 millones de euros en la próxima década y cerca de 75.000 millones de euros hasta 2025. Este nivel de inversión permitirá a la compañía triplicar su capacidad de generación renovable hasta los 95.000 MW y duplicar además sus activos de red.

Los analistas esperan que en el próximo Capital Markets Day que la energética celebrará a finales del primer trimestre revisará su cartera de renovables y puede que modifique algunos aspectos del actual plan estratégico. Otro de los puntos que podrían modificarse es lo relativo a las proyecciones de la compañía para 2022, ya que al salir del campo de acción la entrada de PNM Resources, el panorama financiero cambia considerablemente.

Uno de los puntos en los que el organismo regulador de Nuevo México se basaba para cuestionar la operación de PNM Resources a manos de Avangrid es el relativo a la salud financiera de Iberdrola. La utility tiene actualmente una deuda financiera de 37.223 millones de euros, frente a los 35.926 millones que registraba a final del ejercicio 2020. Este nivel de endeudamiento pone en cuestión el proyecto porque incrementaría las necesidades financieras del grupo y el nivel de deuda.

Cuando se anunció la operación en octubre de 2020, el valor de la empresa estadounidense se fijó en unos 8.300 millones de dólares (cerca de 7.000 millones de euros), considerando una deuda más ajustes de aproximadamente 4.000 millones de dólares.

La apuesta truncada

Pese a este aumento del endeudamiento, Iberdrola respaldaba abiertamente la operación. La eléctrica se basaba en que la integración de PNM Resources y Avangrid iba a dar origen a una de las mayores compañías eléctricas del sector norteamericano, con 10 eléctricas reguladas en seis estados (Nueva York, Conneticut, Maine, Massachusetts, Nuevo México y Texas). Se convertirían en el tercer operador de renovables en EEUU, con una presencia en 24 estados.

Ambas energéticas contarían con unos activos superiores a 40.000 millones de dólares, registrarían un Ebitda de unos 2.500 millones de dólares y un beneficio de 85 millones. Además, gestionarían más de 4,1 millones de puntos de suministro, una base de activos regulados de 14.400 millones de dólares, más 168.000 kilómetros de redes y aproximadamente 10.900 MW de capacidad instalada.

Reducción de costes de financiación

En el análisis que Barclays hace, resalta que, tras eliminar PNM Resources de sus previsiones y reducir los costes de financiación, los beneficios de Iberdrola para 2022 se situarán entre los 4.000 y los 4.200 millones de euros. La entidad aumenta su previsión de BPA para este año a 0,64 euros (desde 0,63 euros). Confía igualmente que Iberdrola pueda cumplir su objetivo de crecimiento anual del beneficio neto del 6-7%.

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