La ba­jada del IVA de la energía eléc­trica no im­pidió que la luz se dis­pa­rara e in­flu­yera en el IPC

El INE deja en evidencia a Pedro Sánchez en su fallida promesa de controlar el precio de la luz

El or­ga­nismo ofi­cial de­muestra que la elec­tri­cidad dis­paró los pre­cios con una subida media del 35,6% en 2021

Sánchez, ¿en coalición?.
Pedro Sánchez, pte. de Gobierno.

Una vez más un or­ga­nismo pú­blico ha te­nido que venir a des­mentir al pre­si­dente del Gobierno, Pedro Sánchez. Esta vez ha sido en re­la­ción a su pro­mesa de que la ta­rifa eléc­trica en el año 2021 sería si­milar o in­fe­rior a la del 2018. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el IPC en el pa­sado ejer­cicio han sido ta­jantes al de­mos­trar la fal­sedad de la pro­mesa pre­si­den­cial de que los pre­cios del re­cibo de la luz han sido si­mi­la­res, des­con­tado el efecto del IPC, a los de hace tres años.

En el mejor de los casos la subida media ha sido de más del 35,6 %. Ante lo abrumador de los datos, de nuevo el INE, no descarta volver a cambiar su sistema de contabilizar la evolución de los precios. Aunque en este caso las eléctricas también lo han pedido.

La comparación con el resto de socios europeos tampoco beneficia las expectativas generadas por la promesa del presidente del Gobierno. La escalada de precios ha sido un punto y medio superior a la media europea. Si bien es cierto que sería aún mayor de no haber introducido el Ejecutivo el recorte de impuestos a la electricidad, las medidas no han sido suficientes para que Sánchez cumpla su promesa. Si nos atenemos a los datos del INE, los precios son un 50% más caros que en diciembre de aquel año.

Como se recordará, a lo largo del año pasado, el Gobierno bajó el IVA de la electricidad del tipo general del 21%, al tipo reducido 10%. Además, suspendió el impuesto a la generación eléctrica, que es del 7%; y bajó el impuesto especial de electricidad del 5,11% al 0,5%, mínimo legal, que reciben las comunidades autónomas. Sin embargo estas medidas solo han compensado parte del impacto inflacionista en unas ocho décimas.

Un rápido análisis de los datos dados a conocer el viernes día 14 por el INE, que pueden consultarse aquí, (https://ine.es/daco/daco42/daco421/ipc1221.pdf) dejan en evidencia las declaraciones del presidente en su resumen de gestión del año, cuando insistió en que había cumplido con la promesa de mantener los precios similares a los del 2018.

Como puede verse en la página del INE, la electricidad tiró de los precios con un alza media del 35,6 %. Se trata de un elemento decisivo, dado el efecto multiplicador que conlleva de arrastre para los demás precios, debido a que genera un incremento generalizado del recibo de la luz tanto en los hogares con tarifa regulada, unos 11 millones de familias, además de lo que sucede con los precios de las empresas.

Este aumento de los costes de producción ha sido trasladado ya por muchas empresas a sus precios de venta al público. Aunque muchos analistas consideran que todavía hay sectores que continúan sin hacerlo, tres de cada cuatro productos y servicios incluidos en la cesta de la compra con la que se calcula el IPC han subido en 2021 respecto al año anterior. La electricidad y los combustibles son los que lideran las subidas. El sector turístico y la telefonía móvil están al frente de las bajadas.

De las 221 subclases en que se estructura el IPC, en 165 se han registrado subidas, es decir, un 74,6 % del total en comparación con el 2020.

Junto a la electricidad, el encarecimiento de la gasolina en el 16,7% y del gasóleo en un 15,4% de media, han contribuido a la espiral de subida de precios, con incidencia directa en el transporte por carretera.

Efecto inflación

El INE, hasta ahora, contabiliza solo el efecto en la inflación de los hogares acogidos a la tarifa regulada, conocida como PVPC (Precio voluntario para el pequeño consumidor) que recoge directamente la subida de la electricidad en el mercado mayorista.

Por el contrario, los datos del IPC no computan en la factura de los hogares acogidos al mercado libre (las ofertas de luz de las comercializadoras), donde la subida de precios se traslada más lentamente a partir de la finalización de los contratos establecidas con las mismas.

En la actualidad el INE estudia la pertinencia de incluir también en el IPC estos contratos que suponen casi el 60 % de los hogares españoles. Cantidad suficiente como para que suponga una anomalía teórica el no incluirlos. De hecho, el INE prepara cambios en su metodología.

Al incluir solo los clientes acogidos a la tarifa regulada del precio voluntario al pequeño consumidor, deja fuera de su análisis a la mayor parte de los consumidores domésticos de electricidad, los 16,2 millones de suministros que están en el llamado mercado libre. Estos suponen más del 60% del total, según los últimos datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia correspondientes al mes de mayo.

El Gobierno insiste en acelerar las modificaciones en el INE. Se puede entender que lo haga si asumimos que un tercio de la subida del IPC corresponde a la electricidad, como estima el Banco de España, y que el 60% de los contratos, los libres, no habría contribuido en esta ocasión a que se produjera una subida. Según algunos expertos, en torno a 0,8 puntos de subida se debería a esta razón.

La propia Asociación de Empresas de Energía Eléctrica, patronal que engloba a Iberdrola, Endesa y EDP, advirtió a finales de septiembre de que la componente de gasto en electricidad utilizada para calcular el IPC tiene en cuenta únicamente los contratos con tarifa regulada, lo que estaría provocando una desviación sobre el dato real.

Pese a ello, si finalmente el INE recalcula la inflación, el nuevo cálculo podrá dar un balón de oxígeno al Gobierno, pero en ningún caso dará la razón a su presidente de que los precios se han mantenido en los niveles del 2018 como arteramente insiste en defender, pese a los datos oficiales del INE para el 2021.

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