OPINIÓN

La inflación está aquí para quedarse y compromete la economía

Los ar­gu­mentos a favor de la in­fla­ción son po­de­ro­sos: subida del precio del gas y la elec­tri­cidad y es­casez de barcos con­te­ne­dores

La inflación, disparada.
La inflación, disparada.

El Premio Nobel de Economía Paul Krugman, en su co­lumna sin­di­cada que en España ùblica el diario El País, re­co­nocía ha­berse equi­vo­cado en sus pro­nós­ticos sobre la in­fla­ción. No es un fe­nó­meno pa­sa­jero como sos­tenía frente a la opi­nión de otros eco­no­mistas de pri­mera fila. Está aquí para que­darse. Sin em­bargo, el de­bate no está fi­ni­qui­tado. Los ciu­da­danos que han su­frido con gran re­sig­na­ción las se­cuelas del Covid di­fí­cil­mente acep­ta­rían nuevas res­tric­ciones no solo sa­ni­ta­rias sino eco­nó­mi­cas.

Inflación frente a recuperación. Los argumentos a favor de la inflación son poderosos: subida del precio del gas y la electricidad, escasez de barcos contenedores y dificultades de desembarco en puertos congestionados con dificultades, además, para el transporte terrestre. Los armadores se quejan de que nunca habían conocido una situación como la actual. Recordemos que el transporte naval es responsable del 90% del comercio internacional de mercancías.

Los pronósticos de Larry Summer y del ex-economista jefe del FMI, Oliver Blanchard, sobre la fuerza y continuidad de la inflación estarían confirmándose. Una Reserva Federal constreñida a corregir su generosidad monetaria. Las minutas del Consejo de la Institución confirman la probabilidad de un alza en el tipo de interés y una restricción significativa en la compra de deuda pública.

Reflexión

Megan Greene, de la Harvard Kennedy School, sugiere a la autoridad monetaria una reflexión sosegada sobre la continuidad de la inflación y las medidas aconsejables, En efecto, billones de dólares y euros, junto a un fuerte apoyo fiscal han aumentado la cantidad de dinero en manos de familias y empresas. Cuando la incertidumbre sobre los efectos del Covid se desvanecen el dique, efecto precaución del ahorro, se ha abierto y súbitamente una gran cantidad de dinero se ha encontrado con una débil respuesta por parte de la oferta: inflación.

Ahora bien, la benevolencia de la política fiscal se ha detenido a finales de año. En España, la recaudación tributaria vuelve a un nivel de ingresos como en los tiempos pre-pandémicos.

En Estados Unidos, el Brooklng Institute confirma que la política fiscal habría añadido 7.5 puntos de PIB estadounidense a su demanda nacional. Un análisis que confirma la Oficina Presupuestaria del Congreso de los EEUU. Desaparición de estímulos fiscales y endurecimiento monetario deben, como dice Greene, administrarse con mucha precaución.

La conclusión de Greene sobre el futuro de la inflación no deja de ser un argumento macroeconómico muy sólido. Contención de la demanda, contención de los precios. Además, la vacuna, su eficacia y difusión están presentando una buena batalla al virus. Asimismo, la escasez de suministros, chips, y dificultades logísticas son perfectamente corregibles. El legítimo ánimo de lucro y el ingenio de los operadores en una economía global de mercado es siempre una garantía de su eficaz protagonismo.

El lunes 10, las cotizaciones bursátiles en Nueva York registraron una respetable corrección. El temor a la inflación prevalecía. El martes 11, por el contrario, subían los precios de las acciones, así como de los futuros a la vez que hay una corrección al alza en la renta fija. Un dramático compás de espera en vísperas del anuncio del IPC de los Estados Unidos, el miércoles 12. En España, la castiza atención mediática se polariza en el contencioso Casado-Ayuso y en el no menos traumático contencioso del Ministro Garzón y las granjas bovinas.

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