OPINIÓN

La soledad de Casado tras el giro de los sondeos electorales

Incapaz de rehacer la unidad del par­tido, la vic­toria de Isabel Díaz Ayuso en Madrid des­troza al PP

Pablo Casado, pte. del PP.
Pablo Casado, pte. del PP.

Hace bien el pre­si­dente del Partido Popular, Pablo Casado, en tratar de trans­mitir una imagen de unidad del par­tido de la que éste ca­rece. Hasta los so­ció­logos más pró­ximos al PP, in­cluidos los que hacen los son­deos por en­cargo de Génova, ya le han ad­ver­tido, al menos en pri­vado, de que ha per­dido casi todo el ca­pital elec­toral que había con­se­guido tras la vic­toria del 4 de mayo en Madrid de Isabel Díaz Ayuso.

Y aunque este lunes, con ocasión de la intervención de la presidenta madrileña en el Foro de la Nueva Economía, trataban de lanzar una imagen de unidad y de que todo estaba resuelto en la lucha que mantienen los líderes nacionales con Ayuso, el problema de la división interna no está solucionado. Esto aísla cada día más a Pablo Casado y sigue sin ofrecer la imagen de un dirigente que lidera un equipo. Ha prescindido de quienes tenían historia y experiencia en las filas populares y no se conoce que haya dado la oportunidad a los nuevos.

De hecho, ese equipo no existe. Cuesta mucho, mejor dicho, es imposible identificar quien ocuparía en un eventual gobierno de centro los cinco puestos claves de un Ejecutivo. ¿Quién sería el vicepresidente político capaz de llenar de contenido liberal conservador al programa de ese futuro gobierno? Pero no es el único caso. ¿A quiénes situaría, si ganaran las elecciones lo populares, en los ministerios de Economía, Hacienda, Exteriores o Defensa?

Y otra cuestión que no es baladí, ¿quién es hoy en día el ideólogo del partido? Puede que el líder del Partido Popular lo tenga en su cabeza, pero no es esto lo que percibe la opinión pública. Casado parece tener un problema muy importante de saber lo que la sociedad percibe de la situación actual. Y el índice de confianza está en mínimos.

Si nos atenemos al propio informe del área económica de la Asesoría del Grupo Parlamentario Popular difundido este lunes, uno de los datos más alarmantes que figura en el mismo, de los muchos que recoge, está la dramática caída del Indicador de Confianza del Consumidor. Cayó un 22,8% en 2020. Ha caído un 13,3% en 2021 para llegar a situarse a día de hoy en mínimos de los últimos 8 meses. Como concluyen los propios expertos populares, los españoles no comparten el optimismo del Gobierno.

NO tiene equipo

¿Como es posible que no haya un equipo, junto al líder popular, que presenten ante la opinión pública un programa solido de lo que harían para solventar las cuestiones fundamentales que afrontamos los españoles en materias tan importantes como país como son la Economía, la Defensa, el sistema impositivo, nuestro sistema de alianzas en el mundo, sin olvidarnos en estos momentos de una cuestión tan relevante como la sanidad?

Repetir que tenemos la mejor sanidad del mundo no pasa de ser un intento de eslogan que no se ajusta a la realidad. Tenemos grandísimos profesionales, pero hay unas enormes deficiencias de gestión como la pandemia del Covid-19 ha venido a hacer más evidente.

Solo por poner un ejemplo. A un familiar próximo que necesita la ayuda de un logopeda para un niño con deficiencias orales le han dado hora para el especialista para el próximo mes de otoño. Todo un año perdido en este sentido. ¿Qué haría quien no pueda pagarse un logopeda privado? Seguro que podríamos llenar miles de páginas con casos similares en cualquier especialidad. Lo ha advertido la propia presidenta de la Comunidad de Madrid, al alertar de algunas deficiencias en la asistencia primaria.

En cuanto a la unidad del Partido Popular, exige pasar de las palabras a los hechos. Parece cierto que algo de lo sucedido este lunes era algo inimaginable hace unas semanas. El secretario general del PP, Teodoro García Egea, arropaba a Isabel Díaz Ayuso, en un desayuno informativo, después de meses de desencuentros por quien debe dirigir el PP de Madrid.

Tregua escenificada

La tregua que se ha escenificado junto al presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, con el fin de que la guerra no afecte al partido en las elecciones del 13-F tiene que concretarse con hechos claros. El principal problema, el que les ha llevado hasta la situación actual, resolver quién va a mandar en el Partido Popular en la Comunidad de Madrid, está todavía sin resolver.

Pese al intento del secretario general del PP de dar la crisis por zanjada y atribuirle el problema a VOX y Podemos, la presidenta madrileña ha sido muy clara, siguiendo el sentido de la realidad que la caracteriza. Preguntada si desearía que la celebración del congreso del PP de Madrid fuera en marzo, mes en el que se cumplen los cuatro años desde el último cónclave regional, Ayuso se ha limitado a decir que tiene “una profunda ilusión” por estar al frente del mismo y que, por ello, cuando se convoque el congreso, ella se presentará.

Díaz Ayuso mantiene el reto que lanzó hace meses lo. Quiere ser la presidenta del Partido Popular de Madrid y se va a presentar por hacerse con la presidencia cuando llegue el momento. Ni una palabra en este sentido por parte de los líderes nacionales en el acto celebrado en el Ritz de Madrid este lunes.

Es verdad que el ambiente parecía más distendido en el entorno del remodelado hotel madrileño. Incluso desde los servicios centrales del partido lanzaban la idea de que Casado y Ayuso habían alcanzado un acuerdo, sin precisar en qué consiste el mismo, aprovechando una llamada telefónica de Ayuso al presidente popular para interesarse por su salud tras haber sido infectado por el Covid.

Pero la propia presidenta ha sido la encargada de matizar el mensaje del acuerdo. Primero volviendo a ponerse en primera fila para tratar de presidir el partido cuando llegue la celebración del congreso regional, sin limitar a que se presenten también todos los demás que quieran y tengan los avales. Con otro interrogante más. Aguado admite que ha llegado el momento de la tregua, pero durará más allá del 13 de febrero, una vez que se hayan celebrado las elecciones en Castilla y León.

Ese es el quid de la cuestión. Que apoya a Casado, ya lo había dicho otras veces. Que nada es más importante que lideremos ese cambio, también. Ahora lo que hace falta es que resuelvan sus problemas internos, que redacten un programa realista de acuerdo con la gravedad de la situación que atravesamos y que Casado logre un equipo capaz de realizarlo. Todo lo demás, incluida la eventual tregua interna, no dejan de ser palabras.

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