El banco cen­tral es­ta­dou­ni­dense ha in­yec­tado ocho bi­llones de dó­lares en los úl­timos 14 años

Los mercados anticipan la nueva estrategia de la Fed contra la inflación

Los ana­listas es­peran un re­corte de li­quidez y una subida de los tipos de in­terés

Economía en EEUU
Economía en EEUU

Televisión Española emitió un Estudio 1 en 1973 que se con­virtió en un es­pacio mí­tico de la pe­queña pan­ta­lla. La flor y nata del teatro de la época se dio cita de­trás de la cá­mara y mi­llones de es­pañoles su­frieron du­rante dos horas mien­tras José María Rodero, José Bódalo, Manuel Alexandre, Sancho Gracia, Jesús Puente, Pedro Osinaga, Luis Prendes, Antonio Casal, Carlos Lemos, Ismael Merlo, Fernando Delgado, Rafael Alonso im­par­tían jus­ticia en un caso de ase­si­nato.

El próximo 26 de enero está convocada una reunión que ha puesto en jaque las conciencias en los mercados financieros y sobre todo de la economía del mundo enero. Como si fuera un remake de aquella obra original de Reginal Rose, “Doce hombres sin piedad” integran el Comité de Mercados Abiertos de la Reserva Federal , el órgano (FOMC) que decide cada mes y medio sobre el rumbo de la política monetaria del banco central estadounidense. A finales de enero, esta docena de hombres deberán tomar también una decisión trascendental que afectará a millones de personas en todo el mundo.

Nunca antes una reunión del FOMC había despertado un interés tan inusitado. La eterna dualidad llevada a límites insospechados: o inflación o crecimiento económico. La política que lleva aplicando el banco central estadounidense desde la crisis de 2008 ha sido no sólo la bajada de los tipos de interés hasta niveles negativos, sino inundar el circuito bancario de dólares. Después de superar los momentos más duros de la pandemia del Covid, la inflación se ha disparado hasta el 6,8%, el nivel más elevado en cuarenta años.

La subida de tipos es el arma con que cuenta un banco central para contener la inflación. Pero la otra cara de la moneda es el frenazo a la economía que tiene un encarecimiento del dinero. En el segundo trimestre del pasado año, la economía estadounidense creció el 12,2%, después del horroroso año 2020. Un crecimiento que se ha moderado hasta el 4,9% en el tercer trimestre de 2021.

Doce hombres sin piedad deberán tomar una decisión el 26 de enero. El FOMC se reúne ocho veces al año, pero la siguiente cita es el 16 de marzo, quizá demasiado lejos en una situación de emergencia inflacionaria. Siete miembros del Comité de Gobernadores y cinco elegidos entre los doce presidentes de los bancos de la Reserva Federal serán los encargados de impartir justicia financiera esta vez. Siempre bajo la atenta mirada del gobernador de la Reserva Federal de Nueva York, único que tiene un puesto fijo en esta reunión además del presidente de la Fed.

Expectación

Las cosas están calentitas desde la reunión de mediados de diciembre, porque buena parte de los asistentes ya era favorable a una subida de los tipos de interés. La crisis de la energía que se ha desatado en todo el mundo tras la decisión de muchos países de realizar una transición utópica hacia una economía verde, va a suponer un duro escollo para doblegar a la inflación. No hay que olvidar que la subida del coste de la energía está obligando a parar industrias y se ha transmitido con toda virulencia a los precios no solo de los combustibles, sino también al de todos los bienes, en lo que se denomina inflación de segunda ronda. El transporte constituye una parte muy importante de los precios finales de estos productos elaborados.

“Según las actas del FOMC de diciembre, los banqueros centrales de la Reserva Federal de repente se toman en serio la inflación. Incluso están hablando de reducción del balance. Esta es la política prescrita para enfrentar una inflación galopante. Y ciertamente tenemos una inflación galopante”, advierte un artículo de SchiffGold.

Si la Fed no cierra el grifo monetario, la inflación seguirá disparándose fuera de control, añade este medio digital, que alerta de que si la situación se prolonga, podría precipitarse hacia la hiperinflación y eventualmente incluso precipitar una crisis monetaria que derrumbe al dólar.

“Las políticas monetarias contractivas antes mencionadas probablemente desacelerarán el crecimiento del PIB, el crecimiento de los salarios y posiblemente incluso la creación de empleo en el transcurso de su implementación”, advierte el Instituto Mises de Alabama en un artículo que lleva el contundente título de “¿Inflación o recesión? La Fed se enfrenta a una elección”. El Instituto para la Economía Austriaca Ludwig von Mises defiende la política económica libertaria, bajo la base de que la libertad de los mercados permite a los ciudadanos alcanzar la libertad económica.

En la última década, la Fed ha inundado de dólares el circuito bancario de Estados Unidos. Esto ha conducido a un crecimiento artificial de la economía, ha alentado las burbujas en el mercado inmobiliario y de bolsa y deuda y ha despertado por último el monstruo de la inflación.

Desde finales de 2008, cuando se produjo la quiebra de Lehman Brothers hasta agosto de 2019 inyectó casi tres billones de dólares, hasta situar la masa monetaria en los 3,8 billones. Para contener la pandemia, ha aportado otros cinco billones de euros para el mantenimiento ficticio de la economía.

Jerome Powell, el hombre al que el presidente Joe Biden ha encomendado el mandato de controlar la inflación, se reunirá con sus doce hombres sin piedad para decidir no sólo sobre los tipos de interés, sino también la retirada de unos estímulos monetarios acumulados de ocho billones de dólares en 14 años.

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