El cre­ci­miento de la zona euro en el se­gundo tri­mestre pasa pre­sión a los mer­cados

El BCE espanta a los fondos, que se cubren las espaldas

Realizan ventas pre­ven­tivas aunque no se es­peran de­ci­siones de­ter­mi­nantes

Ibex 35 alcista
Ibex 35 alcista

La bolsa es­pañola ya se ha de­jado en el ca­mino todas las ga­nan­cias que acu­mu­laba en sep­tiem­bre. No es que haya ra­zones para la alarma, ni mucho me­nos, pero sí al­gunos in­di­cios claros de que ya no vale todo en los mer­cados de va­lo­res. Cuando hay mal de al­tura, cual­quier ex­cusa es buena para salir al trote -que no co­rriendo a toda ve­lo­ci­dad- y re­ducir ex­po­si­ción.

Y la reunión del BCE de este jueves tiene todos los condimentos para justificar una, por el momento, pequeña retirada.

Y es que al fin y al cabo no hay alternativa a la renta variable para conseguir rentabilidades significativas. O se aprieta el botón de las acciones o sólo queda el recurso al pataleo. Más después del dato de crecimiento de la Eurozona en el segundo trimestre. El alza del 2,2% supera las previsiones y tiene una lectura muy positiva: la economía de la zona gana vigor y casi con total seguridad mantendrá la tendencia de mejora en lo que queda de año.

La publicación del dato trimestral pone la guinda a la reunión a la que hoy llega el BCE bajo presión. Con la economía ganando tracción, la inflación saltando hasta el 3% (el nivel más alto desde hace 10 años) y la Reserva Federal apuntando hacia el comienzo del 'tapering' antes de final de año, el BCE se verá obligado a dar explicaciones. Está bajo presión, pero la cuestión es si tiene la suficiente como para modificar ahora su hoja de ruta. No parece.

"Sinceramente, creo que no hay que esperar grandes decisiones. El BCE tiene la excusa de que aún es pronto para sacar grandes conclusiones y de que, por lo tanto, hay que esperar antes de cambiar las claves de la política monetaria. Seguirá defendiendo que el proceso de crecimiento de la inflación es temporal y que la recuperación económica en la Eurozona está cogida aún con alfileres. No veo cambios sustanciales", aseguran en el departamento de estudios de un gran banco español.

Temores inflacionistas

En clave nacional, la vicepresidenta Calviño ya ha dado una pequeña pista asegurando que la inflación no le preocupa a corto plazo, siempre que sea coyuntural. Pero, como ya se ha dicho, la del BCE es una excusa estupenda para ponerse la venda antes de la herida y cubrir las espaldas. Antes de la reunión, los inversores han deshecho posiciones en banca y en menor medida -una vez más y ya llueve sobre mojado- en el sector energético.

Es decir, en el mejor y el peor sector de la bolsa española este año, respectivamente. Y es que a estos niveles cuesta asumir más riesgos y toca proteger los beneficios conseguidos durante los dos primeros tercios del año. Quien más quien menos está encantado con los rendimientos conseguidos durante el año. Y están retirando una parte (todavía pequeña) de los beneficios acumulados, que en algunos casos son muy cuantiosos. No hay demasiadas razones para arriesgar ahora.

Al fin y al cabo, septiembre es un mes maldito en bolsa. La historia demuestra que ningún otro ha dado más disgustos históricamente a los inversores. Por ejemplo, desde 1950 el índice S&P 500 ha terminado septiembre en números rojos en torno al 55% de las ocasiones. Es justificada por tanto la sobredosis de prudencia de los inversores, que no quieren dejar nada al azar mientras, al otro lado del Atlántico, los analistas advierten de la sobrevaloración de los mercados estadounidense de los que tanto depende Europa.

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