ANÁLISIS

África, al alcance de la mano

El gran con­ti­nente, aparte de mi­gran­tes, re­pre­senta el gran fu­turo del co­mercio ex­te­rior

Inmigración africana.
Inmigración africana.

Pateras, in­mi­gran­tes, tra­ge­dias, Ceuta y Melilla, pero tam­bién un mer­cado po­ten­cial no siembre bien ex­plo­rado ni ex­plo­tado. El valor de las ventas de mer­can­cías es­pañolas a África es prác­ti­ca­mente el mismo que re­pre­sentan las ex­por­ta­ciones a Asia y al con­ti­nente ame­ri­cano. En los tres casos re­pre­sentan un 10% de las ex­por­ta­ciones to­tales his­pa­nas. En la ca­silla asiá­tica, ex­cluido el Oriente Medio, des­taca China como primer com­prador del mismo modo que lo hace Estados Unidos en América.

Sobresale, asimismo, en el caso africano, Marruecos, con casi la mitad de las exportaciones dirigidas a este continente. África un gran mercado potencial, próximo y muy necesitado de infraestructuras, ferrocarriles y carreteras, además de instalaciones energéticas no contaminantes como es el caso de las ya iniciadas en Angola de incierta continuidad.

No faltan suministradores nacionales radicados en Zamora o Vitoria para este tipo de instalaciones, también existen iniciativas más arriesgadas en competencia con el suministrador chino como es el caso de los ferrocarriles en Uganda o carreteras en Benin. En la pasada primavera el presidente Sánchez acompañado de un grupo de empresarios y funcionarios de la Secretaría de Comercio, visitó Angola y Senegal. Buenas impresiones. No se pudo completar el recorrido africano en Egipto y Kenia a causa de las complicaciones de la pandemia.

Razones políticas bien justificadas interfieren en nuestras relaciones comerciales con Guinea Ecuatorial a pesar de las afinidades lingüísticas y los viejos vínculos de España con su última colonia. Sin embargo, unos intercambios más intensos con el régimen de Teodoro Obiang quizá facilitarían la transición de un gobierno personalista y hereditario hacia una mayor participación de su ciudadanía en las actividades mercantiles. Nada como la apertura económica para encauzar la normalidad democrática. La apuesta no es fácil como tampoco la de calmar la desconfianza de las dos partes.

La posición geográfica de España y nuestro potencial como suministrador son dos referencias diferenciadas para un mayor esfuerzo exportador público-privado, que incremente la presencia de empresas españolas más allá del mercado marroquí. Quizá faltan oficinas comerciales, así como una atención más específica del ICEX, esa "agencia gubernamental" con un buen recorrido en la actividad exportadora.

Ondea ahora la bandera estadounidense para alentar la causa de la democracia en África. El presidente Biden prepara un pronto viaje a varios países africanos. Hay que cubrir el descalabro de Afganistán. España, en efecto, no dispone de esas prerrogativas universales para agilizar la democracia en el Mundo. Tampoco hay ninguna razón para justificarse. Simplemente estamos cerca de África, disponemos de mercancías y proyectos, ahí está el ferrocarril de Arabia Saudita o la ampliación del canal de Panamá.

África está necesitada de desarrollar infraestructuras que consoliden la construcción de sus países. Dejemos de hablar de los menores marroquíes de Ceuta y apostemos por otras iniciativas en el continente africano. Además de pescar, pagando los oportunos derechos, en la costa occidental de África no estaría de más adentrarnos en el interior y competir con esos chinos mucho más atrevidos y consecuentes con sus intereses.

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