La res­pon­sa­bi­lidad para el ti­tular en caso de robo o pér­dida tiene un lí­mite de 150 euros

Compre por Internet, pero borre la tarjeta para su seguridad

Una de cada 25 em­presas que opera por en la red ad­mite su­frir un fraude su­pe­rior al 2%

Fraudes internet
Fraudes internet

La se­gu­ridad en las com­pras por in­ternet sigue siendo el ca­ballo de ba­talla del co­mercio on­line. El cliente debe rea­lizar su propia eva­lua­ción para saber si la tienda res­ponde a los cá­nones de un ne­gocio le­gal. La uti­li­za­ción de la tar­jeta cons­ti­tuye quizá el gran foco de in­se­gu­ridad en este tipo de ope­ra­cio­nes. Una vez que se rea­liza una com­pra, mu­chas com­pañías dejan gra­bados los datos de la tar­jeta de cré­dito o dé­bito. La única ma­nera de que­darse tran­quilo es bo­rrar toda la in­for­ma­ción sobre este medio de pago.

Según un informe de la Asociación Española de la Economía Digital (Audigital), una de cada 25 empresas reconoce un fraude superior al 2%, aunque casi el 80% de las compañías indica que esta práctica no llega al 0,25% de su actividad. Las entidades financieras han levantado una serie de barreras al fraude en las compras, al establecer controles de confirmación de las operaciones a través de mensajes SMS al móvil del cliente, e incluso, validación a través de aplicaciones del propio banco instaladas en el celular.

En una primera fase, el cliente debe detectar que la tienda online es legal, como ya ha indicado este diario. La dirección online de la empresa debe contener la especificación https:// que corresponde a un protocolo de seguridad que cifra la información que se envía por Internet. También tiene que aparecer un candado en la barra de direcciones, que constituye una certificación realizada por entidades fidedignas. Una web puede no contar con estos dos indicadores de fiabilidad, pero resulta imprescindible que estos estándares de seguridad figuren en las páginas en las que se introducen los datos personales.

También resulta útil indagar sobre la empresa, a través de los buscadores de internet y descartar aquellos comercios que no faciliten información sobre la empresa, como la dirección o el CIF/NIF, porque son datos imprescindibles si hay que realizar una reclamación. Hay que huir también de comercios que ofrecen precios muy bajos y de los que establecen varias formas de pago y al final sólo es posible operar a través de tarjetas de crédito.

Copia, robo o pérdida

La aseguradora Allianz advierte que hay dos supuestos en el uso de la tarjeta, si se ha producido una copia de la misma o es consecuencia del robo o pérdida de la misma. En el primer caso “el banco asume las pérdidas dado que, como usuario sigues siendo portador de la tarjeta de crédito y no hay manera de saber que se está llevando a cabo la estafa por internet hasta el momento en el que identificas los movimientos sospechosos de operaciones no autorizada”. En el caso de que la incidencia se produzca por pérdida o robo de la tarjeta, “has de actuar de inmediato y comunicar la misma lo antes posible. ¿El motivo? Tan sencillo como que serás responsable (hasta un límite de 150€) de los gastos hasta que des traslado de la situación”.

Ante la proliferación de delitos informáticos que se ha producido durante la pandemia del coronavirus parece que una de las fórmulas debería ser borrar todo vestigio de nuestros medios de pago, porque ha llegado un momento que el cliente no sabe si en algún momento sus datos bancarios confidenciales no van a caer en manos de los ciberdelincuentes.

En los últimos tiempos están proliferando comercios en los que los datos de la tarjeta de los clientes no se quedan grabados, pero sigue habiendo tiendas del prestigio de Amazon o Aliexpress, donde los datos se quedan reflejados. Esto puede representar un peligro aunque sólo sea por utilización de niños, que pueden realizar una compra sin que el usuario se entere. Pero el gran peligro es el hecho de que información tan delicada pueda estar al descubierto.

De cara a la seguridad de los datos de la tarjeta, el proceder debería ser borrar los datos de la tarjeta una vez realizada la compra. Aunque sea incómodo introducir los datos cada vez que se realiza la compra, la ausencia de rastro de los datos de tarjeta supone un protocolo de protección para el cliente.

¿Cómo proceder para borrar estos datos? La dinámica es sencilla. Hay que entrar en la información de la cuenta y dirigirse a forma de pago, donde normalmente se alojan los datos de la tarjeta. En la mayoría de las ocasiones hay que cambiar la forma de pago para que desaparezcan los datos.

En el caso de Amazon, hay que ir a la ruta “mi cuenta” y luego en “tus pagos”. “Para editar o eliminar un método de pago, selecciona la flecha desplegable situada junto al método de pago correspondiente y selecciona Editar o Eliminar” indica la propia web del gigante estadounidense. En Aliexpress parece más complicado de encontrar, pero sencillo: se acude a “mis pedidos” y allí a “cuentas y tarjetas bancarias”, pudiendo eliminar las tarjetas pinchando en el link correspondientes.

La plataforma de pagos paypal ofrece para los expertos una garantía frente al fraude y las operaciones en las que cliente y comercio mantienen posiciones encontradas, pero si se pretende correr el mínimo riesgo hay que borrar también las tarjetas.

Entre los consejos más frecuentes está el de utilizar para las compras sólo una tarjeta y que esta sea de crédito. Asimismo se aconseja no utilizar el móvil ni un ordenador que no sea el propio y borrar las cookies y los datos de navegación una vez realizada una operación.

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