Monitor de Consumo Bancario

El 54% uti­liza los plás­ticos como medio de pago pre­fe­rente

Más de la mitad de los españoles se decanta por la tarjeta para pagar

El uso del di­nero en efec­tivo re­tro­cede de­bido a la pan­demia

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Ni las trans­fe­ren­cias ban­ca­rias, ni el no­ve­doso Bizum, ni los che­ques; y desde luego, tam­poco el di­nero en efec­tivo. El medio de pago pre­di­lecto de los es­paño­les, con mucha di­fe­ren­cia, es la tar­jeta de dé­bito, ele­gida por un 54% como su forma fa­vo­rita de abonar las com­pras. La co­mo­didad y ra­pidez de su uso son los fac­tores clave en el éxito de este pro­ducto.

Estas son las principales conclusiones de la encuesta nacional del Banco de España (BDE) sobre el uso de efectivo, de la que se desprende también que la utilización de dinero en metálico se ha visto perjudicada por el estallido de la pandemia, situándose su uso como medio de pago minorista en segundo lugar, con un 35,8% de encuestados.

Los resultados varían respecto a los del año pasado, en los que el efectivo reinaba entre las preferencias de pago con un 53%.

Caída en picado del efectivo

La tendencia bajista del dinero en metálico como medio prenominante de adquisición de bienes y servicios no es nada nuevo. El efectivo viene experimentando un sostenido descenso en los sondeos desde el año 2014, cuando alrededor de un 80% de usuarios aún lo señalaban como su primera opción a la hora de pagar. Ahora sólo se mantiene como el principal medio de pago en la franja de población de mayor edad (mayores de 64 años).

La tarjeta de débito gana también por goleada en el pequeño comercio, donde es preferida por el 64,8% de los establecimientos, frente al 26,4% que se decanta por el cash. En este ámbito, el efectivo también experimenta un acusado desplome frente a los datos del año anterior (36,2%).

Los motivos señalados por aquellos que prefieren el dinero en metálico son los mismos que en el caso de las tarjetas: comodidad y rapidez.

El imparable ascenso del dinero de plástico

Pese a eventualidades como la reciente decisión por parte de Caixabank de suprimir las tarjetas de crédito gratuitas de los clientes de la absorbida Bankia, la expansión de los plásticos en el mundo de los medios de pago es un fenómeno imparable. Este progresivo arrinconamiento del efectivo se debe, fundamentalmente, a la tolerancia de los propios comercios respecto a las distintas formas de abonar sus productos.

En las cadenas de establecimientos comerciales y hostelería, así como en las grandes superficies, las facilidades son totales para el uso de los distintos instrumentos de pago: sólo el 16% mantiene la exigencia de una cantidad mínima para el pago con tarjeta. Esta política generalizada es una de las razones por las que el importe de las ventas cobradas en efectivo ronda un 30%, cifra inferior a la media declarada por la población.

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