Meten má­xima pre­sión a los re­gu­la­do­res, que si­guen po­niendo puertas al mar

Los gigantes desafían a los negacionistas de las 'cripto' a golpe de talonario

Los úl­timos mo­vi­mientos de Mastercard y Fidelity su­ponen un gran es­pal­da­razo

Criptomonedas.
Criptomonedas.

No hay nada más con­clu­yente en el mundo de las fi­nanzas que un talón bien car­gado de fon­dos. Y eso es lo que han puesto sobre la mesa dos trans­atlán­ticos como Mastercard y Fidelity para afianzar su po­si­ción en el con­tro­ver­tido mundo de las crip­to­mo­ne­das. El gi­gante mun­dial de los pagos ha com­prado la com­pañía de aná­lisis de 'blockchain' CipherTrace, mien­tras que la ges­tora hará crecer un 70% su plan­tilla de ac­tivos di­gi­tales hasta final de año.

La respuesta de dos pesos pesadísimos del sector financiero mundial no puede ser más contundente en esta vuelta del verano que vuelve a escenificar una nueva ofensiva contra el bitcoin y compañía. Esta vez ha sido el regulador bursátil estadounidense, la SEC, quien primero ha lanzado el mensaje de que los criptoactivos necesitan la regulación para sobrevivir y, después, ha amenazado con demandar a la plataforma de criptodivisas Coinbase.

La razón es el próximo lanzamiento de una aplicación que permite el préstamo de criptomonedas entre usuarios. Un mecanismo que puede disparar la especulación en unos activos que ya de por sí son de alto voltaje. Pero ha sido allí, en la principal arteria de la economía mundial, donde se ha fraguado una respuesta tan rápida como contundente tanto de Mastercard como de Fidelity que demuestra que el fenómeno de los criptoactivos es mucho más que una moda.

Para Mastercard, la compra de CipherTrace, que vende servicios contra el blanqueo de dinero mediante criptomonedas, es un paso más en el proceso de aceptación de estos activos en su cadena de negocio. De lo que se trata es de dotar a la actividad de máxima seguridad. En febrero, la firma anunció que daría entrada a varias criptomonedas en su red, como ya habían hecho antes competidores tan directos como PayPal y Square.

La prioridad es rodear la actividad en criptomonedas del escudo protector que tanto demandan los reguladores. Como otras firmas, Mastercard está poniendo en marcha iniciativas en todos los frentes, desde el lanzamiento de tarjetas con recompensas en criptomonedas o pruebas para tasar la eficacia de las monedas digitales de los bancos centrales. En la misma línea y en otro negocio como el de la gestión de activos, Fidelity tampoco pierde el tiempo.

La apuesta por crear una de las plantillas más potentes de la industria en monedas digitales está ligada a un programa muy ambicioso de lanzamiento de nuevos productos, con un fondo de inversión ligado al bitcoin como punta de lanza. Una ofensiva en línea con las propias estimaciones de Fidelity, que cree que la cotización del bitcoin podría alcanzar el nivel estratosférico de los 100 millones de dólares en 2035. Es decir, unas 2.000 veces por encima del nivel actual.

No hay una apuesta más fuerte en el mercado. El de Fidelity es todo un desafío a los negacionistas de las criptos, que pueden llegar a ser igual de radicales, pero en sentido contrario. Algunos, como el cofundador de Carlyle Group, John Paulson, se muestra convencido de que el tiempo demostrará que las criptomonedas "son activos sin valor". Una afirmación compartida por no pocos expertos que alimentan una polémica que no tiene fin.

"Hablan los teóricos, pero cada vez son más los grandes actores prácticos del sector financiero que entran en el negocio de forma más o menos agresiva", señalan en fuentes del sector que recuerdan que en estos momentos no hay ninguna entidad que no esté analizando la posibilidad de dar el salto a este negocio. Todo dependerá de su grado de madurez y, sobre todo, de seguridad.

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