La banca tiene que se­guir re­mando a con­tra­co­rriente al menos hasta di­ciembre

El Euribor da una respiro todavía muy insuficiente a la banca tras el BCE

Vuelve a dejar atrás el nivel del -0,50% tras meter el susto en el cuerpo al sector

Euribor
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Ligero res­piro para la banca es­pañola. El Euribor ha de­jado atrás los mí­nimos de sep­tiembre y vuelve por en­cima del -0,50% que volvió a tocar de nuevo los días 3 y 6 de este mes. Lo ha hecho de la mano de la reunión del Banco Central Europeo (BCE), que con su de­ci­sión de re­bajar de forma mo­de­rada el ritmo de com­pras del pro­grama de emer­gencia para com­batir el im­pacto del co­ro­na­virus ha puesto un paño ca­liente que ha ali­viado ten­siones a corto plazo.

Ni se conoce el montante de la reducción de esas compras -el mercado había estado descontando una rebaja de hasta un máximo de 20.000 millones de euros desde los 80.000 millones mensuales de ahora- ni hay visibilidad alguna sobre lo realmente determinante, que es la posibilidad de que arranque el 'tapering' en la zona euro. La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, no quiere ni oír hablar de esta posibilidad por ahora.

Con estas cartas sobre el tapete, el Euribor se ha relajado. En la tercera sesión de septiembre llegó a situarse a milímetros del mínimo histórico de enero, cuando cerró en el -0,505%. Pero ya empezó a subir justo antes de la reunión y el jueves volvía a un prometedor -0,489% que fue recogido con un enorme alivio en las entidades financieras. Pero el movimiento da toda la impresión de estar todavía cogido con alfileres.

"Se puede decir que el Euribor ha salido de una situación crítica, pero el parte médico sigue siendo enormemente preocupante. El viernes, volvió a repuntar hasta el -0,495%, lo que supone que vuelve al punto de partida de septiembre. O, lo que es lo mismo, que sigue en unos niveles ultra bajos que sólo garantizan sufrimiento a los bancos", señalan un analista financiero que cree que el panorama no se va a despejar en absoluto en el corto plazo.

La realidad es que, tras la reunión del BCE, el principal indicador para fijar el precio de las hipotecas en España apenas ha dado un pequeño respiro a los bancos. En el mercado crece la sensación de que habrá que esperar hasta diciembre para ver decisiones contundentes del BCE. De hecho, la mayoría de los analistas espera que sea a final de año cuando Lagarde anuncie el arranque del esperado 'tapering' que pronto será un hecho en Estados Unidos.

Lagarde, en lo suyo

De momento, lo que Largarde -en referencia a la reducción del ritmo de compras- ha calificado con un "ajuste" va a tener un impacto bastante limitado. Como no puede ser de otra manera, el mercado ya se está preparando para el comienzo del final de la más larga era de tipos bajos de la historia, pero lo importante será la intensidad. Por ahora, el negocio hipotecario de la banca tendrá que seguir lidiando con el duro toro que representan unos márgenes casi inexistentes.

Y también contra el cambio de dirección en las preferencias de los españoles a la hora de contratar una hipoteca. Los actuales niveles del Euribor están provocado un giro radical hacia las hipotecas variables -el imparable crecimiento de las fijas se ha frenado bruscamente en los dos últimos meses de mayo y junio, según las estadísticas del Ine- y poniendo solfa la estrategia de la banca, que sigue poniendo toda la carne en el asador para vender tipos fijos, más altos y estables.

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